18/02/19

Mujeres emprendedoras en el medio rural

Las mujeres juegan un papel fundamental en la economía rural según el informe Mujer pobreza y desarrollo sostenible, publicado por la Fundación COPADE en 2018. Las mujeres alcanzan cada vez un mayor protagonismo en la economía rural, pues el 54% de las personas que deciden emprender un negocio son mujeres frente a un 46% de hombres. El estudio también destaca que 8 de cada 10 emprendedoras rurales son autónomas y que apuestan por iniciativas que ofertan productos o servicios carentes en su entorno.

Para conocer más a fondo a la mujer emprendedora rural hablamos con María José Sánchez, técnica de emprendimiento en Castilla-La Mancha de Acción contra el Hambre y especialista en emprendimiento rural.

¿EXISTEN SALIDAS PROFESIONALES PARA LAS MUJERES EN ENTORNO RURAL?

No debemos distinguir las salidas profesionales entre hombres y mujeres porque no hay empleos según nuestros sexos. Es necesario que al hablar de profesionalidad no se impongan las condiciones de género, sino que se apueste por el talento. El medio rural está lleno de posibilidades de empleo, tan sólo hay que saber detectar las necesidades y conectarlas a nuestras pasiones como personas emprendedoras.

¿QUÉ TIPOS DE IDEAS DE NEGOCIO SE CREAN?

El propio entorno determina el tipo de negocios que finalmente se ponen en marcha y esto hace que varíen de unas zonas a otras. Crear una nueva empresa en el entorno rural es complicado pero existen una serie de nichos de mercado que presentan oportunidades para emprender como:

  • Cuidado de las personas
  • Actividades de agricultura ecológica, nuevos cultivos, apicultura y ganadería alternativa
  • Transformación de productos alimentarios (mermeladas, conservas, congelación…)
  • Actividades relacionadas con la arquitectura y construcción (bioconstrucción, energías sostenibles, pequeñas reparaciones, etc.)
  • Recuperación de actividades artesanales
  • Trabajos forestales (aprovechamiento de maderas, resinas, recogida y conserva de productos silvestres comestibles, poda, descorche, desbroces, etc.)
  • Turismo: Alquiler de casas para turismo y fincas para eventos, ecoturismo y gastronomía
  • Asesoramiento y gestión especializada en normativa y empresas agrícolas
  • Actividades relacionadas con nuevas tecnologías (por ejemplo, la reparación de smartphones y ordenadores).
  • Actividades dirigidas a cubrir las necesidades comerciales en localidades con fuertes crecidas estacionales de población

¿Y CUÁLES SERÍAN LOS MÁS SOSTENIBLES?

La sostenibilidad o no de un negocio varía de unas comarcas a otras. El medio rural es muy amplio y no se puede generalizar de manera global. Habría que analizar la realidad de la comarca, ver qué servicios están ya cubiertos y cuáles son deficitarios o muy precarios y las posibilidades reales de negocio.

Es muy importante que la persona emprendedora se sienta identificada con la necesidad y con el entorno y que realmente le aporte satisfacción a nivel personal. Si la necesidad existe en la zona, y quien emprende se siente identificado con lo que hace y con el entorno en el que lo hace, tiene muchas posibilidades de tener éxito.

¿A QUÉ DIFICULTADES SE ENFRENTA UNA MUJER EMPRENDEDORA EN EL ÁMBITO RURAL?

A la hora de emprender existen dificultades añadidas tanto por ser mujer como por el propio entorno. Las del medio rural tienen que ver, por ejemplo, con la falta de acceso a determinados medios de producción, infraestructuras o formación, porque no todas las actividades formativas se realizan on line y esto supone una limitación.

En cuanto a las dificultades por ser mujer, las mujeres sufren los múltiples aspectos de la desigualdad en este mundo rural. Existen techos de cristal y conductas discriminatorias que continúan limitando la participación femenina en la economía y política rurales. Hoy en día, la gran parte de la labor de las mujeres en el mundo rural sigue siendo invisible.

¿CÓMO ACABAR CON LA DISCRIMINACIÓN DE LAS MUJERES EMPRENDEDORAS EN EL SECTOR?

Para acabar con las prácticas machistas es necesario llevar a cabo una importante labor de sensibilización, formación, concienciación y, sobre todo, un cambio de mentalidad para transformar estos valores y creencias que giran en torno a los actuales roles del hombre y la mujer en el medio rural.

Se deben proponer medidas que favorezcan el empoderamiento, motivación y liderazgo femenino para que tome roles más allá del familiar, así como facilitar el emprendimiento hacia actividades que favorezcan la diversificación.

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