Haití/15: En definitiva, las cosas van funcionando

Hoy he encontrado tiempo para escribir mientras mi reemplazo, que ha llegado hoy, está en su briefing, otra palabra de la jerga del mundo humanitario que se refiere al resumen de la misión que se hace a todos los que acaban de llegar al terreno. Mañana haremos una visita general a todas las tiendas que tenemos montadas, y que ahora ya son siete, para que conozca al personal local y las particularidades de cada zona. En diez días yo saldré de Haiti, y ella continuará el trabajo en Puerto Príncipe.

Como ya conté antes, creo, yo trabajo en el equipo de emergencias de  Acción contra el Hambre , formado por técnicos de los tres sectores de intervención de  la organización ; a saber, Agua y Saneamiento, Seguridad Alimentaria y Salud y Nutrición, más un logista, una administradora y un jefe de misión, y nos especializamos en los primeros tiempos de las crisis humanitarias. Algo así como llegar, hacer la primera evaluación, arrancar los programas y dejarlos funcionando para que otro expatriado de nuestra  organización  se quede, tome el relevo y lo siga por el máximo tiempo posible, de modo que nosotros estemos libres para responder a la próxima situación de crisis. Es un trabajo genial que nos permite al equipo estar en primera línea, pero que por el otro lado, no me da el tiempo de ver los resultados de nuestro trabajo. Nos vamos cuando las cosas empiezan a funcionar, justo antes de ver recuperarse a los niños, el día antes de que las madres recuperen la sonrisa y la esperanza, diez minutos de anticipo a la primera comida completa de una familia. Pero eso sí, el mes que pasamos en el terreno es tan intenso, que ni los beneficiarios ni nuestro personal local nos pueden olvidar. Estábamos allí al principio, cuando todo era malo, y les damos una “caña” sobrehumana para asegurar el mejor trabajo posible, somos los primeros en ver su angustia, los primeros en enseñarles una manera de trabajar que no habían imaginado nunca, y eso queda.

Programa de Formación de

Programa de Formación de Acción Contra el Hambre

Tengo además la suerte de tener una madre y hermanos con un corazón a prueba de bombas, que ya no se sofoca cuando la llamo para decirle que voy a los sitios más complicados del mundo, y una novia que no solo comparte mi trabajo, sino que es mi refugio apenas piso tierra patria en caso de tener la frecuente mala suerte de no salir juntos en misión. Son las pequeñas cosas que sacrifican demasiado los trabajadores humanitarios, pero que necesitamos tener a nuestra vuelta tanto como cualquier otro. A veces se retienen a la hora de contarnos las cosas “triviales” del mundo de allá, pero nosotros las necesitamos y absorbemos como el agua. Al fin y al cabo, nuestra vida sigue estando allí, en casa.

Volviendo a Puerto Príncipe, que no está de más, os puedo contar que hemos abierto dos tiendas más de atención a los lactantes y sus madres. Que al que le gusten los números le puedo decir que en 6 días teníamos ya 360 madres con sus respectivos bebitos inscritas a nuestro programa, y que, en definitiva, las cosas van funcionando.

Varias distribuciones masivas de alimentos se han realizado en la ciudad por parte de las Naciones Unidas, que sin duda son muy necesarias, pero Acción contra el Hambre  ha rechazado participar a pesar (o más bien gracias) de nuestra experiencia en ello porque se realizaban con apoyo de fuerzas armadas.

Todos hacen cola con su carnet de beneficiario en la mano.

Todos hacen cola con su carnet de beneficiario en la mano.

 La  filosofía de Acción contra el Hambre , y concretamente la coherencia en nuestra perspectiva humanitaria y la firme convicción de que las metralletas y el humanitarismo no van bien juntas, nos llevó a declinar participar en tales distribuciones. Ayer me contaba mi novia y algunos colegas de la ONG que en la televisión aparecían muchas imágenes sobre la violencia generada a partir de las distribuciones de alimentos en Puerto Príncipe: Peleas, robo a las mujeres que salen del centro de distribución… Sin Embargo, Acción contra el Hambre ha realizado más de 50 distribuciones en la calle sin ningún apoyo de fuerzas armadas, y hemos tenido cero incidentes. Todos hacen cola con su carnet de beneficiario en la mano. Y es que cuando les tratas como personas, inevitablemente las gentes responden como personas. No quiero decir que somos mejor que nadie, sino que, como debería parecer lógico, lo militar y lo humanitario no pegan ni con cola. Los ejércitos tienen una función que queda claramente representada por el armamento que portan, y su multiuso como bandera del humanitarismo hace poco bien y alguna vez ha costado la vida o la salud mental de más de un cooperante.

Todos hacen cola con su carnet de beneficiario en la mano.

Cuando les tratas como personas, inevitablemente las gentes responden como personas.

Nosotros llevamos pegatinas en nuestros vehículos que informan de que en el interior están prohibidas las armas, y hacemos todos los esfuerzos posibles para que no se nos vea como un invasor o un espía, sino como una ayuda que no diferencia genero, religión, raza o lo que sea. Nuestra prioridad son los más vulnerables, y no queremos saber nada de otros intereses, porque la palabra interés refleja claramente una separación de la verdadera necesidad.

Os invito a leer la carta de principios de Acción contra el Hambre, para redondear la información:

Por lo demás, espero volver muy pronto. Me he planteado como objetivo escribir cada dos días, porque me encanta y siento la responsabilidad que tengo cuando cuento las cosas que pasan aquí y como las siento, porque nos es imprescindible darle una cara humana a las cifras que rigen nuestro trabajo, y porque tengo un compromiso con mis hermanos haitianos que no es solo mío, si no, como decía cuando era crio, de todos mis compañeros, seamos yo o vosotros los primeros.

Salut!

 

Óscar Serrano Oria,

Coordinador de Salud y Nutrición en Emergencias de Acción Contra el Hambre España

Haití/15: En definitiva, las cosas van funcionando
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