07/04/2008
Lourdes Edelmira Guamaní es peruana y desde hace cinco años trabaja en programas de promoción de la salud y de la higiene con la población más pobre de su región, Ica. Comenzó como comadrona, después pasó a trabajar en el Ministerio de Salud peruano y desde hace seis meses forma parte del equipo de promotores de Acción contra el Hambre que ha estado trabajando con la población afectada por el terremoto. Han sido semanas de un trabajo intenso, sin fines de semana, del que Lourdes se siente orgullosa porque según afirma,”es una labor esencial para asegurar el futuro de nuestro pueblo”. Lourdes, al igual que otra veintena de promotores, se ha desplazado a diario a comunidades aisladas donde la promoción de la salud es esencial para evitar la transmisión de enfermedades por el agua contaminada, una consecuencia directa de desastres como el terremoto del pasado 15 de agosto.
¿Dónde estabas cuando ocurrió el terremoto?
Estaba trabajando en la sierra, en Huáncano, impartiendo un taller de salud. Aunque lo sentimos llegar, nadie se esperaba una catástrofe tan grande. El ruido de las montañas era ensordecedor y pocos segundos después, empezó a desmoronarse el cerro. Fue un temblor muy fuerte y en cuanto pasó todos los que estábamos allí nos quedamos con la población, asistiéndoles psicológicamente y dándoles todo el apoyo que podíamos. Poco después bajamos andando hasta la ciudad más próxima. No se me olvidará la primera imagen que tengo de San Clemente, todo destruido, mucha gente en la calle llorando. En la montaña el impacto fue distinto, esas comunidades se quedaron aisladas pero no sufrieron tanta destrucción. Tardé varios días en encontrarme con mi familia que afortunadamente estaba bien.
Perú es un país con una alta actividad sísmica, ¿cómo se enfrenta la población a un nuevo terremoto?
Exactamente igual que si fuera el primero que viven. Es cierto que sabemos cómo es un terremoto cuando ocurre y podemos sentirlo llegar desde el inicio, pero seguimos sin poner las medidas para evitar el desastre. En Nazca ya tuvimos un terremoto en 1996, mi madre perdió su casa. Fue entonces cuando se creó el Banco de Materiales que da la financiación para la reconstrucción, pero como se puede ver hoy, diez años después, sigue sin funcionar como debiera.
En Acción contra el Hambre has trabajado en la promoción de la salud y la higiene, ¿qué papel juega tu labor en una post emergencia?
Creo que la promoción y la formación son esenciales para asegurar un futuro a la población, para lograr que mejoren su situación y sepan prevenir enfermedades. Es importante convencer a la gente de que medidas como lavarse las manos con jabón, tapar los envases para el agua o usar correctamente una letrina garantizan salud y es lo único que puede asegurarles que no caerán enfermos cuando no disponen de agua potable en casa. Cuando ocurre un desastre como el terremoto, la población queda desasistida, más que antes si cabe, y esta promoción es clave. Brindar ayuda es hermoso y necesario, pero sin la educación, no hay futuro.
¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Lo que más me gusta es la satisfacción que me reporta a mí y a las personas con las que trabajo. Trabajar en lo que a uno le gusta es muy difícil en el Perú donde el índice de paro es muy alto y faltan recursos económicos. Tengo un hijo adolescente al que cuido yo sola y es muy gratificante saber que me apoya y qué entiende mi vocación.



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