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Historias

De mujer a mujer

 

Dos empresarias navarras comparten experiencias con mujeres indígenas emprendedoras.

Juana y Cristina, dos aguerridas empresarias navarras, estuvieron unos días en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. ¿Objetivo? Compartir experiencias con mujeres indígenas emprendedoras.

 

Aprender, enseñar

Cristina Ilzarbe: Allí traté de explicar mi experiencia como empresaria, mis inicios, retos y aspectos prácticos de ventas y mercadeo comunes a cualquier empresa en cualquier lugar. Aprendí el valor tan enorme que tienen ellas cuando inician sus negocios por partir de menos 0 y además en una sociedad tremendamente machista.   Aprendí de su entusiasmo, sus ganas, su curiosidad, y su generosidad.

Juana Rosauro: Era la primera vez que estaba en America, así que para mí todo era aprender.

 Ellas nos mostraron que la determinación y el coraje por progresar rompe todas las barreras. Sabían que el esfuerzo quizá no se viera recompensado ahora, sino que tal vez fuera para que sus hijos y nietos tuviera mejores condiciones de vida en el futuro.

 

Ser mujer y empresaria

JR: Las mujeres por lo general y debido a nuestra biología, solemos tener en cuenta valores familiares a la hora de realizar cualquier actividad. El bienestar de los demás, el uso de los recursos económicos y materiales, la negociación para acuerdos favorables, la conciliación familiar. En las mujeres bolivianas era algo palpable. Ellas están  muy en contacto con el entorno natural y familiar, mucho más que nosotros. Por ser indígena además tienen una educación muy básica, apenas tienen acceso a la formación, a la escritura o lectura.

CI: Aquí en España somos menos las mujeres empresarias no por menos espíritu emprendedor sino fundamentalmente por la dificultad de la conciliación entre vida laboral y familiar.  En Bolivia las diferencias son abismales porque, en general se minusvalora a la mujer. Tienen que ocuparse de la casa y de los muchos hijos que tienen.  Por ello las mujeres deben agruparse para poder hacerse valer y ser escuchadas ante otras empresas e instituciones.

 

Lo más sorprendente del viaje

JR: Lo que más me sorprendió del viaje fue encontrarme en uno de los países más ricos del mundo en riqueza natural (café, cacao, azúcar, exportador de petróleo, gas, maderas preciosas…). Pero un país con una población de 9.5 millones de habitantes,  que los bebés de algunas de las indígenas tuvieran hambre,  y riesgo de morir por ello. Nunca olvidaré la inocencia y dulzura de esas mujeres. Nunca lo había visto antes en ninguna otra  persona

CI: Me quedo claro, con la convivencia con estas mujeres durante cuatro días muy intensos. Con Susana, artesana de bolsos de fibra muy bonitos y siempre sonriendo, o con Águeda siempre vital y aprendiendo, con una vida muy dura como ganadera recorriendo todos los días horas con 40 litros de leche a sus espaldas, o con la seriedad y entusiasmo de María mientras cuenta cómo gestiona los microcréditos para estas mujeres,  o con la garra de Andrea como buena lideresa del Altiplano...

 

 

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