16/06/2004
Vamos tarde hacia Khadir, las reuniones de la mañana se han retrasado. Poco después de salir, encontramos a alguien en el camino que nos hace señas para detener el coche. Reconozco a uno de nuestros enfermeros de la clínica. Sólo cinco minutos antes dos hombres armados le han parado, golpeado y robado la motocicleta. Media hora después llamamos a la puerta de uno de los comandantes de la zona, la motocicleta está allí. Son unos minutos de conversación en los que el comandante nos explica cómo el padre del asaltado ha luchado contra ellos durante años por un problema de familia, y en los que nosotros sólo podemos alegar la neutralidad e imparcialidad de nuestra organización y el apoyo incondicional a los más vulnerables. Hablamos de dos cosas distintas, pero la clave de todo es que aquel joven sigue vivo porque es enfermero y trabaja para Acción contra el Hambre.
Khadir es la capital del distrito de Dai Kundi, en la región de Hazarajat, que ocupa el centro de Afganistán. Es una zona famosa por las montañas y los valles que la forman: centenares de kilómetros donde no hay 100 metros de camino en llanura. Son bonitos también los contrastes de colores rojos, grises y marrones de piedra y arena con el verde de los cultivos que apenas nacen en los cauces de los riachuelos. Es también agradable por la simpatía de sus gentes de ojos rasgados. Desafortunadamente también es famosa por haber padecido durante los cuatro últimos años la mayor sequía que se recuerda: un azote más a un país que no ha conocido la paz desde que, en la Nochebuena de 1979, fuera invadido por el Ejército Rojo.
Programas de salud
Acción contra el Hambre lleva trabajando en esta zona desde 1998. Desde entonces recae sobre nosotros la responsabilidad en cuestiones de salud en los distritos donde estamos presentes: no hay estructuras de salud, ni personal, ni siquiera representante oficial del ministerio de salud. Estamos construyendo y rehabilitando puestos de salud, encargándonos además de la selección, reclutamiento y formación de todo el personal médico y del apoyo que los diferentes centros necesitan.
Otra parte muy importante de los trabajos se centra en un apoyo integrado a las comunidades desde el punto de vista de la seguridad alimentaria y del agua y saneamiento. Muchas familias han visto cómo, por la guerra y la sequía, su pequeño capital se ha desvanecido: los rebaños de cabras y las gallinas que tenían ya sólo quedan para unos pocos afortunados, han empeñado poco a poco sus pertenencias para conseguir la comida a crédito, muchos se han visto forzados a emigrar... sin contar el enorme descenso en producción y variedad de cultivos. AcH está distribuyendo semillas de trigo y fertilizantes, enseñando a la vez el modo de utilización más adecuado, micro-granjas de reproducción de gallinas, bases agrícolas para experimentar con diferentes tipos de cultivos y posteriormente proponer los mejores resultados, rehabilitación y mejora de estructuras tradicionales relacionadas con el agua (captaciones de agua mediante pozos horizontales en laderas de montaña, piscinas para acumular agua) conservación y protección de manantiales, cauces y arroyos, etc.
Agua para las escuelas
Un nuevo e interesante programa es la educación para la salud en las escuelas. Por el momento los alumnos no tienen acceso al agua potable ni letrinas, ni una educación especifica al respecto. El proyecto es construir con la ayuda de las comunidades un pozo con una bomba y un bloque de letrinas en cada escuela, junto con una formación al respecto para dicha comunidad y para el profesor con el objetivo de transmitir los mensajes de salud a los alumnos.
Todo esto será posible sólo si la situación política se mantiene, como mínimo, como hasta ahora. ¿Será esto posible?
Muchos factores entran en juego en un país que, a pesar de no tener grandes recursos naturales, ha sido campo de batalla debido a su situación geográfica desde los tiempos de los macro imperios nacionales (Inglaterra y Rusia en el siglo XVIII, por ejemplo). Ahora es campo de batalla de imperios transnacionales e intereses geopolíticos. Multitud de grupos étnicos, diferentes ramas del Islam, diversos países vecinos con grandes intereses económicos, la Guerra contra el Terrorismo, el rol de Naciones Unidas en un país tan estratégico para el imperio USA, los problemas de dicho imperio para establecer el Gran Oriente Medio… Las únicas cosas claras en este país son que la guerra contra los talibán y Al-Qaida continuará por bastante tiempo y que las elecciones previstas para septiembre son el mayor acontecimiento político del año. De todo el proceso relacionado con ellas (en la actualidad está en fase de registro del censo de votantes y campañas de información) y, por supuesto, de su resultado y aceptación por los distintos partidos políticos, etnias, religiones, países vecinos, países con intereses... depende el futuro de todo el país.
En un momento crucial del proceso democrático, una falta de apoyo por parte de la comunidad internacional se está dejando notar en el retraso en la implementación del ISAF (contingente de tropas internacionales con mandato de naciones Unidas para el mantenimiento de la paz) fuera de Kabul. Este vacío puede tener a buen seguro un efecto negativo, primero en el trabajo del proceso democrático en sí mismo y segundo en lo referente a que los tradicionales Señores de la Guerra no sólo mantengan su parcela de poder sino tengan la oportunidad para ampliarla en un escenario donde ellos mismos son incompatibles con la democracia.
Mientras tanto Acción contra el Hambre continuará trabajando en Afganistán, siendo testigo directo de cualquier acontecimiento que tenga lugar y siempre del lado de los más vulnerables.
Juan Carlos Real, coordinador de programas en Hazarajat



Regístrate aquí
Licitaciones
SÍGUENOS Y ACTUA
© 2011 Acción contra el hambre | Contacto | Política de Privacidad