15/06/2008
Cuando están a punto de cumplirse dos meses del paso del ciclón Nargis, la alimentación y un lugar digno donde dormir son las necesidades más urgentes de la población. Gracias a todos los ciudadanos que se han movilizado en esta emergencia, Acción contra el Hambre está distribuyendo cada día varias toneladas de alimentos y enseres básicos en el delta del Irrawaddy. Es igualmente crucial reactivar la agricultura en esta región, considerada el granero de arroz de todo el país. Para evitar una crisis alimentaria los campos deberán ser rehabilitados y sembrados antes de la segunda mitad de julio.
Situación en Bogale tras el ciclón: Acción contra el Hambre constata que tres de cada cuatro personas comen arroz en mal estado y beben agua contaminada
Una encuesta realizada por Acción contra el Hambre en Bogale, una de las regiones más afectadas de la zona del Delta, revelaba una situación extremadamente preocupante tres semanas después del desastre: el 82% de los entrevistados se alimentaba de arroz en mal estado y ha reducido de tres a dos sus raciones diarias de comida. En este distrito, donde viven 400.000 habitantes, el 95% de las letrinas quedaron destruidas y siete de cada diez personas beben agua contaminada.
El equipo de Acción contra el Hambre, presente en la zona que desde la segunda semana de mayo, distribuye ayuda humanitaria a las víctimas del ciclón alerta del riesgo de una crisis nutricional.
Éstos fueron los resultados del análisis de la encuesta llevada a cabo tres meses después del paso del ciclón:
Nutrición/ Seguridad Alimentaria
La prioridad de todas las personas encuestadas es el acceso al alimento: las víctimas dedican su jornada a la búsqueda de comida y se alimentaban esencialmente de frutas y verduras así como de arroz humedecido por las inundaciones que ponen a secar en las carreteras.
El precio del arroz se ha multiplicado por cuatro tras el paso del ciclón.
Para el 72% de los encuestados, el número de comidas se ha reducido de tres a dos diarias.
El 86% de los encuestados consumen arroz en mal estado y además han dividido por dos sus raciones de comida.
Ante esta situación, la población ha desarrollado mecanismos de supervivencia que podrían agravar su situación en un futuro próximo, como la venta de bienes básicos para alimentarse o la solicitud de préstamos con intereses muy elevados. La actividad económica se ha visto totalmente afectada: la mayor parte de los pescadores han perdido su material de pesca (barcas, redes...) y los agricultores han perdido también sus semillas, aperos y ganado. La mayor parte de las reservas alimenticias de la población han quedado destruidas
Agua y saneamiento
El 75% de la población de Bogale, sobre todo en las zonas rurales, bebe agua salada o contaminada por residuos y cadáveres de animales
El 95% de las letrinas han quedado totalmente destruidas, lo que hace temer la contaminación masiva del agua por residuos fecales.
La mayor parte de la población ha perdido todo, hasta los cubos con que los transportaban o en los que conservaban el agua. Ahora no tienen con qué recoger el agua de la lluvia, más potable que el agua salada del mar.
Acción contra el Hambre ha comenzado a registrar los primeros casos de diarrea y se teme que su incidencia aumente, al igual que la malaria y la neumonía, enfermedades asociadas a la falta de agua y saneamiento adecuado. El 23% de la población encuestada empieza a padecer enfermedades de este tipo.



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