Después de una década de gobiernos inestables y conflictos armados, la ley y el orden son todavía todavía muy tenues y por mejorar, en un país donde la cultura de la impunidad persiste. Esta nación de Asia del Sur de unos 30 millones de habitantes se enfrenta con diferentes desafíos humanitarios y de desarrollo, de pobreza endémica, de desnutrición generalizada, y ocupa los últimos lugares en el total de países que conforman la clasificación según el Índice de Desarrollo Humano.

Retos humanitarios de Nepal provienen de una confluencia de factores que incluyen la inflación, el aumento de precios de los alimentos y las crisis climáticas recurrentes como sequías, inundaciones y deslizamientos de tierra. La desnutrición es un problema importante, muy extendida en Nepal, con casi el 30% de todos los niños menores de cinco años de edad que la sufre. Las limitaciones geográficas y el mal gobierno contribuyen a la persistencia de las altas tasas de desnutrición del país, al igual que la pobreza, los conflictos armados, prácticas de higiene y cuidado pobres, el consumo insuficiente de alimentos y las deficiencias de vitaminas generalizadas. Treinta y dos distritos de Nepal sufrieron una situación de inseguridad alimentaria en 2010 según el Programa Mundial de Alimentos, lo que representa cerca de 3,5 millones de habitantes que luchan por asegurar el acceso regular a una alimentación adecuada.

Volvimos a trabajar en Nepal en 2011 para poner en marcha programas de nutrición y salud para así hacer frente a la desnutrición infantil endémica del país, colaborando estrechamente con el Ministerio de Salud y  Población. Nuestros esfuerzos se centran actualmente en la región de Terai, donde proporcionamos atención nutricional a unas 4.000 personas, al mimso tiempo que trabajamos para ampliar nuestra respuesta ante las importantes necesidades nutricionales del país.