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Alerta en El Líbano: el impacto del conflicto de Gaza deja miles de desplazados y escasez de alimentos

30/04/24

Una trabajadora de Acción contra el Hambre entrega galletas de alto valor energético a un niño desplazado por la violencia en el Líbano © Acción contra el Hambre. 

ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE MANTIENE SU RESPUESTA HUMANITARIA EN EL SUR DE EL LÍBANO DISTRIBUYENDO ALIMENTOS Y AGUA

La expansión regional del conflicto de Gaza está teniendo un impacto devastador en El Líbano, donde miles de familias, especialmente en el sur del país, han dejado sus hogares huyendo de la violencia, y el número de tierras agrícolas destruidas no deja de aumentar.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 92.600 personas han sido desplazadas por la violencia en el Líbano hasta mediados de abril. A pesar de haber abandonado sus hogares, la mayoría de los desplazados internos permanecen en aldeas muy afectadas por un conflicto que ya se ha cobrado 340 víctimas en suelo libanés, según el Ministerio de Salud. Entre ellos, al menos 70 eran civiles, entre ellos 18 trabajadores sanitarios y tres periodistas.

Estos ataques en zonas fronterizas residenciales han causado daños importantes a infraestructura civil clave como tierras de cultivo, transporte, telecomunicaciones y suministro de agua. Además de limitar el acceso a los servicios básicos de la población, el impacto del conflicto en sectores clave del país como la agricultura y la ganadería es bastante significativo. Según la FAO, al menos 340.000 animales de granja, 47.000 olivos y 790 hectáreas de tierras agrícolas fueron destruidos durante la temporada de cosecha, lo que provocó pérdidas de más del 70% para los agricultores libaneses y redujo los alimentos disponibles para la población. Esto, a su vez, va acompañado de un aumento de los precios de los productos básicos, lo que limita aún más el acceso en el sur del país, donde unas 185.000 personas experimentan una ingesta alimentaria inadecuada o insuficiente.

“A pesar de que la intensificación de las hostilidades ha limitado la provisión de servicios básicos y la respuesta humanitaria en el área, nuestros equipos han podido distribuir una cantidad significativa de ayuda para los desplazados, como más de 90.000 comidas calientes y alimentos, la distribución de casi 220.000 litros de agua potable, actividades de nutrición enfocadas en la salud de los niños y niñas más pequeños y la entrega de miles de artículos básicos para las personas que han tenido que abandonar sus hogares, como colchones, mantas, almohadas, estufas o lámparas solares”, explica Natalia Anguera, responsable de los programas de Acción contra el Hambre en Oriente Medio.

Además, el derecho internacional humanitario prohíbe el uso de municiones de fósforo blanco, que amenazan la vida de civiles, cuando se disparan contra civiles o cerca de ellos, ya que estos ataques son indiscriminados y, por lo tanto, contravienen el derecho internacional humanitario. El fósforo blanco también amenaza la fertilidad de las tierras agrícolas, un riesgo particularmente grave en un país donde gran parte de la población ya depende de la agricultura para su subsistencia o de la ayuda humanitaria para cubrir sus necesidades básicas, mientras experimenta su peor crisis económica en décadas. 

Durante los últimos años, el Líbano ha estado atravesando su crisis más múltiple, que sólo se ve exacerbada por el conflicto actual. El país, que tiene una de las mayores tasas de refugiados per cápita, se encuentra bajo una crisis económica desde 2019, que se agravó aún más por la pandemia de COVID-19 y la explosión del puerto de Beirut en 2020. Al mismo tiempo, es uno de los países que acogen a más refugiados per cápita. A pesar de esta cantidad de desafíos, la financiación humanitaria dedicada al Líbano ha ido disminuyendo constantemente.

Solo en las regiones del sur, la destrucción e inutilización de hogares, tierras e infraestructura ha incurrido en más de mil millones de euros en pérdidas, empeorando aún más la vulnerabilidad socioeconómica de las comunidades.

"En estos tiempos difíciles, nuestros esfuerzos conjuntos con la ONG local Ajdadouna nos han permitido proporcionar suficientes comidas calientes para personas desplazadas en zonas afectadas por el conflicto, ayudándoles con dos comidas al día de forma regular. Los comentarios positivos sobre la calidad y la cantidad de la comida demuestran la importancia de nuestra ayuda. Además, nuestro apoyo a los niños ha sido increíblemente positivo, al proporcionarles galletas de alto valor energético, pañales y kits, reafirmando nuestro compromiso de marcar una diferencia significativa en sus vidas". cuenta Celine Haddad, una de las trabajadoras de Acción contra el Hambre en el sur del Líbano.

Los equipos de Acción contra el Hambre en El Líbano, Gaza y la región en general siguen esforzándose por proporcionar la tan necesaria ayuda humanitaria, a pesar de todos los problemas. Sin embargo, sin un alto el fuego permanente no será posible ampliar estas actividades para cubrir las necesidades de la población. Acción contra el Hambre hace un llamamiento a todas las partes para que se produzca un alto el fuego inmediato y permanente y para que la comunidad internacional aumente su apoyo y financiación de esta crisis para garantizar la protección tanto de la población civil como de las infraestructuras civiles, y permitir un aumento masivo de la entrega de ayuda humanitaria que puede salvar vidas.

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