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"Hablamos de personas que huyen de un conflicto armado, no son emigrantes"

Líbano: agua y saneamiento

 

Loles Solís nos cuenta su experiencia en El Líbano tras diez meses de trabajo

Líbano: agua y saneamiento

Loles Solís acaba de llegar de El Líbano donde ha estado trabajando en un proyecto de Acción contra el Hambre centrado en facilitar el acceso al agua a aproximadamente 40.000 refugiados que viven en distintos campos del país.

Proporcionar agua potable a las personas que viven en los campos de refugiados es fundamental porque de ello depende "no solo que tengan agua para sus necesidades básicas de consumo e higiene personal, sino por una cuestión de seguridad alimentaria y por los riesgos sanitarios que pueden derivarse", señala.
 

La crítica situación humanitaria de El Líbano

"Las condiciones de los refugiados sirios son muy duras, no pueden alquilar casas y alquilan terrenos sin redes de saneamiento adecuadas para instalar tiendas de campaña donde viven personas hacinadas". La presión social debido al enorme flujo de refugiados en el país, es cada vez mayor "porque la población está dividida en cómo debe ser la respuesta a estas personas".

El programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas supone la principal fuente de ingresos para el 50% de las familias refugiadas en Líbano. Desde el pasado mes de junio esta ayuda se ha reducido a la mitad por los recortes presupuestarios y  no está garantizada su continuidad para 2016.

La reducción de las ayudas afecta directamente al mantenimiento de las familias y ralentiza la consecución de los proyectos. "Todo se basa en actuaciones de emergencia, en crear infraestructuras temporales, no hay nada a largo plazo a pesar de que hay familias que llevan años en esos campos de refugiados".

Durante diez meses, Loles ha trabajado en la logística de casi 200 campos de refugiados. "No hay un perfil de refugiado único, hay quien está allí de paso hacia Europa, pero son pocos, otros están viviendo con lo básico, atrapados en El Líbano, donde son mano de obra barata, sin posibilidad de regresar a casa".
 

Los refugiados no son inmigrantes

Hay que recordar que entre las personas refugiadas se encuentran niños, jóvenes, ancianos y mujeres embarazadas que están huyendo de una guerra abierta, por lo que están amparados por el derecho internacional para pedir refugio y mientras se desmarañan los trámites administrativos para hacerlo tienen unas necesidades que cubrir.

“En Europa es necesario tener una sensibilidad especial con los refugiados, entender que hablamos de personas que huyen de un conflicto armado, que no pueden volver a su país por más que quieran, no son emigrantes, lo que exige afrontar el problema desde un punto de vista humanitario", señala Loles.

Como cooperante, cree que lo importante es "saber quién eres y cuál es tu objetivo, pensar que no puedes salvar el mundo, pero que el proyecto que vas a desarrollar va a tener un efecto en la calidad de vida de las personas".

Acción contra el Hambre vuelve a hacer un llamamiento urgente al restablecimiento de todas las vías diplomáticas para poner fin al conflicto y a un redoblamiento de la ayuda a los países de la región, como Líbano, Jordania o Turquía, Iraq o norte de África que están acogiendo a 4, 1 millones de refugiados: 25 veces más de los que serán acogidos en Europa.  La ayuda de Acción contra el Hambre llega a 3,5 millones de afectados por la guerra en Siria, gracias al trabajo de 500 cooperantes en Siria, Líbano, Jordania, Iraq y Egipto. 

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