Liberia se clasifica como un " país de desarrollo humano bajo" y se encuentra en la posición 174 de 186 en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas de 2013. La prestación de servicios públicos básicos – especialmente de sanidad - es limitada.

Desde hace 7 años, el país está dirigido por Ellen Johnson Sirleaf, co-ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2011 y valorada a nivel internacional, lo que deriva en un apoyo continuado de donantes institucionales. Aunque el país ha experimentado cambios positivos en términos de gobierno, los sistemas policial y judicial tienen graves fallos de funcionamiento, especialmente para enfrentar de la delincuencia cotidiana, el asesinato y violación[1]. La política de desarme, de desmovilización, de reinserción y de rehabilitación de ex combatientes (DDRR), apoyado por el PNUD y confiado a la NCDDRR[2] en 2007, no ha dado los resultados esperados. Las zonas fronterizas siguen siendo inestables y el país sigue siendo potencialmente vulnerable a una desestabilización regional. La desconfianza hacia el sistema público a veces provoca brotes de violencia y manifestaciones. Las divisiones étnicas siguen siendo un problema, aunque hayan disminuido desde el fin de la guerra. La marginación de los musulmanes debe continuar siendo objeto de especial atención.

Aunque la prevalencia de la desnutrición aguda en el país es baja, los niveles de desnutrición crónica y la pobreza extrema se encuentran entre los más altos del mundo. El gobierno aún no es capaz de proveer servicios esenciales de manera adecuada como la sanidad, los servicios de desarrollo agrícola y la de creación de empleos.

 

[1] Informe sobre los tribunales móviles y la violencia sexual basada en el género 2010-2011, Misión de las Naciones Unidas en Liberia, división de apoyo a los sistemas jurídicos y judiciales.

[2] Comisión Nacional para el Desarme, la Desmovilización, la Reintegración y la Rrehabilitación.