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La Red Europea de Innovación por la Inclusión premia a un proyecto para emprender en zonas degradadas de Amberes y otro de formación tecnológica para 'ninis' de Madrid

04/10/18

 

EN EL VI FORO DE EMPLEO Y EMPRENDIMIENTO INCLUSIVOS

Los problemas sociales actuales de Europa requieren de nuevas soluciones y estas vendrán de la mano de la innovación. Esta es la principal conclusión a la que han llegado 20 especialistas en innovación social en el VI Foro de Empleo y Emprendimiento Inclusivos, que ha reunido en Madrid a más de 120 personas para hablar sobre innovación para la inclusión social.

“Sólo en España, más de 4 millones de personas están en situación de exclusión social severa, un 40% más que al inicio de la crisis. Es evidente que se necesitan nuevas formas de abordar los problemas”, ha expresado Luis González, director de Acción Social en España de Acción contra el Hambre.

Los distintos ponentes invitados han expuesto que las soluciones a los retos actuales requieren romper las tradicionales relaciones verticales y en su lugar crear alianzas participativas entre administraciones, organizaciones, universidades, empresas y sociedad civil para entre todos construir las iniciativas que permitirán la transformación social.

“Las innovaciones sociales nos llevan a las sociedades inclusivas”, ha señalado Federico Buyolo, director general del Alto Comisionado para la Agenda 2030 en España la innovación social como herramienta para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. “Las soluciones unidireccionales ya no funcionan. Es necesario conectar sociedad civil, empresas, universidades, administraciones..., compartir el conocimiento que se genera en cada una de ellas y tener voluntad de trabajar en el mismo proyecto: en lograr sociedades inclusivas”, ha añadido.

No obstante, Kate Sutton, de la organización británica Nesta, ha puesto sobre la mesa el “miedo” que existe habitualmente en los gobiernos a la hora de incluir la innovación social en las políticas públicas porque supone arriesgar, probar. “La innovación es un músculo y hay que entrenarlo para tener buenos resultados”, ha indicado.

Pero cómo promoverla es otra de las cuestiones que se han abordado. Mercedes Valcárcel, presidenta de Fundación Tomillo, ha señalado: “Si queremos que la innovación social tenga impacto, uno de los ejes críticos para la ejecución y la escalabilidad de los buenos proyectos es su financiación. Es interesante ver cómo, entre sus alternativas de financiación, existen nuevas formas que también son innovadoras” Y ha puesto como ejemplo los bonos de impacto social, las plataformas de financiación colectiva o los fondos de capital riesgo social.

Otro de los componentes de la innovación social es el tecnológico, según ha trasladado a los asistentes Gorka Espiau, responsable de investigación en Agirre Lehendakaria Center. Aunque advierte: “Los espacios de referencia en innovación tecnológica y desarrollo empresarial como Silicon Valley en Estados Unidos han permitido que sus niveles de exclusión y desigualdad alcancen cotas históricas y resulta evidente su impacto negativo en la sociedad: número de personas sin techo, precio de la vivienda, gastos de salud…”. Ante esta situación, sostiene que la respuesta es construir nuevos modelos que combinen la innovación tecnológica con el desarrollo humano.

Y la innovación también se da en la medición de los proyectos de inclusión. Así, Raimon Puigjaner, de GEAccounting, ha presentado su metodología de medición del Valor Social Integrado, que es capaz de extraer el valor global generado o destruido por cualquier organización para la sociedad, proveedores, clientes.... “De la misma forma que las organizaciones hacen contabilidad financiera de su actuación, deberían también hacer contabilidad social. Es decir, medir cuantitativamente con unidades monetarias los resultados sociales salientes de su interacción con su entorno”, ha añadido.

Premios a dos proyectos de Amberes y Madrid que promueven la inclusión sociolaboral de los jóvenes

Durante la jornada también se han entregado los premios de la Convocatoria de Buenas Prácticas que cada año convoca la Red Europea de Innovación por la Inclusión a proyectos que facilitan un mercado laboral europeo más inclusivo.

En la categoría de buena práctica de emprendimiento, la Red ha galardonado al proyecto Stimulating creative entrepreneuship to boost a super diverse neighbouthood (Estimular el emprendimiento creativo para impulsar un barrio super diverso). Esta iniciativa, de la entidad Creative Cities, apoya a jóvenes emprendedores de origen inmigrante que viven en barrios degradados de Amberes enseñándoles a poner en marcha sus negocios mediante la metodología learnig by doing -aprender haciendo- y facilitándoles que puedan probar sus negocios en espacios vacíos de su entorno. El proyecto está logrando la inserción sociolaboral de estos jóvenes así como impulsando la recuperación de estos barrios y promoviendo la cohesión social.

En la categoría de proyectos de empleo, se ha premiado a la Escuela Tecnológica de Segunda Oportunidad, que La Rueca Asociación social y cultural, lleva a cabo en Madrid. La escuela apoya a jóvenes con perfil de abandono escolar, fuera del mercado laboral y con una baja empleabilidad mejorando sus competencias tecnológicas -siendo el de las nuevas tecnologías un sector emergente con alta demanda de empleo-. Para ello genera itinerarios a medida en los que se trabaja también con el entorno cercano de la persona y su familia, y distinguiendo una fase de retirada del programa para construir su independencia.

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