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Casi 12 millones de personas en riesgo de pobreza en España

Muchas familias no pueden permitirse comer carne, pollo o pescado cada dos días.

 

Se considera que las personas viven en pobreza, o son pobres, cuando no pueden disponer de los recursos materiales, culturales y sociales necesarios para satisfacer sus necesidades básicas y, por tanto, quedan excluidas de las condiciones de vida mínimamente aceptables para el Estado o territorio en el que habitan.

Desde el inicio de la pandemia, las condiciones de vida de cientos de miles de personas han experimentado un importante quebranto. Muchas familias en nuestro país se han quedado y siguen estando en una situación muy vulnerable. Según los últimos datos disponibles de la Encuesta de Condiciones de Vida (julio 2021), el umbral de renta para considerar que un hogar está en pobreza severa es de 6.417,3 € por unidad de consumo al año; es decir, cada persona debe sobrevivir con menos de 281 € mensuales para el caso de una familia con dos adultos y dos menores, y con menos de 535 € al mes si vive sola. Con este presupuesto, esas personas han de cubrir todas sus necesidades: vivienda, alimentación, ropa, educación de los hijos e hijas, salud, energía, ocio y otras.

La COVID ha profundizado la brecha entre ricos y pobres.Además, después de más de un año y medio de pandemia, los indicios reafirman el sesgo social de la enfermedad, tanto en lo que se refiere a las posibilidades de contagio, como a las profundas consecuencias económicas que produce entre la población más pobre. Las personas que viven en pobreza se alimentan peor, tienen más enfermedades, están más obesos, hacen menos ejercicio, residen en viviendas infradotadas o pequeñas y la mayoría de las que consigue trabajar, lo hace en empleos que requieren actividad presencial. Todo ello las hace más sensibles al virus y a los efectos económicos negativos.

Según el INE, el riesgo de pobreza afecta a 1 de cada 4 personas y apunta, especialmente, a hogares monoparentales  encabezados por mujeres.

Qué es el riesgo de pobreza

El riesgo de pobreza es un indicador relativo que mide desigualdad. No mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos, en relación al conjunto de la población. En 2020 (teniendo en cuenta los ingresos de 2019) el porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de riesgo de pobreza se situó en el 21%, 3 puntos más que el año anterior y eso, que poco a poco los indicadores de empleo y economía van mejorando. Pero ¿por qué sucede esto? Porque ese incremento no se reparte de forma equitativa, el 20% más rico de la población tiene una renta neta unas seis veces superior a la del 20% más pobre.

El porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de la pobreza ha subido 3 puntos más en 2020.Al contrario de lo que puede creerse, la gran mayoría de las personas en pobreza severa en España son españolas (72%), muchas de ellas con un nivel educativo medio (53%) o alto (17,9%) y, además, con trabajo (27,5%) y con vivienda (95,2%). Por otro lado, los estudios señalan que el riesgo de caer en pobreza ha aumentado especialmente entre los mayores de 65 años (del 14,5% en 2019 a ¡casi el 19%!), pero que son los niños los que arrastran esta condena, año a año. De hecho, los hogares con menores de 18 años tienen las tasas de pobreza notablemente más altas con respecto a las de aquellos compuestos sólo por personas adultas. En familias monoparentales, este riesgo de pobreza prácticamente se duplica por dos y el 81% de estos hogares están encabezados por una mujer.

2,2 millones de personas sufren carencia material severa.La falta de empleo, un empleo precario y/o mal pagado o una pensión escasa están entre las causas más repetidas de hogares con escasez o que llegan a fin de mes con “mucha dificultad”.

2,2 millones de personas sufren carencia material severa, casi el doble que en 2019 y ahora se enfrentan a precios de energía desbocados.

Se considera que una persona está en una situación de carencia material severa si vive en un hogar que declara carecer de, al menos, cuatro elementos de los nueve de la lista siguiente:

  1. No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año.
  2. No puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días.
  3. No puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada.
  4. No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos (de 750 euros).
  5. Ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad...) o en compras a plazos en los últimos 12 meses.
  6. No puede permitirse disponer de un automóvil.
  7. No puede permitirse disponer de teléfono.
  8. No puede permitirse disponer de un televisor.
  9. No puede permitirse disponer de una lavadora.
  10. El alto coste de la luz y el gas condenan a muchas familias a la pobreza energética.A raíz de la pandemia, los conceptos que más empeoraron a este respecto fueron los relacionados con el pago de la vivienda, de la factura de la luz y la imposibilidad de comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días. Este problema se agudiza, además, porque en el último año, el coste de la energía y los ingresos familiares han seguido dinámicas inversas. Sin ir más lejos, este mes de octubre lo hemos empezado con el precio de la luz más caro de la historia, superando por primera vez la barrera psicológica de los 200 euros el megavatio hora y el precio del gas sigue su senda. Ambas circunstancias están teniendo efectos sobre el IPC y están encareciendo la cesta de la  compra de productos básicos.

El precio de la luz y el gas está repercutiendo en la cesta de la compra y, por tanto, en el precio de los alimentos básicos.

Según Juan Carlos Llano, autor del informe: 'El Mapa de la Pobreza Severa en España. El Paisaje del Abandono’, las personas en pobreza severa tienen continuamente que “escoger, de hacer una gradación entre urgencias indispensables; entre comida y calor, entre cultura y pañales, entre ordenador y zapatos, etc.”

Nuestro trabajo en España para paliar el riesgo de pobreza 

Muchos son los proyectos de apoyo a personas vulnerables en nuestro país, entre ellos, el de las tarjetas de ayuda solidaria para comprar alimentos y productos de higiene y primera necesidad; pero hay dos programas, especialmente consolidados y que están dando muy buenos resultados dentro de nuestra Acción Social. Son Vives Emplea y Vives Emprende.  

El impacto de en acción de Acción contra el Hambre en 2020.Dos programas cuyo objetivo es, en el primer caso, la recualificación profesional y la mejora de competencias personales y técnicas para encontrar trabajo; y en el segundo, el asesoramiento sobre el mercado laboral y los nichos de empleo para hacer realidad nuevas ideas de negocios. “En ambos casos estamos buscando que las personas sean autónomas, independientes y con capacidad de decidir y de manejar su futuro. Creemos que es una fórmula muy exitosa de evitar el riesgo de pobreza y exclusión social”, Sonia González, directora adjunta de Acción Social.

Nos hemos puesto un objetivo muy ambicioso, que al menos, el 40% de las personas que acuden a nuestros programas, encuentren una oportunidad laboral. Y lo estamos consiguiendo. ¡Cinco de cada diez participantes encuentran un trabajo nada más finalizar el programa o antes de que concluya y dos de cada diez retoman sus estudios para mejorar su perfil profesional!

“No sabemos todavía cuáles son las consecuencias que nos va a traer esta crisis sanitaria, pero hay un dato que tenemos claro, hay un volumen de personas que nunca jamás se habían encontrado en una situación de pobreza y que, por primera vez, expresan que han tenido situaciones muy difíciles de carencias materiales. Por tanto, tenemos que estar muy, muy pendientes de que no se quede más gente atrás, de que no se quede más gente fuera”.

Trabajamos en el área de la acción social en 10 comunidades autónomas en toda España.Trabajamos en el área de la acción social en 10 comunidades autónomas en todo el país: Galicia, Asturias, Castilla La Mancha, Madrid, Andalucía, Navarra, Cataluña, Valencia, Murcia y Extremadura.

ESTAS PERSONAS NECESITAN TU AYUDA PARA NO CAER EN RIESGO DE POBREZA. ¡NADIE DEBE QUEDARSE FUERA! HAZTE SOCIO DE ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE. TU APORTACIÓN SERVIRÁ PARA PALIAR EL EFECTO NEGATIVO DE LA COVID SOBRE LOS MÁS VULNERABLES. 

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