11/11/2009

Cuando Soleymane, de un año de edad, y su madre Aissa llegaron al hospital regional de Gao apoyado por el Departamento para el Desarrollo Internacional de Reino Unido (DFID), hace cinco días, él estaba tan débil que no podía prácticamente mantener su cabeza levantada. El niño pesaba tres veces menos de lo normal para su altura, estaba severamente desnutrido y sufría diarrea. Fue puesto inmediatamente en un programa de tratamiento con alimentos terapéuticos por el equipo de pediatría del hospital, que trabaja junto a Acción contra el Hambre.
“He estado caminando durante días”, dijo Aissa. “Soleymane estaba muy débil y yo muy preocupada. Mi marido es agricultor pero este año las lluvias han llegado tarde. Plantamos semillas de todas formas, pero cuando el río Niger se desbordó, las semillas de arroz no habían germinado todavía. Son los peces los que se están comiendo todos los granos en el agua ahora”.
Pero Aissa es optimista. “Soleymane ya ha ganado peso en los últimos días. Se está recuperando ahora y estoy segura de que las cosas mejoraran”.
En las próximas semanas, Soleymane continuará su tratamiento con comida preparada terapéutica conocida como PlumpyNut para que gradualmente recupere su fuerza. Su madre y su familia reciben raciones de comida que consisten en mijo y aceite para garantizar el consumo de un mínimo de nutrientes.
Este año, las lluvias descendieron en Gao, al este de Mali. Los agricultores no pudieron cultivar sus cosechas, dejando así a muchas familias en riesgo de pasar hambre y sufrir desnutrición. El retraso de lluvias ha empeorado notablemente la situación de miles de familias ya debilitadas en este momento del año por el impacto de la escasez anual que corresponde al periodo de meses previos a la cosecha, cuando los suministros de alimentos están a menudo agotados y el hambre se multiplica.
Las imprevisibles características climáticas como las lluvias tardías de este año y las inundaciones en Burkina Faso ponen a miles de familias de la región en una situación precaria y elevan el riesgo de desnutrición. Y como suele ser habitual, los niños más pequeños son los más vulnerables. Por ello, es fundamental el esfuerzo de agencias como Acción contra el Hambre en Gao y DFID que proporcionan apoyo nutricional con urgencia para los afectados y ayudan a prevenir una crisis nutricional mayor en la región.
Hechos y cifras
DFID suministra 243.886 euros para la intervención de emergencia de Acción contra el Hambre en Gao, al este de Mali. El proyecto está financiado por el Fondo de Respuesta Humanitaria para África occidental de DFID, cuyos fondos dan rápida respuesta a desastres en emergencias y a crisis agudas y crónicas de la región occidental de África.
El programa ayuda a 16.000 personas en la región a través del tratamiento de niños con desnutrición aguda, el apoyo nutricional para niños en riesgo y la distribución de raciones de alimentos a las familias más vulnerables.
Una reciente encuesta llevada a cabo por Acción contra el Hambre en Gao detectó que el 15,9% de niños menores de 5 años tienen desnutrición moderada o aguda, un porcentaje que excede los límites de la Organización Mundial de la Salud que marca el 15% como máximo.



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