Desde su independencia en 1960, la República Centroafricana ha experimentado una serie de crisis políticas y militares que han constituido un obstáculo importante para el desarrollo socioeconómico del país. Por otra parte, existen muchos otros factores como el acceso limitado al país, la preponderancia del sector agrícola improductivo y el VIH / SIDA. Los indicadores de los sectores de la educación y la sanidad se encuentran entre los más bajos de la subregión y la inversión estatal en estos dos sectores es muy limitada. A nivel nacional, los resultados de las encuestas nutricionales realizadas en julio de 2012 muestran tasas de desnutrición aguda del 8% y desnutrición aguda severa del 1,9%, comparable a los resultados de la encuesta en 2010. La tasa de desnutrición crónica es del 38,7%.

A finales de 2012, la República Centroafricana entró en una nueva fase de inestabilidad. De hecho, tres oleadas sucesivas de violencia han mermado al país y lo han sumido en la categoría de Estados fallidos: 1) en diciembre de 2012 presenció el nacimiento y el control de gran parte del territorio por grupos la oposición armada con el nombre de Seleka; 2) en marzo de 2013 la toma de Bangui por las tropas de Seleka y 3) una tercera ola comenzó el 12/05/2013 vinculada con la intervención "sangaris" de Francia a través del intento de derrocar al gobierno provisional del presidente temporal por un movimiento conocido comúnmente como "anti-balakas"

Estos episodios se caracterizan por un aumento de abusos y  violencia difíciles de frenar a día de hoy con su cohorte de atrocidades contra la población civil. La situación sigue caracterizándose por una limpieza "confesional” que comenzó en diciembre de 2013 y continúa con la redistribución de facto del país en un movimiento donde las áreas musulmanas y cristianas coexisten pero donde las áreas mixtas desaparecen como consecuencia miles de desplazados internos y refugiados en los países vecinos. A pesar del establecimiento de un nuevo gobierno provisional, este estado hecho es bache de seguridad que beneficia a las milicias, a los grupos de autodefensa, a criminales, a antiguos partidarios de Bozizé, a exmilitares de las zonas mineras y del nordeste.

En respuesta al caos en la seguridad, las fuerzas armadas de interposición SANGARIS (Francia) y MISCA (fuerza africana) han cambiado su postura sobre los antibalakas y han adoptado un posicionamiento más ofensivo militarmente.