25/03/2004
La periodista, presentadora de televisión y socia de Acción contra el Hambre, Belinda Washington entrevista a nuestra nueva jefa de misión en el Cáucaso, Bárbara Batista
¿Por qué lo haces?
Supongo que es lo que quiero hacer, es el campo profesional que quiero desarrollar y para el que quiero seguir preparándome. Además y egoístamente hablando soy feliz cuando estoy en otros lugares, con otros pueblos, intentando entender y experimentar otras realidades y por supuesto trabajando en algo en lo que creo.
¿Qué esperas encontrar?
Supongo que al menos espero obtener la misma gratificación personal que he obtenido en mis anteriores misiones, gratificación que se deriva de haber tenido la capacidad de entender la complejidad de las realidades a las que nos enfrentamos en esta misión regional, que abarca Georgia, Armenia y Azerbaijan, de haber sabido amar esta región y de crecer personal y profesionalmente. También espero tener la tranquilidad de saber que estamos abordando necesidades reales e intentando proporcionar soluciones apropiadas.
¿Qué es lo que dejas?
Esta claro que dejo mi vida, aquello a lo que estoy acostumbrada, mi entorno, mi grupo de amigos, mi familia. Pero yo he valorado otras cosas, y he querido pensar no en lo que dejo sino en lo que puedo encontrar. A veces pienso que sería más fácil tener una vida más convencional, tal vez más “segura”: sin embargo ahora creo que tengo que aprovechar esta oportunidad y vivirla en toda su intensidad. Mas bien creo que ganaré en conocimiento y experiencia y eso siempre me hará crecer como persona.
¿Qué es lo que crees que te va a costar más?
Es evidente que es la primera etapa la que más cuesta, todo te resulta extraño, no controlas la ciudad, careces del mapa mental que te permite orientarte, te sientes completamente ignorante en ciudades donde el alfabeto te resulta incomprensible, como es este caso. Sin embargo creo que es importante saber medir las fuerzas y reconocer que no lo vas a saber todo de la noche a la mañana. Hay que delegar y confiar en quienes llevan mas tiempo que tú en la misión, tanto los locales, como los expatriados, y otras ONG presentes en la zona.
¿Qué preparación tienes para lo que vas a encontrar? ¿Cuáles han sido tus experiencias anteriores?
Creo que mi formación como antropóloga puede ser una ventaja a la hora de entender y enfrentarse con diferencias culturales grandes, así como puede proporcionar unas claves para que el proceso de adaptación no sea complicado. Asimismo la visión de un generalista, como es mi caso, puede estar más abierta a las concepciones globales que una misión de estas características requiere y al desarrollo o impulso de estudios sobre ejes de trabajo transversales. Mis experiencias anteriores han sido en África, en contextos más duros aunque no más complejos que este y si algo he aprendido es que hay que saber en quien apoyarse, hay que saber delegar, hay que conocer nuestras limitaciones y saber cómo suplirlas y desde luego hay que aplicar lo que he mencionado antes.
¿Por qué has elegido el Cáucaso?
Siempre me ha interesado, tal vez porque es completamente diferente a mis experiencias anteriores o porque simplemente la complejidad de esta misión regional me atrae. Además esta misión, no siendo específicamente un contexto de emergencia, ofrece la oportunidad de desarrollar líneas de trabajo como el género, o el medio ambiente etc., además de proyectos algo mas orientados hacia la rehabilitación.
¿Qué es lo que más temes?
Supongo que la aterradora posibilidad de no hacer las cosas bien. Sin embargo a pesar de ese miedo, creo que hay que confiar en uno mismo y en las capacidades que lleva demostrando día a día, y desde esa confianza, las cosas no tienen porque salir mal. Además partimos del hecho de que quien te ha seleccionado lo ha hecho pensando que tu puedes hacer un buen trabajo, así que confío en ello.
¿Llegan realmente las ayudas ?
Efectivamente así es, nuestra organización se rige por unos principios muy claros de transparencia en la gestión de las ayudas. Busca en todo momento la eficacia y optimización de los recursos, tal es así que al terreno, es decir a todos los proyectos que desarrollamos, llega el 92 por ciento de los fondos, el 8 por ciento restante se distribuye en campañas de sensibilización y para cubrir los gastos de estructura, absolutamente necesarios si queremos disponer de un departamento administrativo y financiero profesional y sólido que controle todos y cada uno de los gastos. Además las cuentas de ACH son publicadas anualmente en la prensa nacional y son auditadas periódicamente. Un ejemplo claro de lo que digo es el reciente informe de la Fundación Lealtad, publicado por “El País” el pasado 21 de enero de 2003, donde nuestra organización cumple todos los principios que se examinaron por dicha institución en cuanto a la transparencia de nuestro trabajo.
¿Cuál es la situación de la mujer en el Cáucaso? ¿Qué tipos de obstáculos puedes encontrarte por ser una mujer y además máxima responsable de toda la misión?
Por desgracia la mujer no esta bien en ningún sitio, sin utilizar panfletos feministas, citaré una frase que salió publicada en el Informe Anual de desarrollo Humano publicado por el PNUD en el que se decía “que en ningún país se trata tan bien a las mujeres como a los hombres”, el Cáucaso no es una excepción. En esta zona a pesar de que la mujer ha tenido la oportunidad de adquirir formación, cosa que no ocurre en otras zonas, sigue sin tener acceso a un rol público donde esté representada o tenga capacidad de decisión. ACH está comenzando a trabajar mas intensamente por contribuir a la equidad de género, siendo capaces de contemplar este elemento en todas las fases de nuestra intervención.



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