Archivo de Noviembre, 2009

Nov 23 2009

Todos los agricultores en la calle

Publicado por en Opinión

Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre
Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre

Miles de agricultores llenaron el sábado pasado las calles de Madrid para protestar por la precaria situación que vive el campo ante el nuevo ajuste a la baja de los precios agrícolas. No voy a restar legitimidad a su protesta. Al contrario, creo que en las calles de la capital tendrían que haber estado millones de agricultores africanos, asiáticos, americanos… para recordarnos lo que está sufriendo la agricultura mundial en esta crisis. En los países en desarrollo los agricultores familiares dedican tres cuartas partes de sus ingresos a comprar alimentos y son, paradójicamente, los que más dificultades tienen para poner un plato delante de sus hijos en la mesa cada noche. A ellos nadie los protege de la bajada y subida de los precios.

Es un debate complejo porque va a ser imposible encontrar medidas que ayuden a todos a la vez, los de los países ricos y los de los países pobres, aunque ambos sufren del fenómeno de la especulación sobre sus propios productos y de los márgenes de las redes de distribución. Entrar a discutir cuánto perjudica  la protección de los agricultores del norte a los del sur es un tema que levanta ampollas. También lo es el concepto de la soberanía alimentaria y el reciente fenómeno conocido como “depredación del espacio agrícola” en África por parte de multinacionales y estados emergentes. Hay que estudiar muy bien todas sus implicaciones antes de enarbolar una bandera en todo esto. Es lo que están haciendo nuestros técnicos en Acción contra el Hambre. No hay solución fácil ni única. Sólo existe una tremenda urgencia para encontrar una enmienda global.

Mientras tanto, hay que abogar por poner ya en marcha medidas menos “dolorosas” para paliar todo esto en el sur, como las reservas nacionales, la fijación de precios mínimos o la dotación de algún margen de maniobra a los Estados en lo que se refiere al comercio agrícola, que tienen que armonizar con el derecho de la alimentación de sus ciudadanos (tarea nada fácil!). Y, por favor, pensemos un poquito en global cuando hablemos de agricultura. Sería más acorde con los tiempos que corren.

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Nov 20 2009

Cumbre de Roma: reflexiones

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Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre
Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre

Transcurridas ya 48 horas, no me borro de la cabeza la sensación de recorrer esos pasillos y compartir asiento en los salones junto a diferentes delegados de otros países rodeado de bubús, güipiles, saris…, sintiéndome como un ciudadano del mundo en una cumbre de estas características, rodeado de todos los multis- posibles: color, racial, étnico, religioso, cultural…

A pesar de algunas decepciones durante los primeros días, quiero quedarme con los logros que se han conseguido en Roma. Quiero quedarme con el considerable esfuerzo de los países latinoamericanos (Chile, Paraguay, Méjico), que están en el camino de reducir a la mitad el número de niños que padecen hambre, ejemplificado claramente en Brasil, que ha conseguido ir más allá implicando a todos los estamentos de su gobierno y llegando a disminuir en dos tercios el número de niños hambrientos, dándonos una valiosa lección al resto del mundo.

Lamentablemente, tampoco consigo desprenderme del sabor agridulce que han dejado los países africanos, a pesar de los esfuerzos de Uganda, Mozambique, Sierra Leona y África del Sur, entre otros, para aportar nuevas ideas. Podrían haber aportado mucho más con sus experiencias y propuestas alternativas sin tener que caer, otra vez, en la tradicional llamada de fondos a la comunidad internacional sin ningún compromiso a cambio. Cuando esta llamada viene del Presidente Mugabe que tiene una sería responsabilidad en la hambruna que azota su país, el malestar se hace más palpable entre los conferenciantes.

En definitiva y en palabras del presidente Lula, hoy por hoy el hambre es la primera arma de destrucción masiva, un arma que apunta directamente a niñós y mujeres. Mientras los países industrializados (G8, G20), que parece que sólo reaccionan ante amenazas que les afectan directamente, no sean conscientes de este hecho, la gran vergüenza de la humanidad, el hambre, persistirá entre nosotros. Al fin y al cabo, la lucha contra el hambre es la lucha por nuestro planeta, que esperemos que sea el espíritu que se respire en Copenhague.

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Nov 18 2009

Cumbre de Roma: cuestiones básicas

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Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre
olongue

Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre

Tras las primeras impresiones (y decepciones) del lunes, el ambiente en la sede de la FAO empieza a resultarme más familiar. Reconozco caras, intercambio palabras, saludo a… todo, en este ambiente multicultural de trajes y corbatas. En las conversaciones de pasillo no puedo dejar de pensar en una serie de cuestiones, que considero básicas.

Soberanía alimentaria

Un concepto éste que se entiende como la facultad de cada país para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias enfocadas a un objetivo de seguridad alimentaria que implica la protección del mercado doméstico para fomentar la producción nacional y limitar la dependencia a las importaciones. Nuestra experiencia demuestra que en función de las circunstancias, la apertura de una economía a la agricultura extranjera no es necesariamente una amenaza, siempre y cuando el sector productivo nacional tenga capacidad de competir de forma equitativa. Este eje ha cogido mucha fuerza en los dos últimos años porque son los países más pobres y más dependientes del mercado mundial que más han sufrido de la subida de los precios.

Cambio climático

Con la cumbre de Copenhague en el horizonte (7-18 de diciembre), la realidad del cambio climático, su irreversibilidad y la alta exposición de los países más vulnerables sugieren que este tema debe ser de absoluta prioridad a la hora de definir e implementar las políticas de lucha contra el hambre.

La agricultura es un sector que ofrece muchas posibilidades para luchar contra el cambio climático. La silvicultura, para absorber el CO2, y las técnicas de conservación de los suelos empiezan a tener un impacto positivo en los países que han invertido en estas vías. Y en un continente como África donde se estima que el 65% de los suelos agrícolas están ya degradados y que para el año 2050 conocerá el mayor crecimiento humano, nos encontramos ante un importante reto.

El fortalecimiento de la resistencia de los agricultores ante el cambio climático forma la base de su seguridad alimentaria. A través de su capacidad para hacer frente a las incidencias climáticas se mejorará su recuperación posterior.

Sólo nos cabe esperar que en la cumbre danesa no nos encontremos con tantos asientos vacíos como nos hemos encontrado en Roma.

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Nov 17 2009

Cumbre de Roma: mis primeras impresiones

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olongue
Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre
No se me ocurre un escenario mejor que Roma. A mi llegada a la capital italiana los helicópteros sobrevuelan la ciudad, como si estuvieran a la espera de que algo importante pudiera suceder, creando expectación a los que vamos a asistir a la sede de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), cerca del gran Coliseo.

Faltan los grandes

Pero ya durante el fin de semana previo, los medios de comunicación lo venían avisando: los jefes de estado del G8 y G20 no estarán presentes, lo que puede entenderse como una falta de compromiso por parte de los países en cuyas manos está el curso de la humanidad.

La falta de interés demostrada por los principales dirigentes mundiales, después de la gran movilización para salvar el sistema financiero, demuestra una escala de valores inaceptable, que no deja de ser chocante ya que el hambre es la primera arma de destrucción masiva, que apunta directamente a los niños y a los más vulnerables.

La ausencia de los dirigentes hace que no se pueda dar respuesta a las demandas de los países del sur y de la sociedad civil, que no hacen sino preguntarse qué esta pasando con los compromisos millonarios anteriores, que según las estimaciones de los expertos en seguridad alimentaria sólo han llegado a hacerse efectivos en un 10% del total de los fondos prometidos en las grandes declaraciones anteriores.

El presidente Lula habló del hambre como una indignidad para la humanidad, especialmente ahora que hemos superado los 1.000 millones de personas que lo padecen cada día. Incluso fue más allá apuntando que esto demuestra la aceptación tácita general del hambre como un fenómeno estructural que evidencia la inhumanidad de los dirigentes mundiales, que sus respectivos electores tendrán que meditar.

En definitiva, la ausencia no deja de ser otra oportunidad perdida para asumir más compromisos y marcar unos objetivos definidos que puedan seguirse para ofrecer una rendición de cuentas apropiada.

En positivo: la conferencia marca un nuevo rumbo

Sin embargo, no queremos estancarnos en este vacío y hemos sido testigos de que esta conferencia puede ser el comienzo de un nuevo rumbo.

Tanto en los talleres como en la reforma de la Cumbre hemos podido ser testigos de la voluntad y la capacidad de los diferentes actores a la hora de desarrollar políticas integradoras entre los distintos gobiernos, el sistema de Naciones Unidas y la sociedad civil. El hambre es un problema de gobernanza, que debe mejorarse para que las propias comunidades afectadas puedan participar en la determinación de una solución sostenible. Ya no se busca una solución general, mágica para todos, sino una solución que tiene que ser local ya que cada vez es más patente el protagonismo que debe tener la agricultura familiar.

Brasil ha demostrado que la voluntad política es esencial. Voluntad no sólo de la comunidad internacional sino de los propios estados del sur, de los cuales algunos ya han comenzado a movilizarse, mientras que otros tantos permanecen en la pasividad con la excusa de que los países ricos no hacen nada. La realidad tiene más matices.

Llevamos 20 años hablando sólo del comercio y poco a poco, y como consecuencia de la crisis alimentaria, se está por fin viendo que la solución pasa por la agricultura.

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