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Inteligencia artificial para luchar contra el cambio climático en Sahel

23/10/20

Inteligencia artificial para luchar  contra el cambio climático en Sahel

Foto de Lys Arango para Acción contra el Hambre 

Un mensaje radiofónico que indica en distintas lenguas locales  un nuevo rumbo a los pastores para poder alimentar a sus camellos. Un boletín periódico que alerta a gobiernos y donantes sobre zonas en las que las reservas de agua se agotan y pronto podrían faltar alimentos y disparar la desnutrición.

Todo esto es posible gracias a un proyecto que combina imágenes satélite de alta resolución y datos recogidos por pastores sobre el terreno para hacer seguimiento de la sequía y guiar hacia los mejores pastos disponibles en Sahel, una de las regiones del mundo más golpeadas por la crisis climática y uno de los epicentros mundiales del hambre.

El cierre de fronteras por la COVID-19 y la violencia que no cesa en lugares como el norte de Malí han dejado a 12 millones de personas prácticamente sin alimentos, cifras sin precedentes en las últimas décadas. Precisamente estas limitaciones de movimientos ha ocasionado, para una población mayoritariamente nómada, el aumento de tensiones por los pastos en la frontera entre Mauritania y Senegal. Este tipo de tensiones y episodios de violencia son también recogidas en el sistema de alerta temprana, previniendo así no solo una crisis alimentaria sino un conflicto mayor.

24 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en esta región 

Un sistema de alerta alimentado por satélites y pastores

Se trata de un proyecto que pusimos en marcha en 2007 gracias a la colaboración de la Agencia Espacial Europea. La idea era sencilla: usar la teledetección para hacer un seguimiento en tiempo real del estado de la la biomasa (hierba para los pastos) y orientar así a los pastores de la región hacia las mejores zonas para pastoreo de los animales.

Recientemente, con la colaboración del Banco Mundial y de la Fundación Príncipe Albert II de Mónaco, hemos expandido la zona de cobertura, mejorado los algoritmos para integrar imágenes de alta resolución de aguas de superficie y biomasa. Hemos consolidado las preguntas clave a los 107 sitios centinela en los cinco países (Malí, Níger, Senegal, Mauritania y Burkina Faso) donde se recoge información cada 10 días (estado de salud de los animales, estado de los pastos…).

El 40% de la población del Sahel depende de la ganadería

Con la crisis de la COVID en la región, se ha desarrollado además una serie de preguntas adicionales para monitorear elementos esenciales para los pastores: precio del forraje o piensos, precio del jabón… Precisamente la necesidad de ampliar la información regional durante la pandemia nos ha llevado aliarnos con la federación regional de asociaciones pastorales (RBM) triplicando así el número de sitios centinela para recoger información de terreno.

Todo ello alimenta un sistema de alerta temprana, basado en código gratuito y de acceso libre, que combina y analiza los datos automáticamente para orientar decisiones clave contra la sequía y otros fenómenos climatológicos a dos niveles: por un parte entre los pastores a través de programas de radio local, que tienen cada vez más difícil encontrar agua y forraje en una zona en la que el desierto avanza imparable; y las de los gobiernos y donantes, que, con esta información, pueden reaccionar y anticipar respuestas para evitar crisis alimentarias.

374 000 niños y niñas sufren desnutrición aguda en una de las regiones más tocadas por la crisis climática

Medias lunas para el agua de lluvia o cultivos adaptados, también contra la crisis climática

No es la única forma para plantar cara al cambio climático en Sahel. En ocho países de la región, desarrollamos otras actividades de mitigación y adaptación al cambio climático. Por ejemplo, la construcción de pequeñas infraestructuras hidráulicas para retener el agua de lluvia, conocidas como medias lunas del desierto, o el desarrollo de cultivos más resistentes adaptados a la sequía. La alerta temprana permite también preparar a tiempo respuestas mucho más rentables que las intervenciones de emergencia. La distribución de ayuda monetaria, que permite reactivar las economías locales,  se abre paso como una de las opciones más efectivas para evitar futuras crisis como las que sufrió la región en 2005, 2008, 2012 y 2018.

El manejo holístico, que permite reforestar con pastos zonas desérticas gracias al estiércol de animales y la agroecología son otras de las principales estrategias de Acción contra el Hambre en la región para adaptarse al cambio climático en los próximos años. Recientemente hemos puesto también en marcha un estudio con la Universidad de Maradi (Níger) para estudiar el ciclo fenológico del mijo, para identificar las variaciones climatológicas que más afectan a este alimento básico en la región y poder conseguir un cultivo más adaptado a la sequía.

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