La economía etíope está en auge, sobre todo los sectores de la industria y los servicios. Sigue siendo muy dependiente de las condiciones climáticas, por lo que es frágil. Etiopía es, a la vez, una de las economías más dinámicas y uno de los mayores beneficiarios de ayuda internacional. El desempeño económico del país tendrá que mantenerse durante otros diez años antes de la mayoría de la población, en especial los más pobres, pueda beneficiarse.

Etiopía está trabajando para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes de finales de 2015, pero puede fallar en muchos aspectos. La comunidad internacional y el gobierno etíope aún no han plantado cara a la lucha contra la pobreza crónica del país, además, las sequías recurrentes exponen a una gran parte de la población a una grave inseguridad alimentaria.

A nivel nacional, la tasa actual de la malnutrición aguda es del 10%, y el 30% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. En la región Somali, las tasas de malnutrición pueden llegar al 15-20%. En las zonas montañosas, como hemos observado en Wag Himra y Sidama, las tasas de malnutrición pueden alcanzar picos estacionales del 15%.

Etiopía acoge a más de 565.000 refugiados, principalmente de Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Eritrea. Este número está en constante aumento desde principios de 2014 debido a la constante afluencia de refugiados de Sudán del Sur a la región de Gambela, al sudoeste de Etiopía.