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Historias

Anselma prepara a las mujeres de su comunidad para sobrevivir ante los desastres en Filipinas

 

Es consciente de la necesidad de ahorrar por si en algún momento sucede otro desastre natural

ANSELMA LOTEYRU (59 AÑOS) es viuda desde hace 15 años y tiene tres hijos, vive con el menor de ellos de 22 años que a su vez tiene un hijo de 2 años y medio. Los otros dos están casados y viven con sus respectivas familias cerca de ella. Ella no trabaja, apenas ha trabajado a excepción de ocasionalmente como lavandera.

Su hijo trabaja en una fábrica en Pampanga, una provincia de Luzón Central, como operador de montacargas. Él es quien mantiene la familia. Otro hijo también aporta ingresos ocasionalmente. Los ingresos apenas les dan para vivir. Cuando se quedó viuda, su hijo tenía solamente 7 años. Sobrevivía trabajando de lavandera.

Participa en formaciones sobre medios de vida organizados por Acción contra el Hambre en colaboración con Plan Internacional. Consiste en proporcionar a las mujeres de las comunidades los conocimientos y las herramientas para incorporar mecanismos de ahorro como mecanismo de preparación ante los desastres.

A raíz de estos cursos, Anselma comenzó a ser consciente de la necesidad de ahorrar parte de los ingresos que provienen del trabajo de su hijo. En caso de una emergencia, así tendrá dinero con el que reconstruir sus vida. Los pequeños ingresos que tienen les permiten también un ahorro pequeño (200pesos/semana), pero tiene la esperanza de que tarde o temprano esos ahorros crezcan.Su casa construida en 1980 quedó destrozada cuando el tifón Tifón Ketsana en 2009 la convirtió en escombro y astillas. Tras una semana regresó a su casa y tuvo que empezar de cero con la ayuda de su hermana. Tiene goteras en el techo y su mayor sueño es arreglarlo que estima en un coste de 200 000 pesos.  Tiene miedo de que con un tifón grande la casa se derrumbe. Después de la experiencia, tienen claras las lecciones aprendidas: “necesitamos evacuar más rápido porque en aquella ocasión el agua nos alcanzó a la altura del pecho. En una ocasión tuvimos que destrozar el muro para poder escapar al espacio abierto que había al otro lado”.

“Tengo miedo de que vuelva a ocurrir otro tifón, pero tengo aún más miedo del fuego”. Los incendios son un problema común en este barangay de Valenzuela. Detrás hay una fábrica de plástico y en 2006 se incendió alcanzando las casas de las inmediaciones. 

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