Para entender la situación que está viviendo los ciudadanos de Van, Juanjo Tarrés nos muestra nuevas fotografías de la ciudad, acompañadas de su testimonio.
En nuestras visitas a los pueblos me crucé con un ingeniero turco que había llegado de Estambul para analizar la viabilidad de los edificios. Le comenté que me parecía una tarea difícil y de gran responsabilidad determinar si un edificio era seguro o no. “Es relativamente sencillo. Si las grietas afectan a las paredes maestras, el edificio no da muchas garantías. Si solo se ha caído el yeso, ventanas rotas o otros elementos menos estructurales, pequeñas reparaciones pueden salvar la casa. También hay que ver otros aspectos: terreno, altura, materiales de construcción, antigüedad…” En muchos casos, como en el de la foto, no hay esperanza posible.
De los 32 pueblos que hemos visitado hasta ahora muchos (unos 20) se puede acceder fácilmente porque el terreno no es muy montañoso. Pero incluso en aquellos de fácil acceso, como la carretera de la foto, la climatología puede impedir el acceso durante semanas. Para esta semana, que no se prevén nevadas se esperan temperaturas máximas de 3ºC y mínimas de -10ºC Las carreteras se convierten en auténticos espejos que hacen difícil la circulación incluso con cadenas.
Este edificio corresponde a Gedikbulak, uno de los pueblos más grandes vistos hasta ahora, aprox 2.000 habitantes. El drama en casi todos los pueblos es que el terremoto ha destruido edificios comunitarios que tenían múltiples usos: ayuntamiento, comedor, sala de reuniones Aunque alguien no haya perdido la casa, la sociedad en conjunto ha salido perdiendo.
El terremoto ha provocado que muchos ciudadanos de Van emigren, temporal o definitivamente. Van era una gran capital, con calles muy comerciales centro neurálgico de la provincia. Está foto está tomada un jueves por mañana cuando se supone que las tiendas ya están en pleno apogeo. Multitud de bares, restaurantes, panaderías, tiendas de ropa, han cerrado. El golpe a la economía de la ciudad ha sido fuerte y se notará aún más en los próximos días.
Cuando llegamos a un pueblo, buscamos al “Mukhtar” o alcalde para evaluar los daños. En la foto, con acreditación, Nouri, uno de los trabajadores de Support to life, la ONG turca con la que llevamos a cabo el proyecto. Aunque solo veáis hombres, en dicha evaluación se buscan a mujeres para completar las encuestas ya que suelen dar un punto de vista diferente o tienen otro tipos de necesidades que también hay que tener en cuenta a la hora de desarrollar el proyecto.
Por el frío, no se puede culpar a la población que instala estufas de carbón dentro de las tiendas de campaña pero un incendio en una de ellas mató la semana pasada a dos niños. Generalmente las tiendas son ignífugas, pero el contenido de las mismas (colchones, mantas, cartones, ropa…) no.







