Después de la violenta guerra civil que sacudió al país desde 1991 hasta 2002, Sierra Leona se ha restaurado y reestructurado gradualmente. El país se encuentra ahora en un momento mejor para hacer frente a los desafíos de desarrollo, pero sigue siendo estructuralmente débil teniendo en cuenta que su índice de desarrollo humano está entre los más bajos del mundo. El país es rico en recursos naturales (tierra fértil, la pesca, la disponibilidad de agua, minerales, petróleo en alta mar), pero su gobierno no utiliza estos recursos para el bien común, y el proceso de descentralización que se puso en marcha en 2012 para promover el acceso a la propiedad local se encuentra todavía en desarrollo.

Hoy en día, Sierra Leona sigue dependiendo en gran medida de las importaciones de alimentos (principalmente arroz y maíz) por lo tanto es vulnerable a la subida de los precios mundiales. La mayor parte de la población vive en zonas rurales (63%), pero la urbanización ha sido rápida y en los últimos diez años, los barrios marginales se han desarrollado en Freetown, la capital; conocen las peores tasas de desnutrición del país (2,2% MAS) y constituyen un entorno de alto riesgo para las enfermedades diarreicas (52% de los casos de cólera durante la epidemia de 2012). Según el análisis de 2009 de Acción contra el Hambre sobre las causas de la desnutrición, la falta de prácticas de sensibilización y la mala atención nutricional son otros factores agravantes que deben ser abordados para mejorar el estado nutricional de las poblaciones.

La mayoría de las políticas nacionales están bien establecidas (atención médica gratuita, protocolo de atención sobre una base comunitaria de Desnutrición Aguda (PCMA) política relativa al sector del Agua, Saneamiento e Higiene (EAH), la política de protección social, programa nacional de agroindustria), sin embargpo su aplicación es difícil y para las personas no es fácil el acceso a los servicios.