Otro día acabo escribiendo a medianoche en estas jornadas del tipo del verano en el círculo polar.
Hoy se cumple una semana desde el terremoto que me trajo aquí junto a un millar de trabajadores humanitarios y muchos más soldados, y 6 días desde que dejé mi casita en la rivera del Jiloca para volar aquí.
La situación mejora, sí, pero muy lentamente. Los problemas para la llegada de las miles de toneladas de material que esperan en aeropuertos de Rep. Dominicana no llegan a resolverse del todo, y por lo tanto la ayuda llega en un goteo. La dificultad para las comunicaciones, las pérdidas humanas y materiales de las agencias y ONGs que estaban ya presentes, no favorecen tampoco la mejoría de la situación. Faltan vehículos, falta personal cualificado, falta, falta, falta… Pero nada de eso mina el ánimo de tantos que hacen esfuerzos sobrehumanos para que el trabajo funcione. Ahora mismo hay 10 compañeros míos pegados a sus ordenadores aunque la jornada empezó a las 6 de la mañana. Y esa misma imagen se repite en cada oficina, en cada base de las ONG y agencias de la ONU.

Este es el apecto general que presenta Puerto Príncipe
El problema es que también se repiten las imágenes de la desesperación del pueblo Haitiano. Esta tarde mi compañera Marta, de Agua y Saneamiento, pasó por una situación muy peligrosa. Saliendo del almacén principal de la comida que sigue llegando, y que está perfectamente protegido por dentro, ha encontrado miles de personas que se acercan allí para suplicar o exigir, según sea su visión de la situación, comida y agua. Sin mirar nada, la gente empezó a saltar sobre el coche desde todos los ángulos, de manera que ha debido pararse en medio de la multitud. Por “suerte”, un camión cargado de comida para distribuir salía detrás de ella, por lo que la han dejado para saltar encima de camión y ha podido salir de allí.
Hoy pasé el día haciendo tests de reclutamiento a los enfermeros que necesitamos para nuestro proyecto de protección de los menores de un año y sus madres. Se ha tenido que hacer en la calle, sentados en los bordillos o las gradas del estadio de futbol que sirve de refugio a un millar de personas, pues nosotros tampoco tenemos una sala o mesas para recibirlos. Esas personas tienen una gran necesidad de explicar su situación, de contar su experiencia. Están sentados apoyando los folios en sus rodillas e intentando abstraerse por un momento de todo lo que les pasa como les he recomendado, y uno no puede si no quedar impresionado de la fuerza de estas personas que intentan seguir hacia delante aún si con dificultad. Pascal aún no ha sacado a su madre de las ruinas de su casa, Amandine es la única superviviente de toda su familia, Patrice llega cojeando, y así todos y cada uno de los postulantes. Una mujer, al terminar su cuestionario, me ha pedido que “Corrigiese con Compasión”. Me parte el corazón, pero he tenido que responderle que la compasión se quedaba entre ella y yo, pero no para un examen escrito ni para mi misión de contratar enfermeros preparados o al menos capaces de serlo en el curso acelerado que les daremos a partir del jueves. Aquí no puedo ser piadoso, necesito ser estricto por la salud de nuestros beneficiarios y por pura justicia y respeto hacia el proceso de contratación. Ha entendido, y me ha abrazado.

En plena jornada de trabajo
Pero hoy he presenciado dos escenas bastante intensas. La primera ha sido una pila de cadáveres en medio de la calle, colocada allí por los equipos de rescate a la espera de que alguien venga a recogerlos. No tengo fotos porque esas personas merecen el mayor respeto que podamos darles. El gesto desolado de mi conductor al verlos me hace notar que están también ellos al límite de su resistencia mental. Obviamente, imaginar que su esposa Claire tiene ese aspecto aunque él no la puede ver pues aún está “en casa” no le ayuda mucho.
La segunda escena ha sido ver como una supuesta ONG de cuyo nombre no quiero acordarme, llegaba en una furgoneta al Campamento de Sainte Marie, abría las puertas traseras y empezaban a lanzar ropa usada a la multitud, que inmediatamente ha comenzado a gritar y pelearse por agarrar alguna cosa. Ha sido una situación que me ha hecho pasar vergüenza ajena. Parece que todo vale en estas situaciones, incluso trabajar sin ninguna planificación ni criterio, llevando a los más desesperados a comportarse como bestias sin ninguna necesidad; reduciendo a escombros también los restos de dignidad que les queda, y además marcharse orgullosos de estar ayudando al pueblo Haitiano y listas para plasmarlo en un informe. No solo necesitan agua, comida y ropa, están ávidos de respeto. Y a veces no lo encuentran bajo la bandera de “lo que sea pero cuanto antes”. Acción Contra el Hambre hace un llamamiento para la asistencia humanitaria responsable tanto desde aquí como hacia allá, hacia las personas e instituciones que desde casa desean e intentan ayudar dentro de sus posibilidades.
Si no fuese porque se me cierran los ojos, continuaría escribiendo, pero mejor os reservo algunas emociones para mañana. Yo mañana empiezo la jornada con 20 entrevistas personales a los mejores del examen escrito y de inmediato el curso de formación. Sin duda me lleva más tiempo que montar una tienda en la calle y contratar al más despierto para acomodar a las mamás, pero necesitamos (y queremos) los mejores enfermeros y sicólogos que podamos encontrar, y bien valen 2 días de espera a cambio de varios meses de buen trabajo, uno del que todos ellos puedan sentirse satisfechos y en paz.
Buenas noches a todos.
Óscar Serrano, nutricionista del equipo de emergencia de Acción contra el Hambre
Tags: acción contra el hambre, emergencia, haití, terremoto
Óscar, muchas gracias por compartirlo todo y darnos notícias bien más claras de lo que pasa en la TV.
Mucho ánimo para todos, pensamos en vos.
hola oscar, ya veo que la cosa esta muy complicada, me elegro que estes ahi pq en tu trabajo eres especial y tus conocimientos son extensisimos, a si que animo , todos nos imaginamos lo duro que tiene que ser estar ahi viendo a todas esas personas que necesitan ayuda, espero que te encuentres bien y poder saber mas de ti con tus noticias, pronto hablamos, un besito desde calatayud mio y de zoe.
HOLA…en verdad no tengo palabras que expresen lo que siento al leer esto…solo me queda decir que les deseo lo mejor.
La ayuda a la humanidad sin pedir nada a cambio,no se encuentra en el camino de la vida,los deseos de ayudar a la humanidad nace con uno.
Desde Parguay mi saludos.
DESDE PARAGUAY NUESTROS SALUDOS Y APOYOS.