20/10/2010

Las lluvias que caen desde comienzos de año han empeorado la difícil situación alimentaria que ya había dejado la extrema sequía del año pasado. El exceso de humedad (el suelo es ahora incapaz de retener más agua) ha provocado pérdidas en gran parte de los cultivos, con lo que la cosecha de 2010 quedará muy mermada. No es el único daño: un difícil acceso al agua potable y a los servicios de salud por el deterioro de las vías de comunicación, así como la contaminación de los servicios básicos de saneamiento y el aumento de los índices de morbilidad y de los casos de enfermedades diarreicas y respiratorias han contribuido a aumentar los casos de desnutrición, hasta alcanzar el 50% de desnutrición entre los niños entre 0 y 5 años. Es el caso de Marvin, en San Pedro Pinula, que con sólo 3 años pesa 6 kilos. “Cada vez más, nos encontramos con un mayor número de niñas y niños con una estatura y una edad mental menor que las que les correspondería”, señala José Luis Vivero, Jefe de Misión de Acción contra el Hambre en Centroamérica.
Fenómenos climáticos que golpean a los más vulnerables
“Estos fenómenos meteorológicos extremos provocan un impacto negativo en los recursos naturales de los que depende la población, así como una pérdida de la biodiversidad local que les proporciona alimentos esenciales”, explica José Luis Vivero. “Cuando la mayoría de los pequeños agricultores pobres dependen al 100% de la lluvia para cultivar, y esa lluvia o no llega o llega en exceso, poco pueden hacer”, añade José Luis. “Tememos que la desnutrición aguda va a seguir subiendo hasta que llegue la próxima cosecha. Los elevados precios del maíz lo hacen inaccesible en los hogares más pobres”.
Adaptarse al cambio, parte de la solución
Ante esta situación, la organización ha centrado su intervención en vigilar y reportar a los centros de salud los casos de desnutrición infantil, así como en aumentar la capacidad de adaptación de los medios de vida de las comunidades rurales con las que trabaja, con el objetivo de recuperar los medios de vida de las familias más afectadas por la tormenta Agatha. Además, el Observatorio de Acción contra el Hambre está llevando a cabo el seguimiento de los impactos nutricionales de estos fenómenos climáticos.



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