Egipto, un país de ingresos medios bajos, está viviendo un rápido crecimiento de la población, que está ejerciendo presión adicional sobre las infraestructuras y los servicios. Esto, sumado a la limitada cantidad de tierra cultivable, está debilitando los recursos y la economía del país.
Ha habido mejoras significativas en los indicadores de desarrollo humano en las últimas tres décadas. Sin embargo, existen grandes disparidades en términos de educación y de salud. El desempleo es una preocupación particular, con tasas más altas entre los jóvenes y las mujeres. Acción contra el Hambre trabaja para facilitar el acceso a agua, el saneamiento y la higiene, en particular para evitar la incidencia de las enfermedades diarreicas y su impacto en la desnutrición crónica.