15/04/2011
Eloi llegó anoche a Duekué tras pasar 11 días en el campo huyendo de los combates.
“Éramos alrededor de 250 personas en la sabana entre las ciudades de Toulepleu y Duekué. Bebíamos agua de los pantanos, comíamos hojas de mandioca crudas y dormíamos en el suelo. Ha sido muy duro. Mi casa fue incendiada. Me fui a otra casa que también fue incendiada. Después, nos fuimos al campo mi mujer, mis 7 hijos de entre 11 y 2 años, y yo. Vivíamos al día, se nos habían acabado las provisiones y por eso nos fuimos a la ciudad. Muchas personas siguen escondiéndose en el campo: no quieren quedarse allí porque no tienen qué comer, pero tienen demasiado miedo a salir y a desplazarse hacia las ciudades”, explica Eloi. “Desde hace algunos días, el ‘volcán’ se ha apaciguado, pero puede volver a encenderse en cualquier momento, así que la gente prefiere quedarse escondida. Pero con el transcurso del tiempo y sin nada para comer, se hacen cada vez más frágiles”.
Eloi conoce muy bien las problemáticas humanitarias: en 1996 trabajó con Acción contra el Hambre para ayudar a los refugiados liberianos que se escondían en Costa de Marfil. Hoy, la situación es al revés… “Los próximos años serán muy duros, necesitaremos mucho tiempo para recuperarnos de esto: hemos perdido las cosechas, está llegando la temporada de la siembra y muchos no tendrán nada qué cultivar. Además de la actual emergencia, la crisis económica relacionada con la crisis política tardará mucho tiempo en desaparecer”, señala Eloi.



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