En 2015, los filipinos han seguido haciendo esfuerzos para la rehabilitación y el desarrollo de las comunidades afectadas por el súper tifón Haiyan que golpeó Filipinas el 8 de noviembre de 2013.

Las políticas públicas han demostrado un fuerte liderazgo en la primera respuesta a la crisis, pero siguen siendo insuficientes las intervenciones para dar soluciones duraderas y sostenibles a los desplazados por el tifón. De hecho, los desafíos para la población afectada siguen siendo importantes. Algunas familias han sido reubicadas varias veces, muchas (alrededor de 10 000 en Eastern Visayas) permanecen en alojamientos temporales que no cumplen con los estándares mínimos para la cobertura de las necesidades y servicios básicos. En Zamboanga (Mindanao), sigue habiendo desplazados a causa del conflicto de 2013 entre una facción del Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN) y las fuerzas de seguridad del Gobierno.

En Maguindanao (Mindanao), durante el periodo de febrero – marzo 2015, más de 125.000 personas de 15 municipios se han desplazado como resultado de las operaciones militares de las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP por sus siglas en inglés) contra los Combatientes para la Libertad del Bangsamoro Islámico (BIFF). El último de estos desplazamientos masivos se produjo en mayo de 2017, cuando un enfrentamiento entre el Ejército y el Estado Islámico vació la ciudad de Marawi. Miles de mujeres, niños y hombres han dejado sus hogares por
un conflicto que no existe en las agendas internacionales.

Esta situación se configura como una "crisis olvidada" debido a la frecuencia y a la naturaleza de los desplazamientos, así como de las respuestas de las autoridades gubernamentales nacionales y regionales. Para muchas personas de esta región, los desplazamientos se han convertido en un patrón de vida. En 2017, 27 000 personas han sido afectadas por diferentes crisis humanas en tres regiones de la isla de mindanao, al sur de Filipinas: Maguindanao, Surigao del Sur y Zamboanga.

Aunque Filipinas no es un país pobre, es un país con una gran cantidad de personas pobres: el 30% de su población total, unos 30 millones de personas, viven por debajo del umbral de la pobreza. El país no ha logrado un progreso económico suficiente debido principalmente al crecimiento de la población, la falta de creación de empleo, la corrupción y situaciones de conflicto.  

Filipinas, según el Índice de Riesgo Climático Global 2015, es uno de los países más vulnerables al cambio climático. Un problema que ha tomado una posición prominente en la política gubernamental.