13/06/2007
He perdido a mis padres; mi padre murió cerca de la Navidad de 1995 y mi madre unos cuatro años después. Ahora debo conseguir comida para mis hermanos y hermanas más pequeños; cuando las cosas van bien comemos una vez al día. CINDI (Children in Distress, una organización local de Zambia que apoya a los niños huérfanos a causa del SIDA y colaborador de Acción contra el Hambre) nos da una vez al mes una cantidad de pasta de maíz, que tratamos de estirar para que nos dure lo más posible. Cuando la cocino le pongo también hojas de calabaza o de batata, porque no tenemos verduras. A veces nos pasamos tres días sin comer, cuando CINDI no nos da comida o cuando no podemos salir de casa para buscar trabajo. Si los vecinos se dan cuenta de que no tenemos comida nos invitan a comer con ellos pero, como en su familia también son muchos, sólo le digo a mis hermanos más pequeños que vayan a comer a su casa.
Las noches en que nos vamos a la cama sin comer, mi hermano y yo nos levantamos a la mañana siguiente y salimos a buscar trabajo para el día. Pero esa no es la mejor solución, porque algunas veces nos han timado y no nos han pagado después de haber hecho el trabajo. Así que mi hermano ha empezado a ir al monte para capturar animales pequeños: el viernes sale a poner los cepos y el sábado vuelve a ver lo que ha cogido. Si se le da bien, vende su captura y con el dinero que obtiene compra algunos paquetes de pasta de maíz.
Una vez lo estábamos pasando muy mal y vendí dos de mis faldas; saqué el dinero suficiente para comprar pasta de maíz y poder comer una vez al día durante un mes. Cuando pasamos por una situación realmente mala, vamos al molino de maíz de la comunidad de al lado y recogemos los restos de pasta de maíz que quedan por el suelo. No somos los únicos que hacemos eso en Zamtam, así que a veces no queda nada que recoger. Lo que encontramos, lo tamizamos para tratar de quitarle la suciedad, pero aún así no se puede cocinar y causa diarrea a los niños.
Otro problema es cuando nos ponemos enfermos. Mi hermano menor es asmático, pero no tengo ninguna medicina que darle. Cuando mis padres vivían lo llevaban al hospital y a veces podían comprar medicinas y tenerlas en casa. Los médicos dicen que su estado es grave y que si se siente enfermo o tiene fiebre debemos llevarlo enseguida al hospital pero, desde que mis padres murieron, eso es difícil. Es Dios quien lo mantiene vivo.

Regístrate aquí
Licitaciones
SÍGUENOS Y ACTUA
© 2009 Acción contra el hambre | Contacto | Política de Privacidad