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La historia de Halima o cómo vencer a la desnutrición

La historia de Halima o cómo vencer a la desnutrición

 

Somalia es un país sumido en una crisis humana. Años de conflicto, graves sequías e inundaciones, y el ataque a los cultivos por plagas de langostas del desierto han dejado a muchos somalíes sin hogar ni tierra, y sin poder alimentar a sus familias. 

Mapa de SomaliaEl sistema de salud está fragmentado, carece de recursos y está mal equipado para proporcionar servicios preventivos y que salvan vidas. El acceso limitado al agua y las insuficientes instalaciones de saneamiento también están impulsando el aumento de los niveles de desnutrición y enfermedades en todo el país.

El sistema de salud somalí está fragmentado, carece de recursos y está mal equipado para proporcionar servicios preventivos y que salvan vidas.Muchos niños somalíes no cuentan con suficiente comida, tanto en cantidad como en variedad. Un gran número de estos niños y sus madres padecen anemia y deficiencia de vitamina A. También son más susceptibles a las enfermedades infecciosas y corren el riesgo de desarrollar desnutrición aguda severa: peso peligrosamente bajo y atrofia muscular severa.

LA HISTORIA DE HALIMA

Halima ingresó en el centro nutricional acompañada de su madre Fatuma la segunda semana de febrero con Kwashiorkor.Halima ingresó en el centro nutricional acompañada de su madre Fatuma la segunda semana de febrero con Kwashiorkor, una forma de desnutrición severa caracterizada por edemas, acompañado de complicaciones en la piel. 

Después de la muerte de sus padres, Fatuma creció con sus tíos en las afueras de Mogadiscio. Con el tiempo, la familia se mudó más cerca de la ciudad para encontrar trabajo y, finalmente, a los campamentos de desplazados internos cuando ya no podían pagar el alquiler. Aquí, Fatuma se movía entre parientes mientras compartían la carga de su manutención. Fue en los campamentos donde conoció a su esposo (y el padre de Halima), Hassan, cuando ella tenía solo 15 años. Aunque trabajaba como conductor de autobús, Hassan gastó todo su dinero en su adicción a las drogas, por lo que la joven familia comenzó a vivir de una sola comida al día.

“Me quedé huérfana a una edad temprana y me he estado mudando de la casa de un pariente a otro hasta que conocí a mi esposo Hassan. Era un buen hombre cuando lo conocí, o eso creía. Me casé en diciembre de 2017 y quedé embarazada de inmediato. Las cosas cambiaron a peor. Cinco meses después del nacimiento de Halima volví a quedar embarazada y los problemas en casa se intensificaron, hasta que decidí alejarme, pero no me dejó llevarme a mis hijos".

Su piel se había vuelto negra y tenía heridas en una de sus piernas. Se notaba que tenía dolor, porque no lloraba y movía los ojos en silencio.Un día, vino a la casa donde vivía y trajo a Halima. Estaba muy mal. Su piel se había vuelto negra y tenía heridas en una de sus piernas. Se notaba que tenía dolor, porque no lloraba y movía los ojos en silencio. Fui a la farmacia y conocí a una mujer del vecindario que me contó sobre el centro nutricional en Hodan. A la mañana siguiente llegué al centro donde ingresaron a mi hija.

Fatuma llegó al centro acompañada de su tío, que había decidido cuidarla. Su hermano y el resto de la familia la ahuyentaron: sus hijos eran una carga. “Cuando insistí en quedarme con los niños, una de mis tías me dijo: veremos quién te quiere con niños, nadie quiere una mujer con niños. Son una carga. Pero estoy decidida a criar a mis hijos. Aunque las cosas salieron mal, aún espero darles un buen futuro”.

Halima ingresó en el centro habiendo sido diagnosticada con Kwashiorkor acompañado de complicaciones en la piel. 

“Fue difícil ver cuando la enfermera aplicaba el ungüento en la piel de mi hija. Halima lloraba mucho y yo quería llorar con ella, para aliviar mi dolor”“Fue difícil ver cuando la enfermera aplicaba el ungüento en la piel de mi hija. Halima lloraba mucho y yo quería llorar con ella, para aliviar mi dolor”. La enfermera le limpió las llagas de la piel (un proceso doloroso) y le aplicó un ungüento en la piel, que se prolongó durante las tres semanas de su estancia en el centro.

“Ambas aprendimos a relacionarnos nuevamente con la ayuda de los asistentes nutricionales del centro”.

Transcurridas tres semanas, Halima estaba un poco distante pero mostraba signos de recuperación. Le realizamos una revisión para controlar su peso y altura, y mediciones del perímetro del brazo.

Cuando Halima salió del centro nutricional, estaba en un estado más saludable que cuando ingresó. Podía sentarse sola y hablaba con su madre.

Cuando Halima salió del centro nutricional, estaba en un estado más saludable que cuando ingresó. Podía sentarse sola y hablaba con su madre.“Sabía que ella mejoraría. Estaba decidida a cuidarla y recuperar su hermosa sonrisa. Siempre ha sido muy inquieta, excepto durante el tiempo que estuvo enferma en el hospital. Estoy haciendo lo mejor que puedo con el apoyo de mi tío”, dice Fatuma.

“Sabía que ella mejoraría. Estaba decidida a cuidarla y recuperar su hermosa sonrisa. Siempre ha sido muy inquieta, excepto durante el tiempo que estuvo enferma en el hospital".“Algunos días salgo a lavar la ropa para poder pagar los pañales de mi hijo de siete meses y otros días me quedo en casa cuidándolos a ambos”. Fatuma sigue estando alegre y feliz. Está aprendiendo a caminar. Tiene 1 año y 8 meses y creo que nunca es demasiado tarde para que empiece a aprender a caminar".

“Halima ha pasado por mucho y siento que, como su madre, estoy dando los pasos necesarios para enseñarle a hacer todo. Cómo amar, confiar y ser la niña juguetona y feliz que era antes de irse a vivir con su padre. Estoy aprendiendo a ser paciente con ella mientras vuelve a la normalidad lentamente. Estoy feliz de volver a verla en su mejor estado”.

COVID-19

“He escuchado sobre la COVID-19 en la radio. Temía que se propagara en los campos de población desplazada. Afectaría enormemente a nuestras vidas, ya que no contamos con suficientes baños donde vivimos. Muchos de nosotros estamos en asentamientos abarrotados y compartimos los recursos que tenemos. Nos gusta reunirnos durante los eventos sociales y conversar. Le pido a Dios que no se propague a los campos de desplazados internos, pero sabemos que el virus está en la ciudad”.

EL FUTURO

“Estoy feliz de que mi hija esté sana de nuevo. Cuando sea mayor, quiero que vaya a la escuela. Quiero que ella tenga una vida mejor que la que vivimos actualmente. Quiero que tenga una buena vida. Esa es mi esperanza para el futuro”.

“Para mí, espero poder abrir una tienda y comenzar un negocio. Y así poder criar a mis hijos y ganar algo para mí también ".

GRACIAS

“Estaba realmente preocupada por mi hija. Como madre, nunca pensé que vería a mi hija tan enferma. No pensé que saldría viva. Sentí mucho dolor y tuve miedo todo el tiempo. “Me preocupaba cómo quedaría mi hija después de todo. Estoy muy agradecida porque ha salido adelante”.

“Estoy muy agradecida por el apoyo constante que he recibido de Acción contra el Hambre durante la recuperación de Halima. He podido sentir su apoyo".

"Me siento muy feliz. Mi hija está sana y le doy gracias a Dios. Recuerdo lo enferma que estaba entonces y lo saludable que está ahora y estoy muy agradecida y feliz”.

"Me siento muy feliz. Mi hija está sana y le doy gracias a Dios. Recuerdo lo enferma que estaba entonces y lo saludable que está ahora y estoy muy agradecida y feliz”.“Quiero dar las gracias a todos los trabajadores sanitarios que han tratado y cuidado a mi hija. Gracias. También quiero agradecer al personal de la organización. Han estado en contacto conmigo y han hecho todo el seguimiento de la salud de mi hija. Gracias. Se  esfuerzan por garantizar que recibamos transferencias de efectivo mensuales de sus programas”.

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