05/04/2011

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Son uno de los cuatro pueblos originarios de la Sierra Nevada de Santa Marta, que consideran el corazón del mundo. Son y crean paz. Pero desde la década de los ochenta viven entre el fuego cruzado de guerrilla y paramilitares, en una zona inaccesible para el Estado colombiano. Más de la mitad de sus niños menores de cinco años están desnutridos.
Comunidad de Cherwa
Gracias a su ubicación en la parta alta de la Sierra Nevada de Santa Marta, los grupos armados no han logrado entrar en Cherwa. Pero han generado un cerco a su alrededor, confinando a sus habitantes, a través de la intimidación y de restricciones alimentarias.
Los rumores sobre los masacres por parte de guerrilla y paramilitares en otras comunidades de la zona hacen vivir a estas familias en constante incertidumbre y bajo la sombra del miedo a perderlo todo en cualquier momento.
En Cherwa sólo 1 de cada 10 habitantes tiene acceso a agua segura. El 60% de los niños padece desnutrición crónica y el 50% de las familias vive en inseguridad alimentaria.
La Sierra Nevada de Santa Marta es el refugio ancestral de los pueblos indígenas Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo (52.000 personas en total), cada uno con su propio territorio y su propia lengua. Con 17.000 km2 de superficie, se eleva desde las costas del Caribe y, a tan solo 42 km alcanza una altura de 5.775 metros en sus picos nevados. Es la montaña costera más alta del mundo. Los límites de la SNSM están definidos por las cosmovisión de los cuatro pueblos, que refieren como frontera la llamada Línea Negra (reconocida a través de la Resolución nº 0002 del 4 de enero de 1974 y en la Resolución nº 837 del 28 de agosto de 1995 del hoy Ministerio del Interior y Justicia).
Los Wiwas (11.000 personas) comparten cosmovisión y Ley de Origen con los otros tres pueblos originarios de la Sierra Nevada de Santa Marta (Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo). La raíz “wi” de su nombre significa “cálido”, aunque también puede entenderse como “engendrar” o “dar origen”. Viven en casas unifamiliares rectangulares en las faldas y valles de la Sierra. Los poblados son centros ceremoniales y rituales y en sus casas se celebran reuniones y se escuchan las historias y los consejos de los mamas, las autoridades tradicionales espirituales. La influencia de los mamos está presente en la vida cotidiana y en los acontecimientos importantes de las comunidades y los individuos, a quienes aconsejan respectivamente, en las asambleas y en charlas. “Mamo” quiere decir sol, abuelo, consejero. Su esposa es la “Saga”, luna, abuela, consejera. Ambos han recibido una educación especial para conocer sobre el Creador y entender la naturaleza, la sociedad y las personas, curar, interpretar sueños y dirigir las ceremonias y rituales. Los Wiwa son agricultores que cultivan y cosechan yuca, ñame, malanga, plátano, maíz, frijol, coca y caña de azúcar. Además producen el fique, con cuya fibra fabrican hamacas y mochilas.
Definen la Sierra Nevada como el corazón del mundo, porque “si él no funcionase, las demás cosas no se moverían”, empatizan con el resto de pueblos indígenas “De aquí al Amazonas todos los indígenas somos uno solo, un en nuestro sentir y uno nuestro pensamiento” y tienen la paz como valor absoluto: “somos paz y creamos paz”.
50 años de conflicto
Pese a la pacificación de amplias zonas del país y a los logros imputados a la política de seguridad democrática del expresidente Álvaro Uribe, Colombia sigue siendo hoy el segundo país del mundo con mayor número de desplazados, sólo por detrás de Sudán.
Pese a la negación del conflicto entre la comunidad internacional, tres millones y medio de personas han tenido que dejar sus hogares para huir de la violencia. Más de 70.000 muertos en los últimos 20 años, o la muerte o desaparición de siete personas cada día fuera del combate son difícilmente simplificables a un “grupo terrorista”. El hecho es que extensas zonas del país, como la Sierra Nevada de Santa Marta, siguen siendo escenario de duros enfrentamientos entre los grupos armados, que toman como rehén a la población civil obligándola a dejar sus tierras o confinándola (término para describir a las poblaciones que viven cercadas con el fuego). Amenazas, extorsiones, bloqueo alimentario y asesinatos son el día a día de comunidades enteras completamente ajenas a un conflicto que ha ido alejándose de su inicial naturaleza política para vincularse cada vez más al narcotráfico.
El fenómeno de los “falsos positivos” de principios de la década pasada (asesinato de campesinos ofreciéndoles como cadáveres guerrilleros para cobrar los incentivos de en torno a 200 y 800 euros que ofrecía de recompensa el Ejército) fue especialmente virulento en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Acción contra el Hambre en Colombia
Acción contra el Hambre en Colombia desde 1998 con más de 60 cooperantes. El agua y saneamiento, la salud y la seguridad alimentaria constituyen nuestros principales ejes de actuación.
Acción contra el Hambre es la única organización humanitaria presente en la Sierra Nevada de Santa Marta. Allí detectamos, tratamos y prevenimos la desnutrición infantil, construimos sistemas de agua segura para consumo humano y regadío y ponemos en marcha actividades generadoras de ingresos.



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