Jul 25 2012

Somalia, un año después

Publicado por en General

Acaba de cumplirse un año de la declaración oficial de la primera hambruna del siglo XXI, que afectó a seis regiones de Somalia y desplazó a más de tres millones y medio de somalíes. Muchos cruzaban exhaustos las fronteras con Kenia y Etiopía, habiendo dejado atrás sus hogares, sus bienes, y muchas veces también a algún de ser querido. Pese a la sorpresa e indignación manifestada de cara a la opinión pública, provocada por el hecho de que esto estuviese pasando en un planeta que produce suficientes alimentos para todos y en un momento en el que existe una solución probada para salvar a un niño desnutrido, el hecho irrefutable es que no podemos decir que no lo sabíamos.

Dos millones y medio de somalíes siguen necesitando ayuda

Aquella fue una (una más) de esas crisis africanas que se anuncian mucho tiempo antes, que se producen poco a poco, silenciosamente, que cuenta con decenas de indicadores para cada una de sus fases capaces de proyectar escenarios a corto y medio plazo. La falta de lluvias, un estado fallido, la violencia, una precaria agricultura de subsistencia, la falta de pastos… todo lo sabíamos meses antes de lo peor. Tal vez al menos lo que pasó hace un año haya servido para extraer lecciones que hoy nos están ayudando a mitigar la crisis que está afectando a 18 millones de personas en la región del Sahel. Poner en valor los sistemas de alerta temprana, actuar antes del pico de la crisis con medidas de contención (los programas de dinero por trabajo que aplicamos en países como Níger son un buen ejemplo…), alentar la responsabilización de los gobiernos de los propios países afectados, acompañándoles en las batallas contra el hambre, o planificar un proceso de recuperación y rehabilitación más allá de la emergencia… son, o deberían ser, lecciones que nos ayuden, en  el futuro, a alejar de África, de una vez por todas, estos dramas anunciados.

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Jun 29 2012

En defensa de los políticos

Publicado por en Opinión

Aunque el lector podría pensar que no es el mejor momento para hacerlo, hoy quiero romper una lanza a favor de los políticos (algunos políticos). Porque no es cierto que todos den la espalda a los problemas globales ni que para ellos sea invisible todo lo que no aparece en las televisiones. En estos momentos se están reuniendo en Yamoussoukro (Costa de Marfil) los líderes de la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO) precisamente para, entre otras cosas, reivindicar la responsabilidad que estos estados tienen a la hora de hacer frente a crisis como la que hoy afecta a 18 millones de personas en Sahel.

 

Apenas una semana antes la Comisión Europea mostraba su liderazgo en la acción humanitaria convocando una Consulta de Alto Nivel sobre Sahel en un momento crucial: justo ahora empieza el pico de la crisis, el momento en el que el impacto nutricional en los menores de cinco años va a ser más visible. Hata octubre no se recogerá la próxima cosecha y para entonces un millón de niños podrían haber perdido la vida por no tener alimento que llevarse a la boca.

 

Naciones Unidas ha puesto un precio a la catástrofe: evitarla costaría 1.540 millones de dólares. Por ahora se ha liberado solo el 57% de los fondos.

 

Acción contra el Hambre, una de las organizaciones más presente en la región ha realizado algunas recomendaciones a los políticos desde su experiencia diaria en el terreno. Lo ha hecho junto a Save the children, Oxfam Internacional y World Vision:

 

1)      lo primero, hay que asegurar los fondos necesarios para la emergencia. Aquí no valen recortes, estamos hablando de urgencia, de vidas

2)      hay que abordar ahora los asuntos más urgentes: proteger a los niños (un millón podrían padecer desnutrición severa), asegurar la próxima cosecha (o veremos una crisis aún peor en 2013) y ampliar la ayuda en Malí (crisis sobre crisis, más de 300.000 personas han tenido que abandonar sus hogares huyendo de la violencia en un país en el que ya hay 4,6 millones de personas en inseguridad alimentaria)

3)      apostar por la resiliencia: hay que preparar a la población de Sahel para encarar estas crisis recurrentes con autonomía

 

En Acción contra el Hambre no queremos perpetuarnos en el lamento y el fuste continuo a los políticos. No son los únicos responsables del hambre y hay que saber reconocer y alentar las iniciativas positivas que ponen en ocasiones en marcha. Creemos, de hecho, que el fin del hambre llegará solo de la mano de una alianza poderosa: de los ciudadanos, las empresas, los medios de comunicación, los humanitarios (que vivimos cada día el terreno y aportamos las pruebas de que las soluciones existen) y  los políticos, que tienen en su mano la decisión de cambiar muchas cosas y la posibilidad de llevar estas soluciones a mucha más gente. Queremos confiar en ellos.

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May 30 2012

NÍGER: EL PODER DE LA CURIOSIDAD

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Acabo de volver de Níger. Con las pilas cargadas, como cada vez que viajo al terreno. Dirigir una organización humanitaria es mucho más que tomar decisiones, diseñar estrategias, coordinar… Para mí es fundamental estar también cerca de las personas a las que queremos ayudar. Ver cómo viven, escucharles, conocer sus expectativas… sin todo esto, la acción humanitaria se quedaría al margen de la realidad.

 

Han sido cinco días intensos, duros, a temperaturas superlativas en la base de Keita. Es fundamental poder compartir este tipo de experiencias. Más con la gente que después puede contarlo a millones de personas. He viajado acompañado por la periodista Ángels Barceló y el equipo de periodistas de la Cadena SER formado por Nicolás Castellano, José Luis Sastre y el técnico Paco Quiroga. Se trataba de contar por qué hay una crisis que ha puesto a 18,5 millones de personas en jaque en la región, pero hemos conseguido ir mucho más allá. Gracias, fundamentalmente, a la infinita curiosidad de este equipo de profesionales de la información. No se cansaban de preguntar, de escuchar a la gente, de ir cada vez más profundo, negándose a quedarse en la parte superficial de la emergencia: sacaban una historia interesante de cada persona con la que hablaban, de cada aldea que visitaban. Y luego la contaban.

 

El 21 de mayo miles de españoles pudieron escuchar una retransmisión muy especial del programa de Ángels, Hora 25. Se hacía desde nuestras oficinas en Niamey. Además de las emocionantes historias contadas y el interesante debate que pudimos tener durante dos horas, este programa fue una prueba ante los españoles de que la ayuda llega, de que el hambre no es ninguna fatalidad, de que las cosas pueden cambiarse. El mensaje que las ondas lograron transmitir esa noche nigerina fue unívoco: el hambre tiene solución. Por fin.

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Abr 04 2012

Recortes en cooperación, un paso atrás

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El Estado Central acaba de presentar los nuevos presupuestos. Unos presupuestos que en lo que a cooperación internacional se refieren han sufrido una reducción brutal. Unos recortes que vienen a sumarse a los recortes a la cooperación descentralizada. Más allá de las cifras millonarias, me quedo con el dolor de todos los proyectos que no se van a poder llevar a cabo, de todas las familias que vamos a dejar de atender y de los miles de niños que abandonaremos a su suerte.

 

La crisis es brutal, es evidente, pero ¿realmente hacía falta un recorte de más del 70%? ¿Por qué el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación ha sido el más castigado? ¿Por qué se van a destruir las competencias acumuladas por las ONG de cooperación internacional españolas, referencia en todo el mundo? ¿Por qué España se vuelve a encerrar en un círculo vicioso que retira la mano extendida hacia los más pobres del mundo?

 

La crisis en España es una realidad, pero su violencia no es comparable con la pobreza que sigue azotando a millones de seres humanos, con la hambruna en el Cuerno de África o con la crisis que está ocurriendo ahora mismo en Sahel.

 

Desde las organizaciones de desarrollo internacional tenemos que hacer un ejercicio de reflexión para entender por qué hemos perdido esta batalla, por qué no hemos llegado hasta la opinión pública. Por qué después de superar niveles de solidaridad inauditos, España ha vuelto a cerrar la puerta al Tercer Mundo. ¿Porque la cooperación internacional no se entiende como una prioridad, une fuente de crecimiento, tal y como lo mantienen los gobiernos, también conservadores y ahorradores, de Gran Britania y Francia que mantienen sus presupuestos para la cooperación internacional?

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Mar 07 2012

El DIH también aplica en Oriente Próximo

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Entendemos el frágil equilibrio planetario del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sabemos también que las potencias, incluso en el seno de una organización supranacional, defienden sus intereses nacionales. Pero ni lo primero ni lo segundo justifica que se incumpla de una forma tan flagrante el cumplimiento de la obligación de llevar socorro a las víctimas, tal y como lo establece el Derecho Humanitario Internacional y lo definen los convenios de Ginebra y tal y como lo han firmado 194 países.

Lo dispuesto en estos convenios para situaciones de conflicto no es negociable, no cabe interpretación y no puede depender de la voluntad de los gobiernos.

Una y otra vez nos vemos obligados a asistir a las personas que huyen de los conflictos. Hoy ya no son soldados, sino mujeres, niños y hombres. Civiles, que deberían estar fuera del alcance de las balas y cuyos derechos básicos deberían ser inviolables. Son las reglas de la guerra.

Dimos una respuesta humanitaria a los refugiados de Libia en Túnez y nos estamos preparando para dar una respuesta humanitaria a quienes huyen de la violencia en Oriente Próximo. Pero esta espera es enormemente dañina. Primero, y sobre todo, para las víctimas. Segundo, para el espíritu de la primavera árabe, que tanto hemos aclamado cuando era fácil hacerlo. Y por último, para el esfuerzo de 150 años de relaciones internacionales por humanizar el derecho en situaciones de guerra.

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Feb 06 2012

Alerta en Sahel

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El hambre vuelve a amenazar con fuerza a Sahel. Todos los indicadores de nuestros sistemas de alerta temprana se han puesto en rojo en Níger, Malí, Mauritania… Este año ha llovido poco y esto ha provocado que los magros cultivos familiares de estos países, entre los más pobres del mundo, sean aún menores. Los pastos se han secado y miles de pastores empiezan a competir por la poca hierba verde que crece al sur del Sáhara. Todavía hay alimentos en los mercados locales. Pero los más pobres no pueden comprarlos. Muchas familias han reducido ya (de tres a dos) el número de comidas diarias. Otras han empezado a alimentarse con hojas silvestres.

Según Naciones Unidas, en primavera podríamos tener más de dos millones y medio de niños con desnutrición aguda en la zona. Entre ellos, un millón de niños podrían estar al borde la muerte por desnutrición severa. Este escenario afecta ya a entre cinco y siete millones de personas. Se trata de familias extremadamente frágiles que aún no habían podido recuperarse de las sequías de 2005 y 2009, con lo que no tienen posibilidades de afrontar el menor choque.

No podemos esperar a primavera. Dar ahora a los más pobres medios de acceder al mercado (por ejemplo con programas de dinero por trabajo) o entregar raciones de protección a las familias con algún niño desnutrido es crucial para mitigar el impacto de lo que vendrá en marzo, cuando los graneros familiares se queden vacíos. Acción contra el Hambre está haciéndolo ya para 66.000 personas en cinco países de la región. Pero necesitamos más fuerzas. Los gobiernos, los donantes, los ciudadanos… tenemos que reaccionar ahora. No solo salvará muchas vidas, será además mucho menos costoso que un gran despliegue de emergencia.

En marzo o abril, cuando todo esto se convierta en noticia, no podremos decir que no lo sabíamos. Esta es una crisis anunciada. Ayúdanos a contarlo. Pasa la alerta.

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Dic 13 2011

Durban, del debate a la acción

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Éxito para unos (las delegaciones oficiales), fracaso para otros (los grupos ecologistas), la Conferencia de Durban sobre cambio climático acaba de finalizar emplazando a una nueva cita para seguir debatiendo si se finiquita o no Kioto.

Mientras el debate internacional se concentra, justamente, en las emisiones de Gases de Efecto Invernadero a la atmósfera, el cambio climático es ya una realidad para millones de personas. Comunidades enteras que afrontan inundaciones cada vez más recurrentes y, sobre todo, más intensas (véase Filipinas o Colombia estos días). Pueblos al sur del Sáhara que ven cómo el desierto araña unos metros cada año… El debate científico sobre cuál es la causa y cuál el alcance continúa vigente. Pero para los países en desarrollo no cabe duda de que los desastres naturales cada vez más intensos están mermando, aún más, los precarios medios de vida de sus poblaciones.

Hay que contaminar menos, sin duda. Pero no podemos esperar a EE.UU. o a China para enfrentarnos a esta nueva realidad. Hay muchas cosas que ya pueden hacerse. Acción contra el Hambre está trabajando en la mitigación y preparación ante desastres naturales desde hace años en países como Filipinas, Guatemala, Bolivia, Etiopía o Indonesia. La idea es que las comunidades adquieran conciencia del riesgo, para luego minimizar el daño. Es muy efectivo, y mucho más rentable que millones de dólares invertidos en respuestas de emergencia tras desastres que, aunque no evitados, sí podrían haber sido paliados.

Ídem para la adaptación. Es posible, hay soluciones técnicas para ello, adaptar los cultivos a las nuevas condiciones climáticas. No solo con semillas mejoradas, también con sistemas de regadío más precisos y eficientes.

A veces basta con abrir solo un poquito el foco de visión para comprender que muchas soluciones ya existen y están al alcance de nuestras manos.

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Nov 21 2011

Las prioridades, claras

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La alternancia política forma parte de la democracia.

Acción contra el Hambre, como organización humanitaria neutral e independiente, no se pronuncia y no entra a valorar los cambios políticos tanto en los países donde trabajamos como en España.

Nuestro interés y preocupación se centran sobre los recursos y mecanismos de ayuda disponibles para  atender  a los más vulnerables.  Ahora que España abre un nuevo curso político y sin olvidar la cruda realidad social que que la crisis ha generado en nuestro país, nos parece importante recordar que existen también niveles de necesidad que son totalmente insoportables no muy lejos de aquí ,  en África, América Latina y Asia.

El hambre se nutre de estas crisis y sigue siendo la realidad diaria de una de cada seis personas  en el mundo .

Desde Acción contra el Hambre creemos que estos mil millones de hambrientos tienen que ser también la prioridad del nuevo Gobierno. Estos momentos de crisis nos deben ayudar a tener las ideas más claras sobre a dónde tienen que ir los recursos.

A nosotros y a  los humanitarios nos queda claro que tenemos que seguir trabajando para que la cooperación española al desarrollo siga siendo una de las más eficaces, comprometidas y sostenibles del mundo.

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Oct 26 2011

Llueve en Guatemala

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Lluvia, lluvia y lluvia. El agua ha acompañado toda mi visita a Centroamérica. Pero no ha empañado el resultado. Vuelvo de allí con la satisfacción de saber que nuestros proyectos están funcionando, que la misión está afianzándose como un actor clave en la lucha contra la desnutrición y que dejo todo en manos de un excelente equipo de profesionales comprometidos con su labor.

No obstante, las noticias sobre las cosechas no han sido buenas este año. Las plagas y las mermadas capacidades de conservación han dañado enormemente la producción de maíz y frijol. Toda está lluvia está además poniendo en peligro los frágiles medios de vida de la población. Cinco equipos de la misión se han organizado para recabar información y evaluar daños en las zonas más afectadas (costa pacífica) en el entorno de Escuintla (Santa Rosa y Jutiapa). Están valorando también la situación en el Corredor Seco (menos afectada). La última hora es que las lluvias están manteniendo un patrón sostenible de unos 50mm día que no provocan grandes problemas pero gran inestabilidad en el terreno, lo cual provoca deslaves importantes.

El hambre estacional se repite año tras año. Unas veces es la sequía y otras la lluvia. Es lo que pasa cuando se vive en la cuerda floja.

Una de las experiencias más emotivas de este viaje ha sido el agradecimiento de una señora en una comunidad remota: “Durante mucho tiempo nos hemos sentido olvidados de la mano de Dios pero ahora ya no nos sentimos abandonados. Y eso nos da fuerzas.”

Pero de todos los recuerdos me quedo con el de Juan. Es un niño al que encontramos con marasmo (uno de los síntomas de la desnutrición severa) hace seis meses y a quien hoy vemos recuperado. Entre las noticias desagradables de estos días relacionadas con el secuestro de cooeperantes, la mirada y la sonrisa de Juan no me dejan lugar a dudas: vale la pena seguir con esto.

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Oct 17 2011

20 euros

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La crisis desatada en los mercados financieros nos está acostumbrando, a los ciudadanos de a pie, a escuchar a diario una plétora de locuaces economistas, sea bajo el rótulo de tertulianos, gurús o, simplemente, expertos en platós televisivos. Forman ya parte de nuestras cotidianas mañanas, tardes y noches. Nos quieren convencer de la gravedad de lo que está pasando, como si no lo supiésemos. Sus extensas homilías nos amenazan con pérdidas inminentes de millones, billones o incluso trillones de euros. Lo hacen para que nos vayamos enterando de lo mal que va todo, y en forma de sermón, como si tuviéramos nosotros la culpa de esto. Pareciese que, cuanto más alta es la cifra, más en serio hubiésemos de tomar sus intimidaciones. La inflación no afecta sólo a la cifras, las palabras también tienen una tendencia alcista. Hablan de desplome, desastre, catástrofe. Les hemos escuchado bastante. Su ruido ya es inútil: no saben nada que no sepamos. Sus jeremiadas, además, han silenciado otras realidades mucho más terribles que el desplome de la bolsa o el deterioro de nota de la deuda soberana.

Hoy, Día Mundial de la Alimentación, proponemos a todos estos expertos en finanzas que se tomen una pausa y que dediquen toda su sabiduría un día, solo uno, este, a la real economik. La del billete de 20 euros con el que tienen que arreglárselas cada mes millones de familias africanas. Ingresos de dos cifras mucho más concretos y reales que los millones que se crean o que se esfuman a diario en las bolsas del mundo.

¿Por dónde empezarían?

Podrían empezar, por qué no, por el precio de los alimentos. Explicar por qué no se ha hecho nada para detener la tendencia alcista que se desató en 2008. En Egipto, el precio del trigo se ha multiplicado este año por dos, en Méjico el maíz vuelve a sus niveles históricos más altos. Los indicadores de riesgo se encienden en países que pensábamos fuera del alcance del hambre. Podrían explicarnos cuánta relación tiene todo esto con la demanda de países emergentes o cuánta con el precio del petróleo. Podrían aclararnos, de paso, si la estampida de los inversores desde los mercados de valores a los mercados de materias primas ha tenido algo que ver.

Podrían proponer después alguna solución para los 925 millones de personas, en su gran mayoría pequeños agricultores, que destinan el 75% de sus ingresos a comprar alimentos y que han obtenido poco o ningún beneficio de la subida del precio internacional de los alimentos. Podrían contarnos en qué consiste eso del acaparamiento de tierras, y con qué poder se sientan a negociar los precios de la tierra gobernantes de países famélicos ante cohortes de técnicos en comercio internacional.

Podrían, de paso, seguir la pista de los 22.000 millones de dólares para seguridad alimentaria comprometidos en 2009 en L´Aquila por el G8. O indagar por qué, pese a tantas fotos de chequeras abiertas para el Cuerno de África, hoy siguen faltando más de la mitad de los 2.500 millones de dólares reclamados por Naciones Unidas para responder a la emergencia.

Si tienen tiempo y ganas de profundizar, podrían preguntarse por el coste económico que supone para un país una generación de niños desnutridos. Niños que, sin los micronutrientes suficientes antes de los cinco años de edad, tendrán taras en su desarrollo físico y cognitivo. Las secuelas de padecer desnutrición en los primeros 36 meses de vida,  tanto mentales como físicas, son irreversibles y permanentes. No podrán prestar atención en la escuela, no podrán trabajar con su pleno potencial. El Banco Mundial puede echar una mano a nuestros economistas: según sus estimaciones, la pérdida de productividad de un desnutrido supera el 10% de los ingresos respecto a lo que una persona sana obtendría a lo largo de su vida. La factura económica de la desnutrición puede equivaler en algunos países a pérdidas del 3% del Producto Interior Bruto.

Dentro de cuatro días se cumplirán tres meses de la declaración oficial de hambruna en Somalia. Ha sido desencadenada, es cierto, por la peor sequía de los últimos 60 años. Pero la falta de lluvias no basta para explicar a cuatro millones de somalíes que pueden morirse de hambre en un mundo que produce suficientes alimentos para todos. Las hambrunas del siglo XX podían escudarse, tal vez, en la falta de alimentos. Pero el planeta acaba de producir las tres cosechas más grandes de su Historia. Contamos, además, con sólidos mecanismos de alerta que se dispararon hace más de un año advirtiendo de lo que se venía encima en la región del Cuerno de África. Sabemos incluso, cada vez más, cómo adaptarnos al cambio climático. Desde mediados de los noventa contamos con tratamientos de recuperación nutricional sencillos, que han logrado sustituir laboriosas hospitalizaciones de niños desnutridos, imposibles para madres con siete hijos y a jornadas de camino de un centro de salud. Se conocen como Alimentos Terapéuticos Listos para Su Uso y contienen todos los elementos necesarios para recuperar a un niño con desnutrición aguda. Por el exorbitante precio de 40 euros. 40 euros la vida.      

Podemos indignarnos un poco, volver esta página, y seguir después leyendo atentamente las andanzas del IBEX 35 o las buenas nuevas de la prima de riesgo, como si nos fuera la vida en ello. La otra opción es convencernos y convencer a todos, políticos, economistas, empresas y ciudadanos de que lo que estamos viendo estos meses en el Cuerno de África, y la desnutrición de 55 millones de niños en todo el mundo, es vergonzante. De que tenemos los medios y el conocimiento necesario para revertir esta situación. De que somos la primera generación que puede hacerlo. Y de que ya no hay excusas para no comprometerse.

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