18/11/2009
Dos acontecimientos de los últimos años han tenido una profunda repercusión en la vida de los palestinos. Hace dos años, las autoridades israelíes impusieron un bloqueo en la Franja de Gaza que ha sido declarado acto ilegal y castigado de forma conjunta por la ONU. Hace cinco años el Tribunal Internacional de Justicia hizo pública su opinión sobre el muro de separación construido entre el Territorio Palestino e Israel, declarándolo ilegal por ser construida en terreno palestino, y pidió su desmantelamiento, una petición a lo que no se ha hecho caso hasta el momento.
Entrevista con Stephen Williams, jefe de misión de Territorio Palestino de Acción contra el Hambre.
¿Qué efectos han tenido el bloqueo y el muro en la vida de los palestinos?
En Gaza, más del 90% del sector industrial está paralizado. Por su situación geográfica, Gaza depende profundamente de las importaciones y exportaciones para su economía agrícola e industrial. Pero desde julio de 2007, camiones de bienes que pueden abandonar la Franja de Gaza se cuentan con cuentagotas. El escaso movimiento de bienes dentro de la Franja de Gaza se limita a suministrar bienes humanitarios básicos (comida y medicamentos) esenciales para sobrevivir. No se permite ningún producto para el sector agrícola o industrial ni tampoco los tan necesitados materiales de construcción que hacen falta para reconstruir las infraestructuras públicas dañadas por la guerra (colegios, hospitales, redes de agua, etc.) También se prohíbe normalmente la entrada a Gaza de ropa, calzado, juguetes y libros. El gas para cocinar, el gasoil para coches privados y para la central eléctrica pública tienen totalmente prohibida su entrada a la Franja o tienen que hacerlo en cantidades bastantes más bajas de la necesitadas, causando largos cortes de electricidad e incluso el cierre de establecimientos.
La situación ha llevado a niveles impredecibles de pobreza y desempleo. Más del 80% de los habitantes de Gaza dependen de ayuda humanitaria y el lugar es realmente una prisión al aire libre de 1,5 millones de personas, – 50% de ellos niños – que ya no son dueños de su propio destino.
En Cisjordania, la construcción del muro ha aislado a la comunidad de tierras de cultivo y servicios públicos. Las restricciones al acceso interno y desplazamientos, a través de más de 500 obstáculos, dejaron a los habitantes de la zona sin poder mover sus rebaños para pastar y obligándoles a comprar forraje en el mercado abierto para alimentar a sus animales. El aumento mundial de los precios de las materias primeras está endeudando a estas comunidades y alejándoles de sus formas de vida milenarias.
De acuerdo con el Banco Mundial, si todos los controles y otras restricciones de movimiento se eliminasen hoy, podríamos esperar ver un crecimiento económico natural de dos dígitos, que solucionaría muchos de los problemas sociales y económicos con los que las ONG y la ONU están tratando hoy con dinero de los que pagan los impuestos. Si el muro en Cisjordania y el bloqueo de Gaza no existiesen, las acciones humanitarias de Acción contra el Hambre no serían necesarias y nos podríamos centrar en proyectos de desarrollo sostenido, trayendo a la zona prosperidad, dignidad y paz.
Cualesquiera que sean las elecciones políticas y de seguridad hechas por cualquier Estado o grupo político no deberían vulnerar las leyes del derecho internacional ni poner en peligro el bienestar de la población civil.
¿Cuánta ayuda está entrando en la Franja de Gaza?
La ayuda humanitaria básica se está filtrando dentro de la Franja de Gaza permitiendo a la comunidad humanitaria evitar que se extienda una catástrofe humanitaria. Acción contra el Hambre consiguió obtener algunos materiales de construcción para hacer reparaciones esenciales para el derrumbe de las infraestructuras de agua y sanidad destruidas durante la última ofensiva en diciembre de 2008.
El túnel de economía clandestina desde Egipto suministra a Gaza de la mayoría de materias primas que no son las bienes humanitarios más básicos cuya entrada está permitida por Israel. Como en cualquier economía clandestina todo está permitido mientras se pueda pagar, pero no es el caso de la mayoría de los ciudadanos de Gaza.
Para facilitar trabajo y recursos a los cada vez más habitantes de Gaza en situación de desempleo, Acción contra el Hambre está llevando a cabo programas de “Dinero por alimentos”, renovando carreteras rurales y construyendo estanques de riego. Para apoyar a las economías familiares que se desploman, y de ese modo aumentar su acceso a una dieta mejor, Acción contra el Hambre, suministra a los hogares seleccionados unidades de producción de conejo y pollo de corral.
La ayuda humanitaria a gran escala lleva a depender de fuentes externas y erosiona la sociedad civil y la estructura social. Esta debilidad en la sociedad y el sentimiento de desesperación sólo alimentan al extremismo, el fenómeno con el que supuestamente se está luchando.
La normalización de intercambios y el respeto a las leyes de derecho combatirán el desempleo, la pobreza y el sentimiento de amargura, y son sin duda los prerrequisitos para una paz duradera.



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