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Kenia: formamos a madres como Elisabeth para ganar la batalla a la desnutrición

Elisabeth es lideresa comunitaria en Kenia para detectar la desnutrición infantil.  

Elisabeth, 28 años, es madre de cinco niños. Una de las más pequeñas sufría desnutrición. De hecho, hasta hace poco, la vida de la niña estaba en manos de Dios: "Si muere es porque Dios quiere. Él da la vida, si también se la arrebata tendrá sus motivos". Elisabeth sabe que su fe es inquebrantable, sin embargo en esta ocasión ha preferido llevar a su hija a un centro médico y no dejar su vida a merced de la suerte celestial. Ha sido la primera de la familia en visitar un hospital.

reciben formaciónElisabeth vive en una comunidad a dos horas del condado de Isiolo, un pequeño pueblo en el centro de Kenia. Sin embargo, nunca antes se había planteado llevar a sus hijos al doctor. “Pensaba que lo normal era esperar a que mejorase por sí misma y no era consciente de los riesgos que eso supone para ella. Cuando me lo explicaron, lo entendí todo.”

En su caso, lo que le hizo cambiar de opinión fue hablar con un grupo de voluntarios comunitarios que participan en un proyecto promovido por el gobierno keniata desde 2006. Su objetivo es informar a los vecinos de cada pueblo en materia de prevención y lucha contra la mortalidad infantil. Estos voluntarios comunitarios tras ser seleccionados, reciben formación de salud y van de casa en casa buscando mujeres embarazadas o niños menores de cinco años en su vecindario para enseñarles sobre buenas prácticas de salud materno infantil. Su labor va más allá de aconsejar a las mujeres que se hagan los chequeos médicos e indicarles cómo llegar a los centros médicos más cercanos. También les explican los síntomas para descubrir enfermedades en los niños e informan sobre cómo proteger a sus niños de la malaria, la pulmonía, la diarrea y la desnutrición.

El objetivo primordial es convertirse en el primer eslabón en un programa nacional de salud para luchar contra la mortalidad infantil y el cambio de malas prácticas como la de Elisabeth. Algo muy necesario dado que en Kenia, cada año mueren 188 928 niños menores de cinco años. Los tres factores principales son la malaria, la diarrea y la neumonía. Si además los menores padecen desnutrición, son aún más vulnerables ante estas enfermedades. La mayor parte de estas muertes son evitables, pero a menudo los niños no reciben el tratamiento necesario. Las principales dificultades son: la distancia a los centros de salud, la escasez de servicios de asistencia médica primaria y la falta de confianza y educación en salud de las madres.

cinco niñosEn el pueblo de Tupendane, este grupo de voluntarios ha sido formado por Acción contra el Hambre para formar parte de un proyecto piloto en el que se forme a las madres para detectar la desnutrición de sus hijos con una versión simplificada del MUAC, la cinta métrica que mide el perímetro braquial de los menores. Esta simplificación permite una mayor comprensión de los signos de la desnutrición lo que mejora la monitorización del estado nutricional de los niños e incrementa la frecuencia de la detección de los menores a nivel comunitario.

Elisabeth guarda la cinta métrica MUAC sobre el aparador de salón. Una vez a la semana lo saca y sienta a su hija en sus rodillas para medirle su perímetro braquial. Gracias a los colores de la cinta que pone alrededor de su brazo: rojo (desnutrición severa aguda), amarillo (desnutrición aguda moderada) o verde (sano), es posible ver en qué estado está su hija. “Amarillo” dice Elisabeth mirando la cinta. "Con esto puedo saber que mi hija está fuera de peligro, pero todavía está enferma. Debe seguir el tratamiento hasta que su bracito esté en la parte verde de la cinta" explica Elisabeth.

sus niñosEl proyecto está siendo implementado en seis comunidades y cinco centros de salud en el condado de Isiolo, identificando a más de 3000 madres con niños entre 6 y 23 meses. Pero lo más interesante es que ahora son las madres las que empiezan a difundir el mensaje de la lucha contra la desnutrición. Elisabeth nos cuenta cómo cuando vio que el hijo de su vecina estaba enfermo con diarrea, cogió el MUAC para medir al bebé. “El resultado fue amarillo (desnutrición aguda moderada) por lo que la aconsejé llevar a su bebé al centro de salud más cercano porque con diarrea podría empeorar y estar en peligro”.  

Elisabeth lidera el proyecto en su comunidad de manera voluntaria. “Me gusta ayudar a los demás igual que me ayudaron a mí. No sé leer ni escribir pero he adquirido conocimientos y me siento en la obligación de difundirlos. Cuando explico algo importante a alguien, siento que estoy haciendo algo importante por su vida” concluye con una sonrisa de satisfacción. 

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