La situación política en Somalia ha cambiado considerablemente durante el segundo semestre de 2012: el baile de las instituciones, incesante desde 2006, ha dado paso a una mayor estabilidad. En agosto de 2012 se aprobó una nueva Constitución y en septiembre se eligió un presidente. Esta tendencia favorece el acceso humanitario, pero al gobierno le llevará algún tiempo establecer su legitimidad y recuperar el control del territorio. Las dificultades de acceso siguen siendo el principal reto de Acción contra el Hambre. Hasta mediados de 2012, el equipo de coordinación con sede en Nairobi, no tenía acceso a las zonas de intervención y coordinaba las actividades a distancia. Acción contra el Hambre se aprovechó de la mejora de la seguridad para aumentar el número de  visitas al terreno, lo que contribuye a un mejor seguimiento. Estas visitas de campo han aumentado su frecuencia en 2013 y han permitido crear más espacio para desarrollar los programas.

 

Con solo el 29% de la población total con acceso a una fuente de agua potable y el 23% con acceso a las instalaciones sanitarias mejoradas en 2012[1], la situación en Somalia sigue siendo crítica y el país está lejos de alcanzar los objetivos Objetivos de Desarrollo del Milenio de aquí a 2015.

En septiembre de 2013, de acuerdo con la Unidad de análisis para la seguridad alimentaria y la nutrición de las Naciones Unidas para Somalia (FSNAU), 2,3 millones de personas se encuentran en situación de inseguridad alimentaria aguda, un tercio de la población el país. Se estima que un niño menor de cinco de cada seis sufre desnutrición aguda. Las encuestas nutricionales realizadas el pasado julio indican que más de 206.000 niños menores de cinco años sufren de desnutrición aguda - el número ha disminuido ligeramente en comparación con 2012. Las tasas más altas de GAM se registraron en los asentamientos pastoriles del sur, en la región de Bakool, donde Acción contra el Hambre interviene (27,4%). De hecho, el sur de Somalia representa el 68% de desnutrición aguda global y el 78% de casos de MAS, por sólo el 56% de la población de Somalia. Así, esta región sigue siendo el epicentro de la crisis humanitaria, en gran parte debido a los efectos a largo plazo de la sequía y de la hambruna, y los efectos a corto plazo del déficit de precipitaciones observado este año.

 

[1] Programa conjunto de Unicef y la OMS de abastecimiento de agua y saneamiento, actualizado en 2012.