En 2015, los filipinos han seguido haciendo esfuerzos para la rehabilitación y el desarrollo de las comunidades afectadas por el súper tifón Haiyan que golpeó Filipinas el 8 de noviembre de 2013.

El Gobierno ha demostrado un fuerte liderazgo en la primera respuesta a la crisis, pero siguen siendo insuficientes las intervenciones para dar soluciones duraderas y sostenibles a los desplazados por el tifón. De hecho, los desafíos para la población afectada siguen siendo  importantes. Algunas familias han sido reubicadas varias veces, muchas (alrededor de 10.000 en Eastern Visayas) permanecen en alojamientos temporales que no cumplen con los estándares mínimos para la cobertura de las necesidades y servicios básicos. En Zamboanga (Mindanao), sigue habiendo desplazados a causa del conflicto de 2013 entre una facción del Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN) y las fuerzas de seguridad del Gobierno.

A pesar de algunos avances importantes, entre los que se incluyen la creación de alojamientos permanentes y el progreso hacia soluciones duraderas para algunas comunidades desplazadas, todavía hay 17.264 personas que viven en sitios de transición y cuyas necesidades básicas siguen desatendidas.

En Maguindanao (Mindanao), durante el periodo de febrero – marzo 2015, más de 125.000 personas de 15 municipios se han desplazado como resultado de las operaciones militares de las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP por sus siglas en inglés) contra los Combatientes para la Libertad del Bangsamoro Islámico (BIFF).

Esta situación se configura como una "crisis olvidada" debido a la frecuencia y a la naturaleza de los desplazamientos, así como de las respuestas de las autoridades gubernamentales nacionales y regionales. Para muchas personas de esta región, los desplazamientos se han convertido en un patrón de vida. En estos momentos, todavía hay 32.294 personas desplazadas en 21 zonas debido al conflicto, si bien el Gobierno está buscando llegar a una situación de paz a través de la Ley Básica de Bangsamoro, que pretende establecer en el país una entidad política Bangsamoro y así remplazar la existente Región Autónoma del Mindanao Musulmán. Sin embargo, no está claro si la ley será aprobada con la actual administración cuyo mandato finaliza en 2016. Por lo tanto, pueden surgir nuevos conflictos.

Por lo que concierne a aspectos más globales de desarrollo, Filipinas está clasificada como un país de renta medio-baja, pero se ve afectado por la extrema desigualdad en la distribución de la riqueza.

Aunque Filipinas no es un país pobre, es un país con una gran cantidad de personas pobres: el 30% de su población total, unos 30 millones de personas, viven por debajo del umbral de la pobreza. El país no ha logrado un progreso económico suficiente debido principalmente al crecimiento de la población, la falta de creación de empleo, la corrupción y situaciones de conflicto.  

Filipinas, según el Índice de Riesgo Climático Global 2015, es uno de los países más vulnerables al cambio climático. Un problema que ha tomado una posición prominente en la política gubernamental.