16/08/2010
El agotamiento de los donantes preocupa a las organizaciones de ayuda humanitaria tras las devastadoras inundaciones en Pakistán. Según Naciones Unidas, las devastadoras inundaciones en Pakistán suponen un desastre humanitario que eclipsa al tsunami de 2004 y al terremoto de Haití juntos, en términos del número de personas afectadas. Aunque el número de muertes es menor, casi 20 millones de personas se han quedado sin hogar, en comparación con los 200.000 en el tsunami de Asia y los tres millones de personas en Haití.
Daniel Holmberg, jefe de misión de Pakistán de ONG Acción contra el Hambre (ACF), duda de que la reacción internacional llegue donde se necesita, ya que los donantes tienden a cansarse al pasar de un desastre natural a otro.
¿Cuál es la situación ahora mismo?
Todavía es muy difícil llegar a las personas afectadas en el noroeste del país, especialmente en el valle de Swat. Las inundaciones han sido devastadoras y han golpeado a la misma población superviviente del conflicto del año pasado entre el ejército pakistaní y los insurgentes talibanes paquistaníes.
La mayoría de estas personas lo han perdido todo y la situación es mucho peor de lo que fue tras el terremoto de 2005 en Cachemira, donde fallecieron 80.000 personas y tres millones se quedaron sin hogar, según las autoridades pakistaníes.
Creo que hemos llegado al pico de la catástrofe. La ayuda humanitaria está empezando a llegar ya que hasta ahora sólo el ejército había podido alcanzar las zonas más remotas en helicóptero. Las líneas de comunicación están empezando a abrirse y todas las ONG están tratando de acceder por todos los medios a las poblaciones afectadas, ya sea en taxi, burro o a pie para tratar de llegar a las zonas más afectadas.
Sigue lloviendo mucho, sobre todo en Sindh en el sur, pero también en el noroeste del país.
En concreto, ¿qué se puede hacer para ayudar a las víctimas?
Estamos a punto de lanzar un programa en el distrito de Dir, en el noroeste. También tenemos previsto actuar en otros dos distritos, en Charsadda y Nowshehra, regiones que han quedado inundadas en su mayor parte, para asistir a 75.000 personas aproximadamente.
Ahora la prioridad es contener el riesgo de propagación de enfermedades como el cólera mediante la distribución de agua potable, productos higiénicos, y la sensibilización sobre la importancia de la higiene. Vamos a poner en práctica actividades económicas de rehabilitación como "alimentos por trabajo" para aquellas personas que han perdido sus cosechas debido al conflicto del año pasado y ahora están privadas de sus bienes y sus medios de subsistencia.
¿Teme la falta de movilización de fondos internacionales?
Sí, estamos preocupados. En la actualidad, los recursos proporcionados por la comunidad internacional no corresponden al nivel de necesidades. Tememos que los donantes están cansados de pasar de un desastre a otro. Algunos acontecimientos, como el terremoto en Haití, han acaparado la atención mundial. La situación es muy difícil para Pakistán, después de la cobertura mediática que se ha hecho de las inundaciones, imagen que esparamos no sea perjudicial para su población.
Las necesidades básicas de la mayoría de las víctimas deben recibir respuesta durante los próximos meses, pero el desafío, más allá de estas necesidades inmediatas, es a largo plazo. Los donantes deben ponerse de acuerdo sobre su duración. El impacto de estas inundaciones es mucho más importante que el del terremoto de 2005. La gente ha perdido sus tierras, sus cultivos, sus sistemas de abastecimiento de agua... Se necesitarán años para que la población afectada se recupere.



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