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Trabajar en ayuda humanitaria: retrato de Ruma Begum en Bangladesh

Bangladesh

 

"Ayudar a los más vulnerables fue mi motivación para unirme al sector humanitario"

Ruma Begum, de 27 años, trabaja desde 2011 junto a Acción contra el Hambre. En mayo de 2014, se unió a la ONG como formadora en prevención de desastres y riesgos. Con base en Taltali Upazilla, en el distrito de Barguna, Ruma trabaja en estrecha colaboración a nivel comunitario con grupos de mujeres en 10 pueblos alrededor de Taltibali.

Le preguntamos que por qué eligió trabajar en el sector humanitario y sonríe cálidamente. Reconoce que le encanta trabajar en terreno con personas de la comunidad. "Ser capaz de ayudar a los más vulnerables fue mi motivación para unirme al sector humanitario", afirma.

Cada día, se crea conciencia acerca de las prácticas de seguridad que deberá enfrentar la comunidad en caso de desastres y crisis. "En nuestras reuniones, se discuten temas como por ejemplo, ¿cómo se pueden mejorar los servicios en los refugios contra ciclones para satisfacer las necesidades de las mujeres y las embarazadas? Después de la consulta comunitaria, Acción contra el Hambre recomienda construir y mejorar los vínculos entre los grupos de mujeres, las comunidades y las autoridades locales, así como los proveedores de servicios tales como los servicios de salud ", dice Ruma.

Le gusta su trabajo, pero afirma que el ámbito humanitario es difícil. Los diez pueblos en los que trabaja están situados al sur de la franja costera; las carreteras son sólo accesibles en bicicleta y durante la estación seca. Durante la temporada de lluvias, los caminos se vuelven inaccesibles para los vehículos de motor, así que la única manera de viajar a los pueblos es caminando. "La distancia es de aproximadamente 10 kilómetros y si tengo una reunión a las 9:00 am con grupos de la comunidad, tengo que salir de la casa a las 6:00 am para llegar a tiempo"  dice Ruma. La situación es aún más difícil cuando ocurre un desastre. Recuerda el 16 de mayo de 2013, cuando el ciclón Mahasen golpeó el distrito costero de Barguna. "Nos refugiamos en lugares seguros. Tan pronto como el ciclón se calmó, mis compañeros y yo salimos de nuestras casas para preguntar acerca de la situación. Vimos algunos árboles arrancados y tejados de casas arrastrados. El ciclón dejó un rastro de destrucción", dice ella.

"Vengo de una familia de clase media. Después de obtener mi Certificado de Educación Secundaria, mi padre no quería que continuara con los estudios superiores. Me dijeron que la educación no era necesaria para las niñas. Empecé a trabajar como voluntaria en BRAC, una ONG internacional con sede en Bangladesh. Yo sabía que quería hacer algo significativo, quería ser independiente", asevera Ruma.

Hoy Ruma cree que el trabajo duro, la determinación y el optimismo hicieron que ganara aprecio y respeto entre la sociedad. Quiere seguir trabajando en el sector humanitario. "Con Acción contra el Hambre, nunca he sido despreciada debido a mi género. Mis compañeros me han apoyado. Siempre he tenido la oportunidad de compartir mis ideas, aprender de colegas y desarrollar mis habilidades" dice ella.

Ahora Ruma es una mujer independiente que quiere que su hija trabaje también en el sector humanitario. Su perseverancia y valores también han sido transmitidos a su familia: “Ahora, mi padre no quiere tomar una decisión importante sin consultarme”. Admite que su padre se ha convertido en un firme defensor de la educación y la capacitación de las mujeres y las niñas en su pueblo.

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