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55 000 MALIENSES BUSCAN REFUGIO EN EL PAÍS MÁS POBRE DEL MUNDO

24/01/19

 

Desplegamos una respuesta de emergencia para atender a más de 20 000 personas en situación de vulnerabilidad

48 horas fue el plazo que los grupos armados en el norte de Malí dieron a parte de la población para abandonar sus aldeas el pasado mes de diciembre. Cerca de un millar de personas de etnia árabe, fulani y tuareg se vieron empujadas a traspasar la frontera con Níger y refugiarse en Miguiza, región de Tahoua, al oeste del país.  

Ya son más de 55 000 las personas malienses obligadas a refugiarse en Níger y los recursos de la región escasean para toda la población que absorbe. Dos de cada tres personas desplazadas dependientes del pastoreo pierden su ganado durante el desplazamiento. Además, las condiciones del terreno unidas a la llegada de la estación lluviosa hacen del lugar una zona de difícil acceso para el personal humanitario.  Desde Acción contra el Hambre alertamos de que la llegada de la estación del hambre a partir de junio podría agravar la situación de inseguridad alimentara para refugiados, desplazados internos y población de acogida. 
 

Las dos caras de una emergencia fronteriza 

A un lado de la frontera, Malí: un país donde 5,2 millones de personas viven con necesidad de asistencia humanitaria. La situación de inseguridad es preocupante en el norte: continuas amenazas y ataques por parte de grupos armados, saqueos de ganado, recaudaciones abusivas de impuestos y conflictos interétnicos hacen que la única opción sea la huida. Naciones Unidas calcula que los desplazamientos internos se han duplicado en 2018 hasta alcanzar más de 77 000 personas. 

La otra cara, Níger: ostenta el triste récord de ser el país con peor Índice de Desarrollo Humano y el gobierno nigerino ha prolongado el estado de emergencia declarado en marzo de 2017 en los departamentos de Tillia y Tassara (región de Tahoua) por la inseguridad. Las previsiones indican que será una zona fuertemente azotada por la estación del hambre, que puede agudizar las ya altas tasas de desnutrición aguda, que en el país rondan el 14%. 

 

Respuesta rápida a los desplazamientos que no cesan 

Acción contra el Hambre ha hecho una evaluación de emergencia que ha revelado necesidades urgentes en la zona en 2874 hogares. “El agua es verdaderamente escasa: la decena de pozos que hay se secan apenas se empieza a extraer agua, y sólo la población local tiene los medios para poder comprar el agua a 20 km de distancia”, señala Pauline Jacquart, coordinadora de Emergencia de Acción contra el Hambre en Níger. “Gracias a la rehabilitación y la instalación de infraestructuras como estaciones de bombeo, más de 3000 personas se van a beneficiar de acceso al agua potable y mejores condiciones de higiene”, destaca. 

Después del agua, las necesidades más urgentes son disponer de lonas, mantas y ropa para refugiarse, ya que el período de frío promete ser particularmente difícil para los niños y niñas. Desde que comenzaran los desplazamientos en la región Acción contra el Hambre ha distribuido artículos no alimentarios como mantas, lonas para el refugio o utensilios de cocina. “A finales de esta semana habremos distribuido kits de agua, saneamiento e higienes y artículos no alimentarios a 20 118 personas”, estima Jacquart. 

  

La estación del hambre podría agravar la situación 

Entre los meses de junio a agosto se produce en Sahel la llamada “estación del hambre”: un periodo de escasez entre cosechas que se da cada año en países donde, como en Níger, su población depende de la agricultura de subsistencia. Las reservas de alimentos de la cosecha anterior se van agotando y esa falta de oferta hace que los precios suban. Las previsiones indican que 54 000 y 17 000 personas en Níger y Mali respectivamente estarán en riesgo severo de inseguridad alimentaria este año. 

“Hemos identificado que las familias locales solo hacen dos comidas al día de media mientras que las refugiadas sólo hacen una. Algunos hogares se ven obligados a reducir su ración alimentaria o a vender su ganado para alimentarse. Esto, unido al aumento desproporcionado de la población en tan corto espacio de tiempo, está provocando que la escasez de recursos se ahonde, repercutiendo tanto en la población de acogida, como en la refugiada”, alerta Lucía Prieto, responsable regional de Acción contra el Hambre para Níger y Mali. 

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