Sudán sigue enfrentándose a una de las crisis humanitarias más graves del mundo tras el conflicto iniciado en abril de 2023 entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). La violencia ha provocado desplazamientos masivos, el colapso económico y la interrupción generalizada de servicios básicos. Millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, mientras que las comunidades afectadas afrontan enormes dificultades para acceder a alimentos, atención sanitaria, agua potable y medios de vida seguros.
La inseguridad alimentaria alcanza niveles extremadamente preocupantes en gran parte del país. Numerosas familias tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y algunas zonas se enfrentan a condiciones de hambre extrema. Los niños y niñas son especialmente vulnerables a la malnutrición, agravada por el deterioro de los servicios de salud y la limitada disponibilidad de atención médica.
La crisis también ha debilitado gravemente los sistemas sanitarios, de agua y saneamiento, aumentando el riesgo de enfermedades y reduciendo la capacidad de respuesta ante las necesidades de la población. Las personas desplazadas, retornadas y las comunidades de acogida se encuentran entre los grupos más afectados y requieren apoyo continuado para cubrir sus necesidades básicas y reconstruir sus medios de vida.