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MUCHAS GOTAS PUEDEN HACER LA DIFERENCIA

16/11/2009


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Ellos fueron forzados a dejar su tierra y huir de la guerra política, pero han llegado a otro tipo de guerra, más social. Los refugiados palestinos que viven en asentamientos en Líbano se enfrentan a una situación de gran vulnerabilidad en relación a las infraestructuras de agua y saneamiento, ya que sus casas fueron construidas de forma inadecuada y aleatoria tras haber sido instados por el gobiernos libanés a instalarse en asentamientos para que dispusieran de su propia zona.

 

Los refugiados palestinos que viven en estos asentamientos no están bajo la protección de la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés), que ejerce su mandato en los campos de refugiados oficiales y, por tanto, no se benefician de las mejoras de infraestructuras de electricidad, agua, saneamiento y recogida de basura implementadas por la UNRWA y por los gobiernos y embajadas extranjeras. Algunas organizaciones están presentes en estas comunidades para apoyar a estas comunidades, entre las que se cuenta Acción contra el Hambre que, desde 2007, implementa proyectos de agua y saneamiento en asentamientos del sur de Líbano.

 

Los abuelos de Rwaida dejaron Palestina en 1948 y se instalaron en un pueblo libanés. En 1952 el gobierno les pidió que abandonaran el pueblo y se mudaran a un asentamiento para familias palestinas. Desde entonces, su familia vive en el asentamiento de Qasmieh y el problema de la falta de agua ha sido una constante durante sus 25 años de vida.

 

En septiembre de 2009 Acción contra el Hambre, con la financiación del Departamento de Ayuda Humanitaria de la comisión europea (ECHO, por sus siglas en inglés), rehabilito la red de abastecimiento de agua en este asentamiento. “Tras tantos años de sufrimiento, ahora podemos sentir que tenemos agua en nuestras casas. Antes teníamos que estar muchas horas despiertos en la noche para conseguir juntar agua, que no alcanzaba para mucho tiempo. Usábamos baldes para bañarnos en vez de duchas. Durante la guerra de 2006 íbamos al río y al mar a recoger agua, a pesar de ser zonas peligrosas, pero lo teníamos que hacer porque el agua no llegaba a nuestras casas. Ahora el agua llega a los tanques que tenemos en los tejados de nuestras casas, es como un sueño, todavía no me puedo creer que se haya hecho realidad”, expresa Rwaida con emoción.

 

A las deficiencias en las infraestructuras de agua y saneamiento hay que sumar los bajos niveles de conocimiento, uso y aceptación de agua clorada, así como las malas prácticas de conservación del agua. Por este motivo, durante julio de 2009, el equipo de Acción contra el Hambre llevó a cabo una campaña masiva de sensibilización sobre buenas prácticas relativas a la calidad y conservación del agua, y a la disposición de aguas residuales en 10 asentamientos palestinos del sur de Líbano. Campaña que ha incluido sesiones de sensibilización a 1.341 familias, visitas de 150 niños a la planta de tratamiento de agua en Tiro, y la pintura de murales en cinco asentamientos, con el objetivo de diseminar lo máximo posible mensajes de buenas prácticas entre la población de los asentamientos. El comportamiento de cada persona es importante: muchas gotas pueden hacer la diferencia.

 

 


 



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