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Historias

"Siempre quise trabajar en ayuda humanitaria"

 

Día del cooperante

Nos encontramos en Irak, en agosto de 2014. Dos camiones se estacionan en un terreno baldío con varias toneladas de ayuda alimentaria para miles de personas que huyeron de los combates en el norte de Irak. Nuestra compañera Hélène Schmidt, es la responsable de la distribución de dicha ayuda humanitaria. Las personas acuden a la entrada del punto de distribución. La temperatura es casi de 50 grados y se necesitan varias horas para que cada familia  reciba una ración de emergencia.

Hélène llegó al país seis semanas antes, para establecer un programa de seguridad alimentaria. A su llegada, la joven estaba trabajando a pocos kilómetros de Mosul, la segunda ciudad más grande del país controlada por la organización Estado Islámico.  "Sobre el terreno, el trabajo ha ido bien, habíamos distribuido cerca de 800 toneladas de alimentos en julio, pero el 4 de agosto, cuando todavía estaba en el almacén, uno de los equipos me llamó y me explicó que la población local está huyendo. Les dije que había que salir de inmediato y unirse a ellos en el camino hacia el Kurdistán iraquí. “

En pocas semanas, más de 800.000 personas encontraron refugio. Las necesidades eran inmensas y el equipo de Hélène aumentó rápidamente. “El trabajo es duro, las familias que llegan están asustadas, han perdido familiares, y han vivido atrocidades. Hubo un caso particular que marcó a Hélène:  "Recuerdo la angustia de este anciano. Su hija tenía su bebé en sus brazos cuando el soldado del Estado Islámico tomó al niño, lo degolló y lo arrojó delante de ella. No hay palabras para describir este acto,  se han enfrentado al horror”. En tales situaciones, escuchar y consolar pueden ser decisivos y Acción Contra el Hambre despliega su experiencia en términos de apoyo psicológico, que a día de hoy es un componente  esencial del trabajo de la organización.

Hasta finales de septiembre, tuvo bajo su responsabilidad  más de 2.500 toneladas de alimentos para distribuir a miles de personas. "Al final de la misión, estaba agotada. Fue muy motivador ayudar a estas familias cada día, pero moral y físicamente fue muy duro".

Hélène desde hace varios años, trabaja en misiones humanitarias (Sierra Leona, Burkina Faso, Chad, Etiopía). "Yo nací y crecí en Francia.  Estudié en una escuela de ingeniería para la industria de la alimentación. Siempre quise trabajar en ayuda humanitaria”.

En invierno, Hélène volvió a Irak. Las condiciones de vida de los desplazados eran terribles, sólo una pequeña parte de ellos estaban en los campamentos. Hélène organizaba la distribución de kits de invierno que incluían chaquetas, suéteres, calcetines, botas. Todo comprado localmente para minimizar los costos y hacer funcionar la economía local.

El proyecto termina a principios de marzo, pero de nuevo, Helen se mantuvo fiel a las montañas del Kurdistán iraquí y a Dohuk, una ciudad de 350.000 habitantes, donde está una de las bases de Acción contra el Hambre. "Acción Contra el Hambre puso en marcha un nuevo proyecto financiado por ECHO (la Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea). El objetivo es anticiparse a nuevas oleadas de desplazamientos de personas en caso de ofensivas militares. El año pasado respondimos con rapidez, pero gracias a la labor que estamos haciendo ahora, la ayuda que podemos ofrecer será más adecuada e inmediata”.

Por otro lado, Acción contra el Hambre prioriza soluciones que mejoren la economía local y garanticen la independencia de la población. La  distribución de cupones de alimentos en particular, permite a las familias disponer de los productos que necesiten sin dejar de impulsar la economía local. La vigilancia  de los puntos de agua, la formación de  trabajadores sociales, la evaluación de la capacidad de aprovisionamiento, son muchos aspectos primordiales de la vida local a tener en cuenta. Hélène maneja este equipo: "Es un trabajo complicado, de un día para otro nos pueden negar el acceso a un área debido a las operaciones militares. En otras ocasiones, necesitamos documentación adicional. Pero las autoridades comprenden  los méritos de nuestro trabajo, por lo que la relación es más fácil y si hay un desplazamiento masivo de la población, estamos listos para ayudarlos”.

Ha pasado más de un año desde la llegada de Hélène Schmidt a Irak y sin embargo, los retos siguen siendo enormes, "Sería preciso que todos los actores  multiplicaran sus esfuerzos para que mejore la situación."

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