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Historias

Crisis Rohingya: "Puedo revivir lo que pasó cerrando los ojos"

 

En agosto de 2017, los militares de Myanmar desataron la violencia contra las comunidades rohingyas en el estado de Rakhine. Desde entonces, son miles de personas las que han cruzado la frontera con Bangladesh y se han establecido en campamentos a lo largo de Cox’s Bazar. Cientos de otros han sido asesinados aunque las cifras exactas se desconocen debido a que el gobierno de Myanmar ha restringido el acceso a medios y a la ayuda humanitaria en la zona de conflicto. Nuestro centro de operaciones de emergencias está establecido en Cox's Bazar, en la periferia del campo Kutupalong-Balukhali. Es el más grande del mundo pero la población no deja de crecer. Las alcantarillas están abiertas, la comida es escasa y las enfermedades abundan. El futuro de los rohingya es más incierto que nunca.

El ejército atacó el pueblo de Biplop, de 18 años, en la ciudad Buthidaung, en Myanmar, en octubre de 2017. Los soldados encadenaron a su madre y a su hermana a unas sillas durante siete horas y les pegaron. Biplop intentó protegerlas pero fue en vano. Cuenta que desde la ventana veía cómo los militares pegaban a los hombres y mataban a los niños. Consiguió huir con su madre y su hermana a las colinas y llegar a Bangladesh caminando durante trece días. Aunque ahora están lejos de la violencia, siguen teniendo pesadillas.

“Cuando llegué al campo me sentí a salvo pero no mentalmente. Construí la casa en la que vivimos ahora pero ni trabajo ni estudio. Estoy muy triste, muy cansado. Puedo revivir lo que pasó cerrando los ojos", explica. Biplop asegura que las pesadillas son especialmente fuertes cuando está solo y cierra los ojos. Dice que llora mucho, pero no quiere que nadie le vea. Se siente responsable de la seguridad de su familia: "mi hermana y mi madre también tienen pesadillas. No se sienten seguras y por eso siempre intento no dejarlas solas". 

Biplop es beneficiario de nuestro programa de ayuda psicológica individualizada. También forma parte de nuestro grupo de apoyo para hombres en el que comparten experiencias y se ayudan mutuamente a superar el trauma: "Me siento mejor cuando hablo. Comparto mis pensamientos y mi estrés", explica, "mis amigos y yo tratamos de olvidarlo y hablamos de cosas normales pero después de las sesiones hemos empezado a compartir información muy personal, y eso ayuda."

A pesar de echar de menos su hogar, Biplip dice que no volverá. Nos cuenta que prefiere ser libre en un campo de refugiados que no serlo en su tierra natal. Sin embargo, tampoco se siente optimista respecto al futuro en Bangladesh: "No puedo esperar una vida feliz y libre en Bangladesh porque no soy un ciudadano de aquí. Si las cosas se calman, quizás pueda volver a casa y tener una oportunidad para ser feliz y formar una familia”.

NUESTRA ACCIÓN:

Nutrición y salud para madres y mujeres lactantes:

  • En  nuestros los 18 ambulatorios terapéuticos y en seis hospitales, más de 16.000 mujeres embarazadas y lactantes han recibido servicios médicos y nutricionales.
  • Hemos entregado material para examinar la desnutrición de 440.921 niños y tratamiento nutritivo para salvar la vida de alrededor de 12.000 niños con desnutrición severa.
  • Hemos distribuido alrededor de dos millones de paquetes de galletas energéticas. Además, estamos creando espacios seguros para niños y adolescentes rohingya, así como instalaciones privadas para que las mujeres lactantes puedan alimentar a sus bebés y más de 16.000 kits de higiene y para la menstruación.

Salud mental y ayuda psicológica urgente para hombres y niños:

  • Hemos contratado a más de 30  asesores y psicólogos extra para dar apoyo continuo a los más de 300.000 refugiados que han llegado.
  • Hemos tratado psicológicamente a más de 20.000 hombres y niños rohingya
  • Dividimos a los hombres que participan en las sesiones de control del estrés en grupos de 12 o 14, dos o tres veces, para compartir experiencias y aprender técnicas de superación. Por ejemplo, practican ejercicios de respiración cuando se sienten enfadados.
  • A estos hombres y niños participantes se les anima a continuar reuniéndose y apoyándose mutuamente. Los que requieren un apoyo más intenso, se les proporciona un asesoramiento personalizado con un psicólogo.

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