Nov 23 2009
Todos los agricultores en la calle
Miles de agricultores llenaron el sábado pasado las calles de Madrid para protestar por la precaria situación que vive el campo ante el nuevo ajuste a la baja de los precios agrícolas. No voy a restar legitimidad a su protesta. Al contrario, creo que en las calles de la capital tendrían que haber estado millones de agricultores africanos, asiáticos, americanos… para recordarnos lo que está sufriendo la agricultura mundial en esta crisis. En los países en desarrollo los agricultores familiares dedican tres cuartas partes de sus ingresos a comprar alimentos y son, paradójicamente, los que más dificultades tienen para poner un plato delante de sus hijos en la mesa cada noche. A ellos nadie los protege de la bajada y subida de los precios.
Es un debate complejo porque va a ser imposible encontrar medidas que ayuden a todos a la vez, los de los países ricos y los de los países pobres, aunque ambos sufren del fenómeno de la especulación sobre sus propios productos y de los márgenes de las redes de distribución. Entrar a discutir cuánto perjudica la protección de los agricultores del norte a los del sur es un tema que levanta ampollas. También lo es el concepto de la soberanía alimentaria y el reciente fenómeno conocido como “depredación del espacio agrícola” en África por parte de multinacionales y estados emergentes. Hay que estudiar muy bien todas sus implicaciones antes de enarbolar una bandera en todo esto. Es lo que están haciendo nuestros técnicos en Acción contra el Hambre. No hay solución fácil ni única. Sólo existe una tremenda urgencia para encontrar una enmienda global.
Mientras tanto, hay que abogar por poner ya en marcha medidas menos “dolorosas” para paliar todo esto en el sur, como las reservas nacionales, la fijación de precios mínimos o la dotación de algún margen de maniobra a los Estados en lo que se refiere al comercio agrícola, que tienen que armonizar con el derecho de la alimentación de sus ciudadanos (tarea nada fácil!). Y, por favor, pensemos un poquito en global cuando hablemos de agricultura. Sería más acorde con los tiempos que corren.



