Haití atraviesa una crisis humanitaria compleja y prolongada. Más de la mitad de la población enfrenta niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda debido a la combinación de pobreza estructural, inestabilidad política, violencia de las bandas, desplazamientos forzados y deterioro económico. Esta situación afecta gravemente a la producción agrícola, el comercio y el acceso a los alimentos.
La población también se enfrenta al impacto recurrente de fenómenos climáticos extremos, brotes de enfermedades y al aumento del coste de los alimentos, factores que agravan las necesidades humanitarias. Las mujeres, la infancia y las familias desplazadas se encuentran entre los grupos más vulnerables. En general, Haití presenta uno de los niveles de hambre más alarmantes del mundo, lo que requiere asistencia humanitaria urgente.