Acción contra el Hambre reclama a los jefes de Estado y Gobierno reunidos en Roma del 16 al 19 de noviembre que reorganicen las prioridades para poder cumplir el ambicioso objetivo de erradicar el hambre en 2025
Aunque la agricultura y la seguridad alimentaria son importantes, el acceso a los tratamientos y la educación nutricional de las madres son la clave para cumplir este objetivo
La nutrición es el primer paso, y el más urgente
Madres, mujeres embarazadas, lactantes y menores de cinco años deben centrar gran parte de los esfuerzos para erradicar definitivamente la gran lacra del siglo XXI. “Siendo realistas, los recursos que tenemos para luchar contra el hambre son escasos, así que hay que establecer prioridades: las intervenciones nutricionales en las zonas más afectadas del planeta y centradas en quienes más sufren el hambre, pero también en quienes más potencial de cambio ofrecen (las mujeres) son cruciales para reducir las cifras de hambrientos”, asegura el Director General de Acción contra el Hambre, Olivier Longué. “También lo es – continúa- fortalecer la capacidad de respuesta local para que sean las propias víctimas quienes sean capaces de diseñar estrategias de nutrición adaptadas a cada contexto”. La educación nutricional de las madres es un factor clave: “los programas basados en la mejora de los hábitos nutricionales arrojan resultados sorprendentes: a veces no se trata de conseguir más sacos de arroz sino de que la mamá sepa que su niño necesita alguna verdura en su dieta, leche materna exclusivamente hasta los seis meses o cómo tratar el agua que se bebe en los hogares”, añade el Director Técnico de la organización, Amador Gómez.
Las instituciones locales y la sociedad civil tienen mucho que decir
Acción contra el Hambre quiere recordar también a los Gobiernos representados en Roma que las grandes palabras en declaraciones finales no son suficientes: hay que involucrar a las instituciones y autoridades locales así como a ONG y sociedad civil organizada para conseguir que la lucha contra el hambre no sea un programa aislado en un rincón ministerial, sino un objetivo transversal a todas las políticas de desarrollo, económicas, sociales, sanitarias, etc. en una verdadera estrategia global. “En esta estrategia – explica Longué – hay que contar con la estacionalidad del hambre, que se repite en ciclos sobradamente conocidos en muchos lugares del mundo, y que nos brinda la oportunidad de anticipar y prevenir, algo mucho más rentable que curar o subsanar”.
Aprender de quienes lo han conseguido
No se trata de reinventar la rueda en cada cumbre.“Hay mucho que aprender de quienes ya han logrado avances importantes y en este sentido el Gobiernos de Brasil debería subir a la tarima en Roma para explicar al resto de gobiernos la importancia de hacer valer la alimentación como un derecho fundamental y de hacer de este objetivo una prioridad en todos los ministerios e instituciones del país”, concluye Longué.