01/03/2009
En la comunidad de Lepi, en el centro de Angola, provincia de Huambo, la mayor parte de su población se dedica a la agricultura de subsistencia. Allí, Acción contra el Hambre lleva a cabo un proyecto que promueve la igualdad de la mujer, la lucha contra la violencia de género y busca ofrecer mayores oportunidades económicas y productivas a las mujeres de la zona a través de la educación y la formación.
Para desarrollarlo, Acción contra el Hambre cuenta con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). “El objetivo de este proyecto, que también se lleva a cabo en otras cuatro comunidades de Huambo, es promover mayores oportunidades para las mujeres en el ámbito rural y establecer mecanismos que prevengan la violencia contra las mujeres. Y, para ello, debemos empezar por cambiar la forma de pensar tradicional de los hombres”, señala Luciano Silva, Jefe del Proyecto.
Huambo es una de las provincias que resultaron más castigadas por una guerra civil que finalizó en el año 2002, tras casi treinta años de conflicto, dejando medio millón de muertos, cuatro millones de desplazados y la infraestructura económica y social destruida. Cuando Acción contra el Hambre elaboró en 2008 un estudio sobre la situación de las mujeres en estas comunidades, los resultados mostraron que los roles de los hombres y las mujeres estaban muy diferenciados en las comunidades y sociedades rurales y que respondían a las estructuras de poder tradicionales. El acceso a la propiedad de las tierras es muy limitado para las mujeres, así como el del ganado. El estudio también puso de manifiesto que la violencia contra las mujeres era un problema asociado a otros factores como el alcoholismo, el contexto post-conflicto en el que persiste una cultura de violencia o la deteriorada situación social y económica.
Para Estevão Valdemiro, uno de los facilitadores de este proyecto, el principal problema para la incorporación de la mujer en el mercado de trabajo e incrementar las capacidades productivas de las familias es fundamentalmente la cultura tradicional, que recluye a las mujeres a desarrollar las tareas del hogar. También la falta de formación y de oportunidades. “Queremos que las mujeres se formen, que aprendan nuevas técnicas, pero son los hombres los que tienen más posibilidades de ir a la escuela. Las mujeres no estudian porque están ocupadas todo el día”.
Teresa Naiobo, tiene 41 años y es viuda. Como muchas mujeres de Lepi, se quedó viuda como consecuencia de la guerra. A su cargo, sus seis hijos. Para sacar adelante a su familia, Teresa trabaja en el campo, y en la administración local como limpiadora. Sus hijos mayores le ayudan en el campo, pero los pequeños aún están en la escuela. Para Teresa las sesiones de sensibilización que se llevan a cabo en el marco de este proyecto, van a ayudar a mejorar la situación de las mujeres, porque “los hombres van a cambiar su forma de pensar”.

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