La situación humanitaria en Níger se ha degradado en los últimos años. A los importantes problemas de vulnerabilidad estructural, se ha añadido el recrudecimiento del conflicto regional en el Norte de Nigeria, lo que ha provocado terribles consecuencias en la región de Diffa. Níger continúa siendo, a día de hoy, uno de los países más pobres del mundo con una de las tasas de desnutrición más altas de África del oeste. Además, cuenta con una importante población desplazada (100.000 personas) y refugiada, especialmente en el este del país, debido a la violencia del grupo terrorista Boko Haram. A nivel de seguridad, a las malas perspectivas sobre la resolución del conflicto de Diffa, se han añadido los riesgos de inestabilidad política derivados de la convocatoria de elecciones presidenciales en 2016. Por otro lado, el conflicto en el norte de Malí está repercutiendo en las regiones del suroeste del país (norte de Tahoua y Tillabery), lo que probablemente deteriore las condiciones de seguridad y de vida de la zona.