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Pakistán: 20 millones de personas lo han perdido todo

Jueves, Agosto 19th, 2010

Todavía es muy difícil llegar a las personas afectadas en el noroeste del país, especialmente en el valle de Swat. Las inundaciones han sido devastadoras y han golpeado a la misma población superviviente del conflicto del año pasado entre el ejército pakistaní y los insurgentes talibanes paquistaníes.

La mayoría de estas personas lo han perdido todo y la situación es mucho peor de lo que fue tras el terremoto de 2005 en Cachemira, donde fallecieron 80.000 personas y tres millones se quedaron sin hogar, según las autoridades pakistaníes.

Creo que hemos llegado al pico de la catástrofe. La ayuda humanitaria está empezando a llegar ya que hasta ahora sólo el ejército había podido alcanzar las zonas más remotas en helicóptero. Las líneas de comunicación están empezando a abrirse y todas las ONG están tratando de acceder por todos los medios a las poblaciones afectadas, ya sea en taxi, burro o a pie para tratar de llegar a las zonas más afectadas.

Sigue lloviendo mucho, sobre todo en Sindh en el sur, pero también en el noroeste del país.

Acción contra el Hambre está a punto de lanzar un programa en el distrito de Dir, en el noroeste. También tenemos previsto actuar en otros dos distritos, en Charsadda y Nowshehra, regiones que han quedado inundadas en su mayor parte, para asistir a 75.000 personas aproximadamente.

Ahora la prioridad es contener el riesgo de propagación de enfermedades como el cólera mediante la distribución de agua potable, productos higiénicos, y la sensibilización sobre la importancia de la higiene. Vamos a poner en práctica actividades económicas de rehabilitación como “alimentos por trabajo” para aquellas personas que han perdido sus cosechas debido al conflicto del año pasado y ahora están privadas de sus bienes y sus medios de subsistencia.

"La gente lo ha perdido todo. Se necesitarán años para que la población afectada se recupere". REUTERS/Akhtar Soomro

"La gente lo ha perdido todo. Se necesitarán años para que la población afectada se recupere". REUTERS/Akhtar Soomro

Estamos preocupados por la falta de movilización de fondos internacionales. En la actualidad, los recursos proporcionados por la comunidad internacional no corresponden al nivel de necesidades. Tememos que los donantes están cansados de pasar de un desastre a otro. Algunos acontecimientos, como el terremoto en Haití, han acaparado la atención mundial. La situación es muy difícil para Pakistán, después de la cobertura mediática que se ha hecho de las inundaciones, imagen que esparamos no sea perjudicial para su población.

Las necesidades básicas de la mayoría de las víctimas deben recibir respuesta durante los próximos meses, pero el desafío, más allá de estas necesidades inmediatas, es a largo plazo. Los donantes deben ponerse de acuerdo sobre su duración. El impacto de estas inundaciones es mucho más importante que el del terremoto de 2005. La gente ha perdido sus tierras, sus cultivos, sus sistemas de abastecimiento de agua… Se necesitarán años para que la población afectada se recupere.

Daniel Holmberg, jefe de misión de Acción contra el Hambre (ACF) en Pakistán

América Latina: el hambre silenciosa / capítulo 1

Lunes, Enero 11th, 2010

DSC01015Desde Managua,
José Luis Vivero,
coordinador de Acción contra el Hambre para Centroamérica

Centroamérica está a las puertas del “hambre estacional”, que se repite año tras año, de ahí el nombre. Este año, sin embargo, va a tener una duración y una severidad mayor que otros años. De hecho, puede ser como en el 2002, cuando la hambruna golpeó a Guatemala con fuerza. Todavía no estamos ante una crisis alimentaria, pero todas las señales apuntan a que podemos tenerla en unos meses si no se actúa a tiempo. Por otro lado, no debería sorprendernos que esto pase ahora, pues sucede todos los años. Sin embargo los hombres y mujeres que vivimos en la ciudad y tenemos el alimento en los supermercados no nos damos cuenta. Pero los pobres rurales sí que conocen este fenómeno, que suele llegar entre junio y agosto, entre el final de las reservas de la cosecha de postrera y la nueva cosecha de primera. Por suerte o por desgracia, este año lo vamos a conocer todos los ciudadanos de la región porque la gravedad del hambre estacional es tal, y su duración va a ser tan larga (Marzo-Agosto), que puede transformarse en una crisis nutricional regional si no se ataja a tiempo. La dura sequía de este año ha hecho que se pierda entre el 50 y 100% de las cosechas de postrera en la zona conocida como Corredor Seco, que abarca parte de estos tres países. Esto afecta a casi un millón de hogares productores de granos básicos, que dependen completamente del agua de lluvia para asegurar sus cosechas. Al hambre estacional “normal” de cada año, se le ha sumado en 2009 otro fenómeno cíclico (El Niño) que ha contribuido a agravar la situación. Se prevé que la sequía dure en la región hasta mediados de año, por lo que las lluvias de abril-mayo, tan necesarias para asegurar la cosecha de primera, pueden no venir o venir escasas. Por esta razón, es fundamental que los gobiernos de la región se movilicen para asegurar la producción de primera de los pequeños agricultores. Para ello, la distribución de semillas de calidad resistentes a la sequía, y unos adecuados insumos agrícolas, sería un movimiento esencial. Además, los Gobiernos deberían hacer un esfuerzo y ampliar los programas de transferencias monetarias o en especie (Mi Familia Progresa en Guatemala o el Bono Productivo en Nicaragua) para que lleguen a todos los hogares sin alimentos durante el periodo más difícil del año (Marzo-Agosto). Hasta ahora, estos programas están cumpliendo su cometido de protección social y marcan, para muchas familias, la diferencia entre la supervivencia y desnutrición aguda. Bueno, eso y el dinero que obtienen con el trabajo temporal en la corta de café. Pero esta fuente de ingresos acaba en febrero. ¿Y luego? Si no se actúa a tiempo para prevenir, podríamos tener un repunte acelerado de casos de desnutrición aguda infantil, que es el hambre que mata. Nadie quiere que eso pase, porque los niños inocentes no tienen por qué sufrir. Por otro lado, cada nuevo caso de desnutrición que pueda evitarse es una violación del derecho a la alimentación, derecho recogido en las leyes de seguridad alimentaria de Guatemala y Nicaragua. Comer es un derecho de todo ser humano y está garantizado por ley para todos los guatemaltecos y nicaragüenses. No lleguemos a ese extremo, por favor. Evitemos el hambre estacional. Sabemos hacerlo, podemos hacerlo y debemos hacerlo.