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Pakistán

Contexto humanitario

Pakistán afronta una combinación de crisis climáticas, inseguridad alimentaria y desplazamientos que afectan de forma recurrente a millones de personas. Las inundaciones y los periodos prolongados de sequía provocan la pérdida de viviendas, daños en infraestructuras básicas y graves impactos sobre la agricultura y la ganadería, que constituyen la principal fuente de ingresos para numerosas familias rurales.

Las provincias de Baluchistán, Sindh y Khyber Pakhtunkhwa concentran algunas de las necesidades humanitarias más urgentes del país. En estas regiones, los efectos de los fenómenos climáticos extremos se ven agravados por la pobreza, la fragilidad de los servicios básicos y los movimientos de población provocados por la inseguridad y los desplazamientos forzosos. Esta situación dificulta el acceso a la salud, al agua potable y a los medios de vida.

La inseguridad alimentaria aguda sigue siendo una preocupación crítica, especialmente en las zonas más vulnerables del país. Millones de personas tienen dificultades para acceder a una alimentación adecuada, mientras que la malnutrición infantil continúa representando una amenaza para la salud y el desarrollo de niños y niñas. Además, las poblaciones desplazadas y refugiadas afrontan importantes desafíos relacionados con la protección, el acceso a servicios esenciales y la recuperación de sus medios de vida.

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BENEFICIARIOS

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NUTRICIÓN

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AGUA, SANEAMIENTO E HIGIENE

Nuestra actividad

Acción contra el Hambre trabaja en Pakistán para responder a las necesidades más urgentes de las comunidades afectadas por crisis climáticas, desplazamientos y situaciones de vulnerabilidad, en estrecha colaboración con organizaciones locales y autoridades comunitarias.

Desarrollamos programas de nutrición y atención sanitaria primaria, agua, saneamiento e higiene (WASH), seguridad alimentaria, salud mental y apoyo psicosocial, con especial atención a las poblaciones más expuestas a los efectos de las inundaciones, la sequía y los desplazamientos.

En Baluchistán, apoyamos a las comunidades refugiadas y desplazadas mediante asistencia sanitaria gratuita, distribución de kits de higiene, incluidos productos de higiene menstrual, y mejora de infraestructuras sanitarias. Paralelamente, impulsamos la recuperación económica de las familias a través de formación profesional en áreas con potencial de generación de ingresos, como la instalación de sistemas solares, la reparación de motocicletas, las competencias digitales y la cría de aves de corral.

También respondemos a las emergencias climáticas mediante la distribución de ayuda esencial, apoyo al ganado y acciones destinadas a proteger los medios de vida de las familias afectadas. Nuestro enfoque combina la asistencia inmediata con medidas orientadas a reforzar la resiliencia de las comunidades frente a futuros desastres, las dificultades económicas y las consecuencias de los desplazamientos forzosos.

DÓNDE
AYUDAMOS

Ayudamos a 24,5 millones de personas anualmente. Trabajamos en 55 países de África, Asia, América Latina y Europa, los más amenazados por el hambre.

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PUBLICACIONES

TESTIMONIOS

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ADIL JABBAR, REFUGIADO AFGANO DE 50 AÑOS, LLEVA MÁS DE LA MITAD DE SU VIDA EN PAKISTÁN

donde trabaja como agricultor junto a sus hermanos y seis hijos, tras huir de Afganistán después de que una grave sequía destruyera sus tierras.

En verano de 2022, Pakistán sufrió las peores lluvias monzónicas de su historia, que resultaron en la destrucción de unos 2,3 millones de hogares. Una de las provincias más afectadas fue Baluchistán, en el sudoeste de Pakistán, en la frontera con Afganistán. Una zona donde el 41 % de la población sufre niveles de inseguridad alimentaria considerados como crisis (IPC). A pesar de ello, la provincia es conocida como el frutero de Pakistán, ya que allí se produce el 90 % de las uvas, cerezas, almendras, manzanas, albaricoques y granadas del país. Precisamente porque tanta población se dedica a la agricultura, el cambio climático es una grave amenaza.

Los equipos de emergencias de Acción contra el Hambre lanzaron una respuesta de emergencia para ayudar a las víctimas de las lluvias torrenciales, repartiendo ropa de abrigo y kits de higiene para las mujeres, instalando puntos de suministro de agua y letrinas, y proporcionando a los hogares ayuda monetaria para cubrir sus necesidades inmediatas.


 

Adil Jabbar es uno de los supervivientes de las inundaciones. Así recuerda aquel día: "El agua se acercaba cada vez más. Corrí a mi casa y les dije a todos que salieran inmediatamente. Mi pobre madre no podía andar. La inundación nos pilló desprevenidos en plena noche".

“En Afganistán cultivábamos almendras y uvas. Teníamos una mansión de diez habitaciones. Pero ¿qué sentido tiene tener una mansión si no tienes nada que comer? Así que dejamos la granja y la mansión y vinimos aquí". Tras pasar por varios alojamientos provisionales, Adil encontró por fin un lugar donde establecerse, pero la noche de las inundaciones, la casa se derrumbó. Adil reunió a sus hijos, una maleta y una manta y dejó la vida que había tardado años en construir en Pakistán arrasada por la lluvia.

Los equipos de Acción contra el Hambre distribuyeron en la zona ropa de abrigo, colchones, lonas para proteger las casas de la lluvia y artículos esenciales para cocinar, lavar y garantizar el acceso al agua potable.

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