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Rehabilitando los medios de vida desde la comunidad

 

“Siempre me ha gustado trabajar por la comunidad"

Con 46 años, Brenda Arévalo es la presidenta de aldea Magueyes desde abril de este año y viene trabajando por esta comunidad desde hace 8. “Para mí ser presidenta significa mucho porque puedo ayudar a muchas personas gestionando proyectos que nos beneficien” asegura. Está felizmente casada desde hace 17 años y aunque no tuvo hijos, se hizo cargo de una hija del primer matrimonio de su esposo, a la quien, actualmente, ayuda a criar a una niña de 4 años. Ambos están trabajando en un challet en la playa y están ahorrando para construir su casa en un terreno que compraron en la comunidad.

 

 

Para Brenda, las recientes inundaciones que afectaron fuertemente la zona costera de Escuintla en septiembre fueron una oportunidad para transmitir que las personas afectadas por el desborde del río cuentan con el apoyo y la preocupación de toda la gente de la comunidad y del trabajo que se hizo para ayudarlos a salir adelante. “Tuvimos a 33 familias en el albergue desde el 14 de septiembre hasta hace 3 semanas, eran como 130 personas incluyendo niños, niñas, personas ancianas y una madre que tenía un hijo especial, a la cual la ayudamos con una silla de ruedas para el niño” relata.

 

Le nace ayudar a la gente y aunque esta clara de que no puede cubrir en su totalidad la necesidad de las personas que perdieron sus medios de vida con las inundaciones, con su gestión quiere llevarles una esperanza a los que más lo necesitan. Esta necesidad la llevó a contactarse con Acción contra el Hambre a través de la municipalidad para ser beneficiarios del proyecto “Rehabilitación de los medios de vida rurales de la población afectada por la tormenta Agatha en Guatemala” que se ejecuta en la zona con fondos de la Agencia Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI).

 

Hablando con los productores de la zona, Brenda afirma que nuestro proyecto viene a significar un gran apoyo para la comunidad porque para ellos es difícil comprar maíz y fertilizantes para sembrar y tener una fuente de alimentos y de ingresos.

Su trabajo como presidenta de la comunidad es por un período de 2 años y en una asamblea comunal la población decide si se deja a la persona nuevamente o escogen a alguien más que continúe con esta labor. “Siempre me ha gustado trabajar por la comunidad, me nace ayudar a la gente. Uno se enriquece como persona participando en talleres, capacitaciones y comités comunales, pero sobre todo uno se enriquece conociendo a las personas que viven en la comunidad.”

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