21/10/2007

Cuando mi padre murió nos cambió la vida. Nuestros familiares nos prometieron que algunos de nosotros podríamos vivir con ellos (Ivy tiene varios hermanos), pero no fue así. No sé cuál fue la causa de la enfermedad de mi padre. Parecía que estaba bien durante el día, pero empeoraba por la noche. No nos dimos cuenta de que sus piernas estaban mal hasta que se le hincharon tanto que no podía moverse.
Inmediatamente después mi madre enfermó. Al principio tenía disentería, pero después empezó a toser y le dolían las piernas. No tenía fuerzas para levantarse sola, así que tenía que ir con ella al baño para ayudarle a lavarse. Estuvo enferma durante más de seis meses y se puso tan mal que no podía amamantar a mi hermano pequeño. Era sólo un bebé y mis hermanas se lo llevaron a mi tía, que también tenía un niño pequeño, para que lo alimentara. Mi madre dejó su trabajo a tiempo parcial y yo dejé de ir a la escuela durante un tiempo para poder ganarme la vida.
Nunca creí que mi madre iba a morir. Pensaba que, como mi padre había muerto, a mi madre no le pasaría lo mismo. Cuando se puso peor nos fuimos todos a casa de mi tía; ella preparaba la comida para mi madre y me mandaba a mí al puesto de salud a buscar medicinas. Estuvimos viviendo con mi tía durante un tiempo después de la muerte de mi madre, pero después ella también cayó enferma y murió, así que ahora dependo de mí misma. Cuando las cosas van bien, comemos todos los días pasta de maíz que me da una organización de la comunidad por ser huérfanos y depender de nosotros mismos. Trato de sacar más partido a la pasta cocinándola con hojas de calabaza o de batata en lugar de utilizar hortalizas, pero si se nos acaba la pasta de maíz tengo que comprar comida para todos.
Un tío nuestro me da dinero para comprar comida. Trato de no depender de él porque tiene muchos hijos y otras personas de las que ocuparse, así que cuando las cosas se ponen realmente difíciles llevo a todos mis hermanos al molino de maíz y recogemos los restos de cereal que quedan, los tamizo para tratar de quitarles la suciedad y los cocino.
Si los vecinos se dan cuenta de que tenemos problemas nos invitan a comer con ellos. Como son muchos de familia, dejo que vayan mis hermanos y yo me quedo en casa. Hay noches en las que nos vamos a la cama sin haber comido, así que al día siguiente busco trabajo para ese día, pero no es una buena forma de trabajar porque necesito dinero para un montón de cosas. Mi hermano más pequeño es asmático y lo pasa muy mal. Cuando mis padres vivían lo llevaban al hospital y tenían medicinas en casa, pero yo no puedo hacer eso.
Ivy Mwansa (19 años. Distrito de Zamtan)



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