03/12/2007
Soy profesora aquí, en la escuela primaria de la población de Bokaso. Las condiciones de la escuela no son buenas para los 116 niños. A veces hay hasta cincuenta niños en una clase. No tenemos pupitres suficientes y muchos de ellos deben sentarse en el suelo. Pero, aunque nuestra escuela está saturada, es probable que la mitad de los niños de la zona no vayan nunca a la escuela.
Lo habitual sería que los niños comenzaran la escuela primaria a los cinco años, pero algunos de los estudiantes de primer curso tienen nueve, diez, e incluso once años. Sus familias no pueden pagar los gastos escolares cuando son pequeños, por lo que los chicos deben esperar. Los elevados gastos de matriculación impiden a las familias enviar a sus niños a la escuela, pero los profesores no tenemos mucho margen a la hora de fijar las tarifas. La escuela no tiene dinero suficiente para ofrecer unas clases adecuadas, ni siquiera a los alumnos que ya tenemos.
Muchos de los niños vienen desde las tierras altas y el viaje a la escuela les lleva hasta tres horas, y otro tanto la vuelta a casa. Cuando llegan por la mañana muchos niños me dicen que tienen hambre y los profesores a veces damos unos cuantos birr a los que sabemos con certeza que tienen problemas. Es fácil saber cuándo tienen hambre, pues están irritables, no se concentran, se quedan dormidos y, en general, no pueden seguir las clases.
Es habitual que uno de cada diez niños abandone la escuela durante el curso. Sin embargo, cuando el año es malo, muchos dejan de asistir en abril, al principio de la estación difícil, cuando las familias ni siquiera pueden pagar los gastos básicos de la escuela. Muchos niños también caen enfermos en esa época y dejan de venir a clase. Además, algunos de los chicos mayores dejan la escuela para ayudar a sus padres durante la estación difícil. Los profesores intentamos hacer un seguimiento de los que han abandonado, para tratar de entender las razones por las que la familia tiene problemas y ver si hay alguna forma de que el niño vuelva a la escuela. Muchas veces nos sentimos tanto trabajadores sociales como maestros.



Regístrate aquí
Licitaciones
SÍGUENOS Y ACTUA
© 2011 Acción contra el hambre | Contacto | Política de Privacidad