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Níger

Contexto humanitario

Níger enfrenta una crisis humanitaria prolongada marcada por la inseguridad, los desplazamientos forzados y el impacto creciente de las crisis climáticas. En distintas regiones del país, miles de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares y encuentran dificultades para acceder a servicios básicos como la salud, la alimentación, el agua potable y la protección. La llegada de personas desplazadas y refugiadas supone además una presión adicional para las comunidades de acogida, que ya afrontan importantes niveles de vulnerabilidad.

La fragilidad económica y el incremento del coste de la vida dificultan que muchas familias puedan cubrir sus necesidades esenciales. La reducción del poder adquisitivo, unida a las limitadas oportunidades de generación de ingresos, agrava la situación de los hogares más vulnerables, especialmente en los periodos de escasez alimentaria.

La inseguridad alimentaria y la malnutrición siguen siendo algunos de los principales desafíos del país. Los conflictos, las inundaciones, las sequías localizadas y la irregularidad de las lluvias afectan de forma recurrente a la producción agrícola y ganadera, reduciendo la disponibilidad de alimentos y el acceso al agua. Los niños y niñas son especialmente vulnerables a la malnutrición, una situación que compromete su salud y desarrollo.

747746

BENEFICIARIOS

288

trabajadores

500000

NUTRICIÓN Y SALUD

140000

AGUA, SANEAMIENTO E HIGIENE

20

EXPATRIADOS

268

NACIONALES

Nuestra actividad

Acción contra el Hambre trabaja en Níger para responder a las necesidades más urgentes de las poblaciones afectadas por las crisis y fortalecer su capacidad de recuperación frente a futuros impactos. Nuestra intervención combina programas de salud y nutrición, agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria, medios de vida y asistencia de emergencia.

Desarrollamos servicios de salud y nutrición adaptados a contextos de difícil acceso, incluyendo clínicas móviles que acercan atención esencial a comunidades remotas. Estas acciones permiten mejorar la detección y el tratamiento de la malnutrición, así como reforzar el acceso a servicios sanitarios básicos.

También impulsamos programas de agua, saneamiento e higiene que contribuyen a reducir los riesgos para la salud y mejorar el acceso al agua potable. Paralelamente, proporcionamos asistencia económica a los hogares más vulnerables para que puedan cubrir sus necesidades prioritarias y mantener su acceso a los alimentos en contextos de elevada presión económica.

En el ámbito de la seguridad alimentaria y los medios de vida, apoyamos a las comunidades para reforzar su resiliencia mediante iniciativas agrícolas, ganaderas y de generación de ingresos. Estas acciones ayudan a las familias a mejorar su autonomía económica, incrementar su capacidad de adaptación y fortalecer sus medios de subsistencia frente a las crisis recurrentes.

Como parte de este enfoque, promovemos soluciones sostenibles que contribuyen tanto a la mejora de la nutrición como a la generación de ingresos, como el impulso a cultivos de alto valor nutricional y económico desarrollados por organizaciones comunitarias locales.

PUBLICACIONES

TESTIMONIOS

AISHA: "ME DIJERON QUE MI HIJO MEJORARÍA. AHORA ESTA CADA VEZ MEJOR Y ME SIENTO MUY FELIZ POR HABER VENIDO"

A los nueve meses, Awalou Mourtala pesaba tan solo 4 kilos y tenía 62 centímetros de altura, solo unos gramos más que un bebé recién nacido y sólo 10 centímetros más alto. Este es el estado en el que Awalou se encontraba cuando llegó al Centro de Rehabilitación Nutricional Intensiva (CRENI) en Mayahi, al sur de Níger. Sufría de desnutrición aguda severa.

Tan solo ocho días después de llegar, Awalou ya se encontraba mucho mejor, con su cabeza apoyada en el pecho de su madre, Aisha, de 20 años, que sabe demasiado bien lo que es la miseria. “Mi bebé nació sano”, comenta Aisha. “Yo le di leche materna desde su nacimiento y también le di mijo y agua. De repente cayó enfermo, comenzó a tener diarrea y vómitos, dejó de comer y rechazó la leche materna. Fui a la clínica y la enfermera me envió al CRENI”.

El CRENI de Mayahi es uno más de los 15 centros ambulatorios para el tratamiento de la desnutrición que apoyamos, financiado por el Departamento Internacional para el Desarrollo del Reino Unido.

La tasa de desnutrición aguda severa en Mayahi es muy elevada, alrededor del 13%. En 2010, una de cada cinco personas se vio afectada por una grave inseguridad alimentaria a consecuencia de las desastrosas condiciones agropastorales de 2009. Privados del acceso a una alimentación suficiente, miles de familias tuvieron que recurrir a la ayuda desde el extranjero durante varios meses. Estas condiciones aumentan el riesgo para los niños de padecer desnutrición. Incluso los índices “normales” en la región eran ya altos. Para prepararse de cara al aumento de admisiones en los centros de nutrición, ACF organizó un apoyo institucional a través de recursos humanos complementarios, suministros adicionales de medicamentos y de alimentos terapéuticos, formación de personal sobre los cuidados y el uso de herramientas y equipos.

En el CRENI de Mayahi, Awalou fue tratado con antibióticos, medicamentos antipalúdicos, leche terapéutica y vitaminas. Poco a poco empezó a comer, tomando leche por una sonda, y finalmente aceptó ser amamantado por su madre. Aisha se tranquilizó: “Puse tanta esperanza en llegar aquí porque hemos sufrido mucho, y me dijeron que mi hijo mejoraría. Ahora está cada vez mejor y me siento muy feliz por haber venido”.

Hadiza Chaibou, una enfermera del centro, cuenta que Awalou se quedó cuatro días en cuidados intensivos, donde se tenía bajo control su salud y sus síntomas desaparecieron. Una vez estabilizado, recibirá el alta del centro y se le recomendará un tratamiento como paciente ambulatorio.

En una sociedad en la que las mujeres son esenciales para el funcionamiento del hogar y, a menudo, responsables de muchos niños, el pasar tanto tiempo en un centro médico puede ser una dificultad más. Por esta razón, el próximo paso será tener alimentos terapéuticos listos para suministrarlos a los pacientes ambulatorios. Para las madres esto constituye una verdadera revolución. Cada semana reciben las raciones necesarias de alimentos nutritivos a base de pasta de maní, hasta que sus hijos se recuperen.
Aisha dice que necesita volver a su pueblo cuanto antes. “Por suerte mi hermana Ouma está conmigo allí, es una gran ayuda. Ella juega con Awalou mientras hago las cosas como lavar... es una buena compañía”.

En el CRENI de Mayahi, Aisha recibió valiosos consejos sobre la alimentación de los bebés para el futuro, incluida la importancia de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. “Ahora sé que no hay que dar agua a los bebés desde el nacimiento, ya que puede causar diarrea. ¡Quiero que mis hijos crezcan sanos!”.

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